20 escapadas de leyenda en Castilla La Mancha

Itinerarios que explican, con otra mirada, el patrimonio histórico y cultural de Castilla La Mancha.

Son veinte las escapadas que propone la Comunidad de Castilla La Mancha para acercarse a su historia y geografía. Estas escapadas están basadas en relatos y leyendas que, siendo verdad o ficción, aún permanecen en el acervo popular. Son sucesos que aún pueden rememorarse y que descubrirán la tierra de Castilla La Mancha desde una nueva perspectiva, la de los relatos de hechizos, amores imposibles, apariciones, princesas encantadas o monstruosas criaturas.

En la provincia de Toledo nos encontramos con cinco de estas escapadas. Una de ellas es la de la El Palacio Encantado y la Cueva de Hércules que narra como este héroe construyó un magnífico palacio en Toledo y guardó un tesoro que el rey visigodo don Rodrigo intentó adquirir. También se puede realizar las escapadas que llevan por nombre La Peña del Rey Moro, El Cristo de la Calavera, La Granja Templaria de Malamoneda y El beso.

Ciudad Real cuenta con cuatro de estas escapadas: El Lagarto del Viso, El Saetón de Sierra Morena, El Espíritu del Calatravo y Las Espuelas de oro de Quevedo que llevará al visitante al este de Ciudad Real, a Villanueva de los Infantes, donde se encuentra el Convento de Santo Domingo, donde Don Francisco de Quevedo pasó sus últimos días.

Por su parte, Albacete acoge tres. Con las Encantadas de la provincia de Albacete descubrirá algunas de las leyendas más famosas de la provincia que cuenta que en la madrugada del día de San Juan, en varias localidades de Albacete se aparecen jóvenes de increíble belleza cuyo cometido es enamorar a un mozo que les libere de su hechizo. A cambio, el joven ocupará su lugar. Las otras dos leyendas son El Pernales, el último bandolero y el Hechizo de las Lagunas de Ruidera.

Las leyendas que transcurren en Cuenca llevan por nombre La Cruz de los Descalzos, Los monstruos de la Laguna de Uña, El Pico de los Hidalgos en Alarcón y La Covacha del Moro en la que cuentan los antiguos que los silbidos de una serpiente saludaban la llegada de las madrugadas en invierno en la localidad de Priego. Sonidos que antes de llegar el alba rompían el silencio de las noches, alternándose con lúgubres cánticos de amor y quejidos. Es la leyenda de Zobeya, hija de un poderoso moro que se enamoró de un aristócrata cristiano, y del hechizo del que fue víctima por amor.

En Guadalajara se encuentran las leyendas de La ciudad visigoda de Recópolis y la leyenda de Pastrana, La Princesa de Éboli, La Piedra Bermeja, Los amantes del Torreón del Alamín y La Torre de Doña Blanca, sobrina del rey de Francia, que cruzó la frontera para casarse con Don Pedro I, Rey de Castilla y de León, quien la repudió al segundo día de celebrarse las bodas reales y la encerró en el Castillo del Obispo de Sigüenza donde permaneció cuatro años rodeada de caballeros que la escoltaban en su destierro, aparte de su capellán, su tesorero y su secretario, así como una dama de compañía.