20 tesoros de Chile

Desde los áridos desiertos de sal del norte hasta los gélidos glaciares del sur, la estrecha y larga franja que constituye la espectacular geografía chilena reserva emociones y sorpresas constantes para el viajero. Cordilleras y bosques milenarios, playas y balnearios abiertos al Pacífico, islas de fábula y ciudades cargadas de historia y de buena gente, todo ello impregnado para siempre con la sublime poesía del chileno más universal: Pablo Neruda.

Jaime González de Castejón

Naturaleza extrema
Desierteo de Atacama
En el norte chileno, el desierto de Atacama es uno de los más áridos e implacables del planeta, compuesto por cordilleras imponentes de color anaranjado, salares de blanca corteza sembrados de lagunas, campos de géiseres y valles de aspecto lunar. Las excursiones parten de San Pedro de Atacama, probablemente el pueblo más antiguo de Chile, inicialmente destino de mochileros y hoy punto de encuentro de turistas de todo el mundo -40.000 al año-.

La Patagonia
El sur chileno constituye una vasta extensión de bosques, pampas, fiordos, ríos, lagunas y lagos totalmente silvestres e incontaminados, enmarcados por hielos y ventisqueros que son testigos de la última glaciación. Prácticamente la mitad del territorio está protegido. Los parques más visitados son el de la Laguna de San Rafael -el preferido de los transatlánticos-, el de Francisco Coloane -avistamiento de ballenas- y el de Torres del Paine, que está considerado como Reserva Mundial de la Biosfera.

La Antártica chilena
Última frontera del sur del mundo, este compendio de tierras, islas, islotes, arrecifes y glaciares, excepcionalmente ricos en flora, fauna y agua -contiene la mayor reserva de agua dulce del planeta-, constituye un verdadero paraíso natural dedicado principalmente a la paz y a la ciencia, pero abierto también a un turismo estrictamente reglamentado durante los meses de primavera y verano.

La ruta de los volvanes
En la región de la Araucanía, más de 300 kilómetros recorren, entre forestas, lagos y desiertos, 170 volcanes y calderas volcánicas, entre los cuales se encuentran algunos de los más activos de América Latina, y nueve picos mayores cubiertos de nieve, hielo y glaciares. El circuito se puede realizar en vehículos, cabalgatas o senderismo, combinado con diversas actividades de aventura, ascensos a los cráteres, estancias en granjas y convivencias con los pehuenches.

Playas y balnearios
La quinta región
La región de Valparaíso -o El Litoral- es muy conocida por sus históricas localidades de veraneo. La Costa Norte ofrece algunos reconocidos balnearios, como Concón -la auténtica capital gastronómica de Chile- o Papudo, y extensas playas de arena blanca, como Playa Amarilla o Maitencillo. En la Costa Sur destacan también los balnearios de Quintay -una antigua caleta de pescadores y centro ballenero-, y el de Cartagena, así como San Alfonso del Mar, un lujoso complejo turístico.

Viña del Mar
Nacida como una encomienda entregada como premio de conquista, merece una mención especial por haber constituido a principios del siglo XX la ciudad balneario de la aristocracia chilena. Muy próxima a Valparaíso y a poco más de cien kilómetros de la capital del país, cuenta con hermosas mansiones, lujosos hoteles, parques y jardines, clubes sociales, un casino, un teatro municipal, instalaciones deportivas (como el hipódromo o el famoso Valparaíso Sporting Club) y amplias playas.

La ruta de las termas
La actividad geotérmica y las grandes fallas de la geografía chilena hacen que todo el país se encuentre sembrado de fuentes termales de lo más variadas: desde emanaciones de agua tibia hasta géiseres, incluyendo centros balnearios de cinco estrellas. Cada cual en un tipo diferente de paisaje: en la costa o la montaña, el altiplano o los valles, o a orillas del mar austral. Hay alrededor de unas 250 termas repartidas por todo el país.

Surf en Tarapaqá
La región de Tarapaqá, en el Norte Grande, en su tramo costero entre la Intendencia Regional y Cavancha, concentra unas excelentes playas para la práctica del surf y el bodyboard. Sus aguas tienen fama de mantener unas temperaturas agradables todo el año. La ciudad de Iquique posee una sólida infraestructura hotelera y un animado ambiente nocturno.

El Chile de Neruda
Santiago de Chile
La capital acogió en su época universitaria al Premio Nobel de Literatura. Allí compró la casa donde vivió con su tercera y última esposa, Matilde Urrutia. Convertida en Museo y sede central de la Fundación Neruda, La Chascona se halla al pie del cerro San Cristóbal, en el barrio Bellavista. El Palacio de la Moneda, la Plaza de Armas, la iglesia catedral, el Museo de Arte Precolombino y la Casa Colorada son los sitios más concurridos de la urbe.

Valparaíso
Con su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el puerto de Valparaíso, que perdió su enorme protagonismo tras la apertura del Canal de Panamá, enamoró completamente a Pablo Neruda, quien decidió comprar allí la que sería su casa "más divertida" -hoy museo-, cuartel de las grandes juergas del poeta y sus amigos, e inspiradora de las mejores descripciones que se han escrito jamás sobre esta ciudad chilena.

Isla Negra
A pesar del nombre, no se trata de una isla sino de una localidad costera situada a unos cien kilómetros de Santiago, frente al Pacífico. Fue elegida por Neruda como refugio para escribir, cuando aún era un lugar desconocido. Hoy se ha erigido en centro vacacional de moda. La casa de piedra se ha convertido en museo, mientras la playa anexa cobija la tumba del poeta y su última mujer, adornada con las flores de sus constantes admiradores.

Temuco
En el sur chileno, al oeste de los Andes, a 667 kilómetros de Santiago y 80 del Pacífico, y rodeada de cerros, esta ciudad nació a finales del siglo XIX del esfuerzo entre chilenos y europeos -especialmente alemanes-, reflejando en su arquitectura dicha simbiosis cultural. Capital de la Araucanía, la tercera ciudad más grande del país, donde pasó su infancia y adolescencia Pablo Neruda, le rinde hoy homenaje en el Museo Ferroviario Pablo Neruda.

Islas y lugares fabulosos
Rapa Nui
También conocida como Isla de Pascua u Ombligo del Mundo, es famosa por sus enigmáticos moais, monumentales esculturas humanas talladas en piedra. Tradiciones y misticismo impregnan estos paisajes sobrecogedores. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1995, se halla a mitad de camino entre la costa chilena y Tahití. A pesar del turismo, la comunidad rapanui mantiene sus ritos y tradiciones. El 40 por ciento de la isla es un parque nacional con numerosos sitios arqueológicos.

Isla de Robinson Crusoe
A principios del siglo XVIII, el marino escocés Alejandro Serkik era rescatado por una expedición después de haber vivido en solitario durante cuatro años y cuatro meses en esta isla volcánica, hoy declarada Parque Nacional y Reserva de la Biosfera. Daniel Defoe convirtió la aventura en el famoso libro que a su vez acabaría -en 1966- dando nombre a esta isla del archipiélago de Juan Fernández, su descubridor. Se llega en avión desde Santiago o en barco desde Valparaíso (a 670 kilómetros).

Archipiélado de Chiloé
Frente a la costa del Pacífico -a 25 minutos de navegación-, a poco más de mil kilómetros al sur de Santiago, este grupo de islas integra la que es la segunda mayor de Suramérica, la Isla Grande de Chiloé, caracterizada por sus casas-palafito de colores, sus iglesias de madera implantadas por los franciscanos evangelizadores -16 de ellas Patrimonio de la Humanidad- y una original cultura de bordemar -con misteriosas leyendas y una curiosa gastronomía-, preservada gracias a siglos de aislamiento.

Humberstone y Sta. Laura
Representantes de la época del oro blanco (desde finales del siglo XIX hasta 1960), las salitreras reflejan la capacidad del hombre para desarrollar economías en las condiciones más hostiles. Estas dos ciudadelas, surgidas en mitad del desierto más seco del mundo -en la región de Tarapacá-, son Patrimonio de la Humanidad.

Un turismo diferente
Sewell
A 150 kilómetros al sur de Santiago, incrustado en los Andes, el antiguo campamento minero de Sewell es un complejo turístico dedicado a preservar la memoria de los mineros que trabajaron aquí bajo un clima sin tregua desde principios del siglo XX y hasta 1968. Es el yacimiento de cobre subterráneo más grande del mundo y fue declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2006.

Los cielos de Elqui
La excepcional calidad de los cielos del valle de Elqui, situado en la región de Coquimbo, a 470 kilómetros al norte de Santiago, motivó la creación en las faldas occidentales de los Andes de un conjunto de observatorios astronómicos -los más destacados son el de Cerro Tololo, Las Campanas y el Observatorio Europeo del Sur- que hoy están abiertos al turismo. Además de la experiencia científica, también hay quien viene por las propiedades místicas, energéticas y curativas atribuidas a la zona.

Las rutas del vino
Entre el Océano Pacífico y la cordillera de los Andes, los fértiles valles de la zona central, que constituyen una región de marcadas tradiciones rurales, producen gracias a su benigno clima y a sus condiciones orográficas caldos de excelente calidad y reconocido prestigio internacional. Por esta zona se distribuyen 11 rutas del vino, destinadas a dar a conocer uno de los pilares fundamentales de la economía nacional y todo un símbolo de la cultura chilena.

La carretera austral
La Plaza de Armas de Puerto Montt marca el inicio de la Carretera Austral, que acaba al norte de Torres del Paine, en Caleta Yungay (Región XI). Su construcción comenzó en 1976 y concluyó dos décadas después. Diseñada para penetrar en una de las zonas geográficas más accidentadas del mundo, sus más de mil kilómetros, que discurren entre bosques milenarios, formaciones rocosas y fiordos, la convierten en una experiencia viajera única.