24 horas en Badajoz

Manuel Mateo Pérez
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Toda visita a Badajoz, allí donde las fronteras están a un salto, ha de comenzar en su Alcazaba, a orillas del Guadiana, sobre el cerro de la Muela. De la fortaleza árabe, que es monumento histórico- artístico, parte la ruta por las edificaciones más singulares de la ciudad. Todo buen desayuno comienza en plaza Alta donde se pueden contemplar las torres albarranas que datan del siglo XII. En el extremo sur se hallan las casas Coloradas, que se caracterizan por la policromía de su decoración con esgrafiados y soportales. A los pies de la Alcazaba está el antiguo Ayuntamiento, construido en torno al año 1500 y cuyos arcos de herradura de su fachada constituyen junto a escudos, columnas y capiteles del interior su valor patrimonial.

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La calle San Juan conduce hasta la iglesia de la Concepción. Muy cerca, presidiendo la plaza de San Juan se encuentra el palacio municipal que sustituyó a finales del siglo XVIII a las antiguas casas consistoriales que se alzaban en plaza Alta. En su fachada, de clara vocación clasicista, destaca un cuerpo avanzado con arquerías en el piso bajo, sobre el que se sitúa una terraza abalconada con seis columnas de orden toscazo.

Junto al Ayuntamiento se alza la catedral de San Juan Bautista cuya construcción duró unos cinco siglos, entre finales del XIII y mediados XVIII. Su torre da fe de ello. Sus ventanas reflejan los diferentes estilos que fueron sucediendo, desde el gótico y el plateresco hasta el manuelino, por la cercana influencia de Portugal.

Catedral de San Juan Bautista. | jgaunion / ISTOCK

Es mediodía y en las inmediaciones de la calle Hernán Cortés abundan bares, restaurantes y tabernas tradiciones. Cerca se encuentra uno de los edificios de mayor belleza de la ciudad. Se trata de la casa Álvarez-Buiza, construida en el año 1921. Destaca su fachada en la que se mezclan distintos elementos decorativos como el ladrillo visto, la cerámica, la azulejería, la cal y la forja. Una calle paralela hacia arriba, en Muñoz Torrero se halla la casa- palacio de Benazuza, representativa de las mansiones señoriales del pasado, construida entre los siglos XVI y XVII y con una ornamentación en la fachada de esgrafiado y rejería en balcones.

En la calle Felipe Checa, que cruza las dos calles anteriores, se puede admirar la fachada del palacio de la Diputación Provincial, uno de los edificios civiles más relevantes del Badajoz histórico. Ya en la plaza de la Soledad llaman la atención tres de los monumentos más representativos de Badajoz. El primero es La Giralda, que data de los años treinta del pasado siglo XX. Se trata de una reproducción de la torre de la catedral sevillana, en la que tienen un gran peso los elementos decorativos de influencia andaluza-árabe. De otro lado, la ermita de la Soledad, patrona de la ciudad. Construido en el siglo XX, con fachada de granito, en su interior se conserva la imagen de la virgen, talla anónima de la escuela italiana del siglo XVII. Y en tercer lugar el Real Monasterio de Santa Ana, fundado en 1518. En él estuvo encerrada la esposa de Felipe II, la reina Ana de Austria.

La Giralda de Badajoz. | jgaunion / ISTOCK

De vuelta a las inmediaciones de plaza Alta la noche se ha echado sobre Badajoz. Antes de cenar en los bares que rodean esta ágora nada mejor que descender hasta las orillas del Guadiana para disfrutar de la hora azul en que se encienden las luces de la ciudad.