16 enclaves únicos con lo más auténtico de las Islas Canarias

Un festival de luz y color que reconocemos como las Islas Canarias, un hermoso territorio con innumerables contrastes y sorpresas. El archipiélago, uno de los tres lugares del planeta con mayor biodiversidad, conquista al viajero por sus atractivas zonas de playa, sus monumentos naturales y sus villas señoriales e históricas.

Míchel Jorge Millares

Teguise (Lanzarote)
La villa con nombre de princesa
Los acantilados de Famara encauzan los vientos, la arena proveniente del Sáhara y la brisa del alisio hacia el otro extremo de Lanzarote. Una ruta que divide la isla en dos y que discurre paralela a Teguise, señorial y surcada por calles empedradas y casonas encaladas como el Palacio de los Spínola, los conventos de San Francisco y Santo Domingo, la iglesia de Guadalupe... La villa se levantó semioculta en el centro de la isla para evitar a los piratas y su arquitectura se extendió por las islas y América. Aquí fue donde el normando Maciot de Bethencourt convivió con la princesa Teguise, hija del régulo Guadarfía. De aquel pasado quedan los yacimientos de Zonzamas y la sensación de permanente vigilia desde lo alto del castillo de Santa Bárbara sobre el volcán de Guanapay, hoy Museo del Emigrante. Hoy podemos visitar la que fuera vivienda de César Manrique y que acoge su exposición permanente en Tahíche.

En Costa Teguise se encuentra el Hotel Gran Meliá Salinas (Avda. Islas Canarias, s/n. ?928 59 00 40), con elementos decorativos de Manrique. El restaurante Dominique (Avda. Campoamor. Tahíche. ? 928 84 30 96) está especializado en cocina francesa, a 500 metros de la Fundación César Manrique.

La Graciosa (Lanzarote)
Una escapada a la tranquilidad
Canarias tiene más de una docena de islotes como La Graciosa, la única isla poblada del archipiélago Chinijo, una isla de pescadores que en los últimos años ha sufrido un gran aumento de población. Aun así, la playa de Las Conchas o la de La Cocina son lugares en los que disfrutar de la soledad y soñar con los supuestos tesoros escondidos por piratas en este territorio de apenas 27 kilómetros cuadrados. El transporte es por mar desde el puerto de Órzola.

Para conocer el lugar hay que hospedarse en pensiones como Girasol , en Caleta del Sebo (? 928 84 21 18). El plato inevitable es el excelente pescado fresco, sobre todo las deliciosas viejas, en lugares como el bar restaurante Caletilla Casa Chano (Avda. Virgen del Mar, 131. Caleta del Sebo, ? 928 84 20 68).

Timanfaya (Lanzarote)
El infierno más hermoso
El diablo diseñado por César Manrique nos avisa de que nos adentramos en el territorio del fuego y de la tierra torturada. Entre 1730 y 1736 más de trescientos volcanes vomitaron más de un millón de metros cúbicos de lava para crear un paisaje de tierra no destruida sino renacida, en donde el proceso de adaptación de las especies es una delicia para investigadores. Hay pequeñas rutas en camello, un recorrido en coche o en autocar por una ruta exclusiva escuchando sonidos creados por Ildefonso Aguilar, o excursiones a pie por el interior o el litoral con guías intérpretes del Parque Nacional que ofrece en el Centro de Interpretación en Mancha Blanca un recorrido visual por la historia de este espacio con una simulación del interior de un volcán. La extraordinaria belleza de Timanfaya atrae dos millones de visitantes al año.

La Montaña del Fuego es la mejor atalaya para contemplar el río de volcanes que surgió en línea hacia el mar. En su interior, la cocina del restaurante El Diablo (Islote de Hilario. ? 928 84 00 56) ofrece productos de la tierra cocinados con el calor del magma que se encuentra a diez metros de profundidad a temperaturas de 600º. Para hospedarse, la Finca Las Salinas (La Cuesta, 17. Yaiza, ? 928 83 03 25), un edificio del XVIII con todas las comodidades.

El Puertillo (Fuerteventura)
El legado del agente nazi Gustav Winter
Muchos kilómetros separan El Puertillo del núcleo urbano más próximo. De hecho, la electricidad y el frío para conservar fresco el pescado que capturan los marineros del pueblo se obtiene gracias a un aerogenerador. Desde este lugar se puede disfrutar de numerosas calas tranquilas -incluso una antigua pista de aviación- hasta llegar, por sotavento, a las grandes playas de Jandía o, por barlovento, a la espectacular y ventosa playa de Cofete. Casi toda la Península fue propiedad del ingeniero alemán Gustav Winter, sospechoso para los servicios secretos aliados de ser observador y de abastecer submarinos nazis. Tras dirigir obras de ingeniería en las islas, principalmente la central eléctrica de la capital grancanaria, decidió establecerse en Cofete, desalojando a su población en 1939 y construyéndose, por presos políticos republicanos, el aeródromo en Jandía. Hoy queda el castillo de los Winter como reclamo para curiosos.

El Sol Élite Gorriones es un histórico para disfrutar del mar (Playa Barca, s/n. Pájara. ? 928 54 70 25). Para comer hay que probar el mejor caldo de pescado de la isla en Tenderete (El Puertillo. ? 928 17 44 85).

Betancuria (Fuerteventura)
Devoción telúrica
Antigua capital de Fuerteventura, Betancuria posee un centro histórico presidido por su iglesia-catedral de Santa María de Betancuria, el edificio más importante con un rico artesonado mudéjar, próxima a los museos de arte sacro y el arqueológico. A pocos kilómetros, en el límite del municipio, se encuentra la Vega de Río Palmas, donde tiene lugar cada tercer sábado de septiembre la romería de la Virgen de la Peña que atrae peregrinos de todos los puntos de la isla con sus trajes típicos y su folclore.

El Elba Palace Golf Hotel (Carretera de Jandía, km 11. Antigua. ? 928 16 39 22), levantado en medio de un campo de golf, da la sensación de estar en una isla dentro de la propia isla. El restaurante Casa Santa María (Concepción, s/n. Betancuria. ? 928 87 82 82) ofrece productos de la isla tratados con el gusto de un alemán afincado en Fuerteventura.

Vegueta (Gran Canaria)
La ciudad que inspiró el Nuevo Mundo
El primer eslabón de los Reyes Católicos en su expansión fuera de territorio peninsular fue este lugar donde se hicieron fuertes las tropas españolas. Hoy reúne edificios como la Catedral de Santa Ana, la Casa de Colón, el Centro Atlántico de Arte Moderno, el Museo Canario, el de Arte Sacro, la Audiencia, el Obispado, el Archivo Histórico... Todo ello junto a casonas que pertenecieron a la burguesía local, con sus balconadas de madera y sus remates en piedra labrada que luego se extenderían por la América hispanizada adonde llegó, también desde Gran Canaria, el plátano, el azúcar, las cabras y el aloe, entre otras cosas, si bien de vuelta recibimos el millo y la papa.

El Hotel Santa Catalina (León y Castillo, 277. ? 928 24 30 40) está rodeado de jardines, cuenta con un spa y entre sus paredes ha habido sonoras interpretaciones de Ingrid Bergman o Naomi Campbell. El restaurante Cho Zacarías (Audiencia, 7. Las Palmas. ? 928 33 13 74) ofrece nuevas sensaciones con productos de la tierra en un ambiente de homenaje a pintores que han reflejado la arquitectura del barrio que dio lugar a la ciudad.

Arinaga (Gran Canaria)
La madre del viento
Coronada por la montaña de Arinaga, fortificada por múltiples galerías y baterías militares, este litoral ofrece joyas para los submarinistas como la reserva del Veril del Cabrón con sus numerosas cuevas ricas en especies de peces y vegetación, o en el otro extremo el Centro Internacional de Windsurf de Pozo Izquierdo, junto al cual cada año se celebra el gran slam de la Asociación Profesional de Windsurfistas. Además, esta tierra proporciona una de las mejores producciones de sal artesanal del mercado.

Gran Hotel Vecindario (Avda. del Atlántico, 353. ? 902 172 182) es un establecimiento nuevo que está en el centro de todo, de la comarca de Arinaga, así como entre el sur turístico y la capital insular. El restaurante La Farola (Alcalá Galiano, 3. ? 928 18 04 10) tiene excelente marisco y pescado de la zona.

Gáldar (Gran Canaria)
La cueva de los graffitis rupestres
Uno de los yacimientos de pintura rupestre más importantes del área atlántica se encontró por casualidad cuando un agricultor preparaba unos terrenos para plantar cactus para el cultivo de cochinilla. Gáldar tiene además una gran iglesia levantada sobre el que fuera centro de culto y palacio del Guanarteme o régulo de los aborígenes, quedando como recuerdo la pila verde en la que bautizaran a los antiguos canarios. También hay que conocer la personal obra del artista Antonio Padrón, o acudir al vecino pueblo de Guía para disfrutar de los quesos que allí se elaboran curados con flor de cardo: el queso flor y media flor, una crema obtenida de la leche cuya receta trajeron los conquistadores extremeños y portugueses a la isla. También portugués es el origen del nombre del barranco de Silva, donde se encuentra un sorprendente silo formado por más de 350 cuevas donde los aborígenes guardaban su grano.

La Hacienda del Buen Suceso (Ctra. de Arucas a Bañaderos, km. 1. Arucas. ? 928 62 29 45) es una buena opción para descansar en un entorno rural. El restaurante Casa Brito (Ctra. de Arucas a Teror, km 1,7. Visvique. ? 928 62 23 23) es uno de los más prestigiosos de la isla.

Parque Nacional del Teide (Tenerife)
Entre la tierra y el espacio
Masca es un barranco al que nos acercamos con cierto respeto por una carretera sinuosa y estrecha que nos permite situarnos frene a un paredón de roca que se eleva cientos de metros en picado, ofreciéndonos la sobrecogedora imagen de sus precipicios. Hasta este lugar hace poco que era raro el paso de visitantes, lo que dio lugar a que se conservaran caseríos de gran valor etnográfico y arquitectónico. Numerosos senderistas recorren el barranco hasta la playa, donde hay un puerto que sirve para comunicarse con Los Cristianos en excursiones de turistas que navegan junto a Los Gigantes, empequeñecidos por el temor a la naturaleza. Desde aquí es inevitable subir hasta el pico más alto de España, el Teide, con su espectacular cráter que forma el valle de Ucanca y los sorprendentes colores y tonalidades que toma en las distintas horas del día. En lo alto de las montañas están los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias.

Para alojarse y comer en un lugar único, hay que acudir al Parador Nacional (Las Cañadas del Teide. La Orotava. ? 922 37 48 41).

Tacoronte-Acentejo (Tenerife)
Vendimia shakesperiana
Cada uva, cada variedad, cada zona, cada año, cada altura... Todo hace que encontremos en apenas unos kilómetros variedades tan dispares de vino que no podemos asegurar que un sabor es propio de la comarca de Tacoronte y Acentejo. Las laderas empinadas hacen que el sol, la humedad y el viento tengan distintos efectos sobre la tierra y sus cultivos. Asimismo, la filoxera arrasó las vides de casi todo el mundo, a excepción de Canarias, Creta y Chile, quedando en las islas una especie de banco genético de especies de uva, si bien las más comunes son listán, negramol, malvasía y gual. Los bodegueros de esta comarca recuerdan el interés de los británicos hacia los caldos de Canarias, y que en el caso de William Shakespeare afirmaba que " alegran los sentidos y perfuman la sangre ", citando los caldos canarios en obras como Enrique IV o Las alegres comadres de Windsor . También Walter Scott, Robert Louis Stevenson o Lord Byron alabaron los vinos canarios, especialmente el malvasía.

Para comer, Casa del Vino La Baranda (Autopista general del Norte, km 21. El Sauzal. ? 922 57 25 35), con museo, tienda y restaurante de gran calidad.

La Laguna (Tenerife)
Patrimonio de la Humanidad cum laude
Fue la primera capital de la isla, levantada sobre el reinado guanche de Agüere por los ricos bosques que rodeaban este espacio que en invierno se transformaba en laguna. Hoy la ciudad está inundada por los más de 400 edificios catalogados y protegidos, ordenados en calles que conservan su trazado original de los siglos XV y XVI. A este ambiente monumental e histórico se suma la presencia de miles de jóvenes estudiantes que dan vida a la Universidad que tiene diseminados sus centros por el municipio, al igual que los conventos, ya que también fue y es sede del Obispado. Sus coloridas casas hacen de la visita un grato paseo que podría tener un agradable momento si acudimos a la Recova (nombre con que se conoce al mercado) y disfrutamos viendo las diversas frutas y verduras de la tierra.

Con sus 120 años de historia, alojarse en el Hotel Agüere (La Carrera, 55. San Cristóbal de La Laguna. ? 922 25 94 90) permite disfrutar de una casona canaria con su bello patio interior. Para comer, el restaurante Patio Canario (Manuel de Osuna, 8. San Cristóbal de La Laguna. ? 922 26 46 57), con platos típicos canarios y buenas carnes a la parrilla.

Fuencaliente (La Palma)
El último volcán
Las historias de volcanes no han puesto el punto y final en las islas. El 26 de octubre de 1971, a las 15.30 horas, entró en erupción en el extremo sur de la isla de La Palma el Teneguía, a pocos metros del volcán de San Antonio que había estremecido en 1677 a los vecinos de Fuencaliente. Este nuevo fenómeno atrajo más curiosos que temores y, en la actualidad, nos permite disfrutar de un paseo por sus ocres y tempestuosas formas. Cerca de estos volcanes, aprovechando la calidad de las tierras volcánicas para los cultivos de vides, tenemos bodegas con excelentes malvasías, como el de la marca Teneguía. Desde el faro en el extremo suroeste de la isla, se salpican las calas abrigadas en la costa de poniente, la mayoría de ellas con quioscos donde comer pescado fresco disfrutando de esos malvasías de la tierra volcánica.

Nada mejor que el Parador Nacional de La Palma (Ctra. de El Zumacal, s/n. Breña Baja. ? 922 43 58 28) para disponer de un buen alojamiento en el centro de la isla. Y, para comer, les sugerimos el restaurante que está junto al faro de Fuencaliente, un chiringuito playero con muy buen pescado fresco.

Roque de Los Muchachos (La Palma)
Estrellas al alcance de la mano
Dos telescopios solares, nueve nocturnos y la próxima inauguración del Gran Telescopio de Canarias, con sus 1.135 centímetros de diámetro -uno de los mayores del mundo-, hacen que este lugar sea uno de los centros de atención científica del planeta. En apenas dos décadas estas instalaciones han demostrado al mundo su idoneidad para el estudio del espacio y del sol, con la participación de más de sesenta instituciones de 19 países en el Roque de Los Muchachos y en las instalaciones de Izaña. Además de los 2.400 metros de altura y la proximidad del mar, el Roque de Los Muchachos ha conservado la limpieza lumínica gracias a la promulgación y aplicación de la Ley del Cielo de Canarias. Son numerosos los investigadores que esperan una oportunidad para realizar sus trabajos en estas instalaciones, así como los visitantes que desean conocer el funcionamiento de estos telescopios y los resultados de estar escrutando los cielos permanentemente. Estos observatorios coronan el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, que se precipita hacia el abismo de la tierra.

El Hotel La Palma Romántica (Las Llanadas, s/n. Barlovento. ? 922 18 62 21) es un establecimiento alejado de núcleos turísticos y próximo a zonas naturales, por lo que es muy demandado por clubes deportivos para su preparación física. También es muy recomendable su restaurante.

Garajonay (La Gomera)
Fósil viviente de la naturaleza
Gara, princesa de agua, y Jonay, de fuego, fueron víctimas de un amor imposible que les llevó al suicidio. A pesar de ello, el bosque que lleva su nombre ha sobrevivido a todos los peligros que durante siglos se han cernido sobre él, permitiendo que las generaciones actuales hayan podido disfrutar de la mejor representación del bosque de laurisilva existente en el archipiélago. Declarado en 1986 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, sus 3.948 hectáreas, ofrecen la imagen que podrían tener, hace unos dos millones de años (en el Terciario), el sur de Europa y norte del continente africano. Esta vegetación constituye un auténtico fósil viviente, y sólo es localizable en determinados enclaves de los archipiélagos macaronésicos. Pero La Gomera tiene muchas más sorpresas para el visitante, con sus numerosas celebraciones religiosas adornadas con cantos y bailes centenarios, o el peculiar modo de comunicarse a través del silbo.

Hotel Torre del Conde (Ruiz De Padrón, 19. San Sebastián de La Gomera ? 922 87 13 14). Restaurante Marqués de Oristano , con diversos ambientes en una casona típica canaria (Calle del Medio, 24. San Sebastián de la Gomera. ? 922 14 15 41)

La Sabinosa (El Hierro)
El pozo milagroso
El Pozo de La Salud es conocido por las propiedades mineromedicinales de sus aguas desde hace más de un siglo. Declaradas de utilidad pública en 1949, clasificadas como cloruradas sódicas, con un componente elevado de sulfatos y bicarbonatos, radiactivas, al mismo tiempo que contienen cantidades importantes de fosfatos, hierro, potasio, litio, amonio o silicio entre otro, son indicadas para problemas reumáticos, cutáneos, digestivos, circulatorios y estrés. O sea, casi milagrosas. El pozo ha sido aprovechado para crear un hotel-balneario donde se ofrecen tratamientos de hidroterapia. Sus instalaciones están ubicadas junto al acantilado de la costa de Sabinosa, al pie del santuario de la Virgen de las Nieves. Y si se quiere disfrutar del mar, la playa del Verodal sorprenderá al visitante con su arena roja de la acción del mar moliendo la piedra de un volcán.

Para alojarse y para comer, uno de los mejores establecimientos de la isla es el Balneario Pozo de la Salud (Sabinosa. La Frontera. ? 922 55 94 65).

El Mar de las Calmas (El Hierro)
Bailando con peces
El Hierro está considerada como uno de los mejores lugares del mundo para los amantes de las actividades subacuáticas. Además de estar declarada toda la isla como Reserva de la Biosfera por la Unesco, su costa conserva un tesoro para los amantes de los fondos marinos. El Mar de Las Calmas, conservado como una Reserva Marina, ofrece una permanente tranquilidad y una luminosidad poco común, gracias a unas aguas tan cristalinas, que llegan a los 40 metros de visibilidad. Además, la media de las temperaturas que tiene durante todo el año (de 19 a 24 grados) y la riqueza de su fauna, con ejemplares tanto del Mediterráneo como del trópico, hacen que este sea el lugar escogido para uno de los certámenes internacionales más afamados de fotografía submarina.

El Hotel Punta Grande es muy pequeño, con apenas dos dormitorios, pero casi siempre ocupados, ubicado en lo alto de un saliente sobre el mar. También es recomendable el comedor que tiene, el restaurante Las Puntas (Ctra. general Las Puntas, 30. La Frontera. ? 922 55 97 60).