24 horas en Cáceres

Cáceres es un viaje al pasado sin necesidad de salir de su recinto amurallado.

Manuel Mateo Pérez
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Foto: JoseIgnacioSoto / ISTOCK

La Vetusta del Sur, como la bautizó Leopoldo Alas Clarín es un laberinto de calles de extraordinaria belleza que alberga un sinfín de edificios históricos de distintos siglos. Cáceres uno de los conjuntos monumentales más hermosos y mejor conservados de Europa. Todo ha de comenzar, tras un buen desayuno, en su plaza Mayor. Al casco antiguo se accede a través de una escalinata que está flanqueada por dos torres. A la izquierda la Torre del Bujaco, una torre defensiva del siglo XII que puede ser visitada y que permite el paseo por algunos tramos de la muralla observando toda una magnífica vista de la ciudad monumental cacereña.

Arco de la Estrella. | Teo Moreno Moreno / ALAMY

Cruzado el Arco de la Estrella y girando a la izquierda se divisa el Palacio de los Toledo- Moctezuma que se elevó sobre restos medievales y cuya traza principal es de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII. En el interior destacan algunas pinturas. El palacio está unido a la Torre de los Espaderos que pertenecía a una casa- fortaleza situada junto a la puerta de Coria, y que fue derribada en el siglo XIX. Ambos edificios albergan en la actualidad el Archivo Histórico Provincial.

La ruta por la ciudad monumental continúa por las calles Tiendas y Amargura en las que se encuentra el Palacio de Carvajal. Se trata de un edificio gótico y renacentista que fue levantado hacia la segunda mitad del siglo XV y principios del XVI. Merece la pena conocer el jardín del palacio, donde se puede contemplar la conocida higuera milenaria. Se trata de un árbol de tronco fantástico por las extrañas formas que presenta.

Palacio de Carvajal. | M Ramirez / ALAMY

Frente al palacio se halla la iglesia Concatedral de Santa María, que se construyó entre los siglos XV y XVI, aunque hay partes de época anterior. En su interior destaca el retablo mayor renacentista de Roque Balduque y Guillén Ferrán, de mediados del siglo XVI, así como algunos sepulcros adosados de épocas anteriores. La capilla del Cristo de los Blázquez, conocido como el Cristo Negro, es objeto de una curiosa leyenda que asegura que mataba a quienes se atrevían a mirarlo directamente e incluso a los que lo tocaban. El Cristo Negro procesiona en silencio el Miércoles Santo y de hecho, los miembros de la Hermandad llevan guantes blancos y protegen sus rostros con las capuchas de sus hábitos oscuros.

Al salir de la iglesia y frente a ella el viajero se encuentra con el palacio de los Ovando que data del siglo XVI, y justo a su izquierda se halla el palacio Episcopal de fachada renacentista en cuya parte más alta se puede apreciar el escudo de Galarza, con la inscripción Ave María.

Golfines de Abajo. | M Ramirez / ALAMY

En estas callejas hay restaurantes de cocina tradicional donde almorzar antes de dedicar la tarde a conocer otros palacios de gran riqueza patrimonial como el de los Golfines de Abajo, una excelente obra plateresca con elementos góticos que en más de una ocasión alojó a los Reyes Católicos. Destacan su remate, la torre medieval, los escudos, las inscripciones de la fachada y el patio interior.

En la plaza de San Jorge se alza la casa de los Becerra, una obra del siglo XV en la que prima su fachada gótica. Sin moverse de la plaza de San Jorge el viajero debe detenerse en la iglesia de San Francisco Javier, de estilo barroco construida en el siglo XVIII. Obra del arquitecto Pedro Sánchez Lobato, la iglesia parece mucho más monumental debido al fuerte desnivel que existe en la plaza. El retablo mayor está ocupado por un lienzo del siglo XVIII con imágenes de San Francisco Javier.

Iglesia de San Francisco Javier. | JoseIgnacioSoto / ISTOCK

La casa de los Caballos está unida al palacio de las Veletas por una pasarela. Hoy es sede del Museo Provincial, un edificio singular dentro del panorama de la ciudad monumental cacereña. Al lado se encuentra el convento de San Pablo habitado por monjas de clausura y donde se pueden comprar dulces artesanales de gran fama que ellas mismas elaboran.      

La tarde se ha echado pero aún quedan fuerzas para pasear por el palacio de las Cigüeñas, también conocido como el del Capitán Diego de Ovando, un edificio equilibrado, del que destaca su torre, mucho más elevada que las del resto de los palacios del conjunto monumental de Cáceres, debido a que cuando la reina Isabel de Castilla mandó desmochar las torres cacereñas, aunque hizo una excepción con este.

Iglesia de San Mateo. | Jeronimo Alba / ALAMY

La iglesia de San Mateo, ubicada en la plaza del mismo nombre, tardó en construirse unos trescientos años. Data del siglo XVI y su interior alberga el retablo mayor de pino en su color, realizado por Vicente Barbadillo. Otras calles empedradas nos devolverán a la plaza Mayor donde comenzó nuestro itinerario y en cuyas tabernas tradicionales es posible cenar antes de contemplar la iluminación que enaltece las murallas de la ciudad histórica.