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Las 10 rutas en tren más extraordinarias del mundo, perfectas para mayores de 60 años

Cuando el viaje es el destino: rutas donde las ventanas se convierten en pantallas y el tiempo se detiene entre estaciones.

Glacier Express, Suiza

Glacier Express, Suiza / ©Glacier Express AG - Stefan Schlumpf

Ana López

Desde los Alpes suizos hasta el corazón de Australia, estos recorridos ferroviarios ofrecen paisajes extraordinarios, lujo sobre raíles y la magia de viajar sin prisas por algunas de las regiones más espectaculares del planeta.

  1. Glacier Express, Suiza

Curiosamente es considerado como el tren rápido más lento del mundo... pero también, uno de los más bellos. Recorre el corazón de los Alpes suizos entre Zermatt y St. Moritz en un viaje de ocho horas que transforma el trayecto en destino. Su ritmo pausado permite contemplar valles profundos, glaciares, pueblos alpinos y obras maestras de la ingeniería, como el viaducto de Landwasser. Construida en 1930, con el tiempo se ha ido convirtiendo en sinónimo de precisión suiza y lujo discreto. Los vagones panorámicos con techos acristalados, servicio en mesa y audioguías convierten el viaje en una experiencia premium. No es raro que los pasajeros guarden silencio al atravesar el Oberalp Pass, cuando el tren parece deslizarse entre nieve y nubes. La gastronomía, con platos regionales como rösti o ternera suiza, acompaña el recorrido.

Qinghai-Tíbet, China y Tíbet

Qinghai-Tíbet, China y Tíbet / Getty Images / ViewStock

  1. Qinghai-Tíbet, China y tíbet

Cuando el tren llega a la estación de Tanggula, en Tíbet, el viajero puede preguntarse si se encuentra sobre raíles o está volando. Esta estación se encuentra a 5.068 metros de altitud, lo que la convierte en la más elevada del mundo. La línea ferroviaria Qinghai-Tíbet tiene una extensión de 1.956 kilómetros y conecta la provincia china de Qinghai con Lhasa, la capital de la Región Autónoma de Tíbet. Debido a la altitud de la meseta tibetana y a las duras condiciones climáticas, los trenes cuentan con características especiales. Durante parte del recorrido, por ejemplo, las vías descansan sobre permafrost —suelo permanentemente congelado—, lo que impide que la velocidad supere los 120 kilómetros por hora. Los pasajeros de esta línea férrea no solo disfrutarán de paisajes únicos, sino que recuperarán por unas horas la sensación de aventura asociada con los viajes de otras épocas.

Transcantábrico España

Transcantábrico España / Renfe

  1. Transcantábrico, España

Entre San Sebastián y Santiago de Compostela, el Transcantábrico recorre la cornisa norte de España con el espíritu de un verdadero hotel rodante. Fundado en 1983, no es de los más antiguos de los que os proponemos, pero en “pocas décadas” se ha ganado un gran prestigio internacional, y es considerada como una de las rutas ferroviarias más elegantes y lujosas del país. A bordo, suites elegantes con baño privado, salones panorámicos y atención personalizada evocan la edad dorada del ferrocarril de las grandes rutas de los años 20. Un viaje sin prisas, con paradas en Bilbao, OviedoSantillana del Mar, durante ocho días y siete noches. La gastronomía destaca con mariscos gallegosquesos cántabros y vinos del norte, que maridan a la perfección con esta experiencia de lujo sereno.

The Ghan, Australia

The Ghan, Australia / Istock / BeyondImages

  1. The Ghan, Australia

Cruzar Australia de sur a norte a bordo del The Ghan es una de las grandes epopeyas ferroviarias del mundo. Este legendario tren conecta Adelaida con Darwin, en tres días y dos noches, atravesando el corazón del outback australiano durante casi 3.000 kilómetros de desierto, sabana y cañones. En algunos tramos la sensación de aislamiento absoluto puede resultar sobrecogedora y extremadamente relajante al mismo tiempo. Inaugurado en 1929, su nombre honra a los antiguos camelleros afganos que exploraron el interior del país. A diferencia de otras rutas escénicas alpinas o costeras, The Ghan ofrece una experiencia casi cinematográfica, con paradas exclusivas en Alice Springs o Katherine Gorge. Sus elegantes suites, salones panorámicos y servicio premium convierten el trayecto en un viaje pausado y sofisticado. La gastronomía a bordo destaca por productos locales como el cordero australianobarramundi, mientras el balanceo suave del tren invita al descanso.

Rocky Mountaineer Canadá

Rocky Mountaineer Canadá / Istock / Richard Jacyno

  1. Rocky Mountaineer, Canadá

El Rocky Mountaineer atraviesa el oeste de Canadá entre Vancouver y las Montañas Rocosas en un viaje donde el paisaje marca el ritmo. Este tren diurno, que conecta destinos como Banff o Jasper, convierte el trayecto en una sucesión de lagos turquesa, bosques infinitos y cumbres nevadas. Uno de sus grandes reclamos es disfrutar de las vistas en sus vagones panorámicos de doble altura. Desde 1990, es uno de los emblemas del turismo sostenible mundial. Las paradas en Kamloops o Jasper invitan a explorar. A bordo, el servicio GoldLeaf ofrece asientos reclinables, atención personalizada y comedor independiente. No es raro que el tren reduzca la velocidad cuando aparecen osos negros o alces; los guías suelen narrar estas escenas. La gastronomía está basada en productos regionales, como salmón del Pacíficocarne de Alberta.

Belmond Hiram Bingham, Perú

Belmond Hiram Bingham, Perú / D.R.

  1. Belmond Hiram Bingham, Perú

El Belmond Hiram Bingham conecta Cusco con Machu Picchu en uno de los viajes ferroviarios más exclusivos de Sudamérica. Una experiencia de lujo inspirada en la expedición que redescubrió Machu Picchu. Inaugurado en 2003, combina música en vivo, alta cocina y paisaje andino. Este elegante tren recorre el Valle Sagrado de los Incas entre montañas andinas, ríos caudalosos y pequeñas comunidades, transformando el trayecto en una experiencia tan memorable como el destino. El contraste que se produce al combinar lujo refinado con uno de los enclaves arqueológicos más fascinantes del planeta es uno de los mayores atractivos de este recorrido. Los vagones de estilo Pullman, con interiores en madera pulida y detalles clásicos, evocan, como ya nos ha pasado en otras propuestas ferroviarias, la edad dorada del ferrocarril. Si te da tiempo a comer algo, no dejes de probar las propuestas de gastronomía andina que ofrece este tren.

Rovos Rail, Sudáfrica

Rovos Rail, Sudáfrica / Getty Images / Martin Harvey

  1. Rovos Rail, Sudáfrica

Viajar a bordo del Rovos Rail en Sudáfrica (1.600 kilómetros) es sumergirse en la edad dorada del ferrocarril con el continente africano como telón de fondo. Este tren de lujo clásico conecta rutas como Pretoria–Ciudad del Cabo o incluso travesías épicas hasta Namibia o Tanzania, atravesando sabanas, desiertos y reservas naturales. ¡Toda una aventura! Su propuesta es curiosa y diversa, ya que combina el concepto de “safari ferroviario” (no es extraño que el tren reduzca la marcha para permitir avistar jirafas o elefantes) con una elegancia clásica de lujo y comodidades en una zona incómoda para contar con una estancia de este nivel. La ausencia de televisores refuerza el lujo del tiempo pausado entre lectura, conversación y descanso sofisticado. En los alrededores, las paradas en Kimberley o Matjiesfontein evocan la historia colonial. Cena filete de avestruz con vino sudafricano y duerme en suite de madera noble.

Bernina Express, Suiza

Bernina Express, Suiza / Istock / Saro17

  1. Bernina Express, Suiza

Un tren que desafía la altitud y redefine el concepto de belleza alpina. Pasarás, si vienes de visitar Milán, de subirte al tren en la estación de Tirano a 429 metros sobre el nivel de mar a alcanzar la altura de 2.253 metros. El Bernina Express une Chur (Suiza) con Tirano (Italia) cruzando 196 puentes y 55 túneles. Declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, gracias a la espectacularidad del paisaje y por ser una maravilla de la ingeniería. En apenas cuatro horas, el tren atraviesa glaciares, lagos alpinos y valles mediterráneos, pasando de paisajes nevados a palmeras italianas sin abandonar el asiento. Los vagones panorámicos tienen grandes ventanales curvos por el techo para permitir contemplar hitos como el viaducto helicoidal de Brusio o el glaciar Morteratsch. El tramo más popular y turístico del Bernina Express —también conocido como Trenino Rosso— es el que une Tirano con St. Moritz.

Maharajas' Express, India

Maharajas' Express, India / www.maharajaexpres.com.

  1. Maharajas' Express, India

Un palacio sobre ruedas que recorre el norte de la India. Desde Delhi hasta Mumbai, este tren de lujo atraviesa desiertos, fuertes y palacios. Es una de las propuestas más modernas y actualizadas tecnológicamente, ya que inició su recorrido en 2010. Actualmente, es considerado el tren más lujoso del mundo. Puedes elegir entre suites amplias, mayordomo privado y salones decorados con inspiración maharajá que evocan la grandeza de la India imperial. Durante el trayecto, no es raro que el tren se detenga mientras atraviesa paisajes rurales; en ocasiones, los pasajeros pueden observar elefantes decorados cruzando cerca de la vía camino de una celebración local. El Maharajas’ Express recorre la India más monumental en un viaje que conecta Delhi con destinos como Jaipur, AgraUdaipur o Benarés. La gastronomía, con curries regionales, tandoori y vinos internacionales, se sirve en elegantes restaurantes.

TranzAlpine, Nueva Zelanda

TranzAlpine, Nueva Zelanda / D.R.

  1. TranzAlpine, Nueva Zelanda

El TranzAlpine atraviesa la Isla Sur de Nueva Zelanda entre Christchurch y Greymouth en uno de los trayectos ferroviarios más espectaculares y modernos del hemisferio sur. En apenas cinco horas, el tren cruza llanuras agrícolas, ríos glaciares y los Alpes del Sur, ofreciendo una variedad paisajística difícil de igualar. Pocos viajes concentran tantos contrastes naturales en tan poco tiempo. Se podría decir que es una experiencia exprés. Esta propuesta suele ser el complemento perfecto a integrar en un viaje más largo y completo por la zona. Los vagones panorámicos, con amplias ventanas y plataformas exteriores abiertas, permiten fotografiar gargantas profundas y montañas nevadas. Los guías suelen señalar puntos icónicos, como el viaducto de Staircase; el túnel de Otira y el viaducto de Waimakariri son proezas de ingeniería. La gastronomía incluye vinos neozelandeses, quesos artesanos y productos locales.