20 túneles y 10 puentes en 17 kilómetros: así es el impresionante Camino de Hierro

Una ruta fuera de lo común ante las Arribes del Duero

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Jose Maria Guarinos / ISTOCK

En agosto vuelve a abrir uno de los recorridos senderistas más espectaculares y peculiares de nuestro país. El Camino de Hierro, con su sugestivo nombre, nos invita a adentrarnos por los raíles de una antigua vía férrea declarada Bien de Interés Cultural, atravesando túneles y puentes, a lo largo de diecisiete kilómetros, con el telón de fondo de los grandiosos desfiladeros del Parque Natural de las Arribes del Duero.

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Raíles con mucha historia

El Camino de Hierro es un tramo acondicionado del trazado de la Línea del Duero, que une España y Portugal por ferrocarril a la altura de la provincia de Salamanca.

El ramal español de esta línea férrea, que discurre a lo largo de setenta y siete kilómetros uniendo la meseta con el país luso para desembocar más tarde en Oporto, une las localidades de La Fuente de San Esteban y Barca de Alva. Gran parte de este ramal atraviesa el oeste de la provincia de Salamanca hasta llegar a un último tramo marcado por los accidentados relieves de las Arribes del Duero. Este último tramo es el que comprende el Camino de Hierro, que aprovecha la presencia de toda una serie de construcciones que salvan los desniveles de los desfiladeros y atraviesan las formaciones rocosas de este impresionante sector de la península ibérica.

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Todas estas construcciones son el reflejo de una obra de ingeniería colosal que comenzó con las primeras obras en la línea a mediados de 1883. Pocos años después, casi en los albores de 1888, se completaba el proyecto con una celebración por todo lo alto. Miles de trabajadores participaron en su ejecución, de los cuales muchos perecieron debido a la dureza y la peligrosidad de los trabajos. El resultado fue una línea comercial entre Salamanca y Oporto que suponía un avance al transporte fluvial que se realizaba por el río Duero. Posteriormente, un siglo después, en 1985, fue clausurada por falta de uso, legándonos una vía férrea histórica y espectacular que fue declarada Bien de Interés Cultural con el cambio de milenio.

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Un sendero excepcional

Si bien el abandono de la línea supuso en un inicio un duro golpe para la pervivencia en buenas condiciones del recorrido, gracias a su puesta en valor se ha conseguido recuperar con fines turísticos, con el paso del tiempo, su tramo más impresionante. El Camino de Hierro – como se llama a esta sección - acaba de nacer como una propuesta original y muy atractiva que convierte en un sendero peatonal lo que antes eran las vías del tren. Acondicionado el trazado para este uso, a su significado histórico se une el alto valor ambiental del entorno en el que se sitúa, con los maravillosos paisajes del Parque Natural de las Arribes del Duero, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco.

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Una experiencia fuera de lo común, por sus características, que une la estación de Valdenoguera de La Fregeneda con el muelle fluvial de Vega Terrón, salvando un desnivel que pasa en muy poca distancia de los 527 metros de altitud a los 133 en la parte portuguesa. Diecisiete kilómetros de pura aventura en los que se suceden veinte túneles y diez puentes, con una duración estimada de unas seis horas para el recorrido completo, en las que viviremos un sinfín de sensaciones mientras caminamos.

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Por un lado, la posibilidad de atravesar los túneles - algunos de hasta un kilómetro y medio de distancia – en total oscuridad y silencio - si bien se entrega una linterna en el inicio del sendero -. Y, por otro lado, asomarse a alturas vertiginosas desde los puentes de hierro – de ahí el nombre de la ruta – hacia los cortados del río Águeda, antes de desembocar su curso en el río Duero, en la frontera entre España y Portugal. Puentes cuyos estilos se corresponden, en algunos casos, con la escuela de Eiffel y que forman en su conjunto una distancia de un kilómetro de pasos elevados.

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Mientras, en algún sector de los cuatro kilómetros de túneles del Camino de Hierro encontramos importantes colonias de murciélagos de una enorme relevancia ambiental, al representar algunas de las más pobladas de la península ibérica.

Es, tras estas excitantes experiencias, que conseguimos llegar hasta el punto final de esta sensacional ruta, el muelle de Vega Terrón. Allí, cruceros turísticos nos aguardan para ofrecernos la posibilidad de recorrer el río Duero, ante la atenta mirada del Puente Ferroviario Internacional del Águeda, poniendo la guinda a este sugerente sendero.