10 pueblos españoles construidos sobre las alturas

En laderas de vértigo, junto a acantilados o en plena cordillera, surgen pueblos especiales y con mucho encanto.

Adrián Lorenzo
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Parecen salidos de una postal, a veces incluso simulan el decorado de una película, pero son reales. Situados cerca de importantes accidentes geográficos, como ríos, montes, valles y acantilados, de norte a sur, España posee decenas de enclaves que desafían las leyes de la gravedad y permiten -tanto a turistas como locales- disfrutar de alturas de vértigo. En la mayoria de los casos, su peculiar ubicación no responde a cuestiones de azarosas sino estratégicas: Acceso a tierras fértiles, facilidad de comunicaciones, intención de construir una fortaleza…

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Ronda

Enrocada en su serranía y situada en lo alto de una garganta conocida como El Tajo, la malagueña villa de Ronda está presente en la mayoría de los listados de los pueblos más bonitos de España. En un paseo por sus calles los turistas podrán encontrar desde restos de arte rupestre perteneciente al Paleolítico, pasando por yacimientos romanos o incluso vestigios de presencia islámica. La Casa del Rey Moro o el Palacio de Mondragón, donde se halla el museo de la ciudad, algunos de los lugares de obligada visita.

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Albarracín

Albarracín, ubicado la zona centro-oriental de España, es un pintoresco pueblo medieval rodeado por un profundo tajo que hace las veces de foso defensivo, complementado por un cinto de murallas en las colinas adyacentes. En su punto más alto destaca la Torre del Andador, una construcción del siglo X  y visible desde cualquier ángulo.

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Pedro Bernardo

Pedro Bernando, conocido como El Balcón del Tiétar y ubicado en el punto más meridional de Castilla y León, al sur de la provincia de Ávila, está literalmente colgando sobre un risco. Su casco antiguo, con decenas de pasadizos, fuentes, balconadas y estrechas y empinadas calles, es sin duda la mejor muestra de su pasado medieval.

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Masca

Con apenas dos calles, Masca siempre fue un rincón perdido de la civilización al que la electricidad llegó hace no mucho y donde las carreteras eran poco más que caminos polvorientos. No obstante, encaramado al filo del abismo que dibujan los barrancos más hondos de Tenerife (Los Gigantes) y con increíbles vistas tanto al mar como a la montaña, este enclave se ha convertido en uno de los destinos preferidos por aquellos que buscan una escapada rodeados de naturaleza y tranquilidad.

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 Alquézar

Roca, agua, historia y leyenda se funden en Alquézar, municipio aragonés situado a la margen derecha del río Vero. Visitar su laberintico caserío medieval, declarado Conjunto Histórico-Artístico, o realizar algunas de las múltiples actividades en la naturaleza (escaladas, excursiones a caballo, espeleología…) son algunos de sus imprescindibles.

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Cuenca

Las Casas Colgantes son uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad de Cuenca. Realizadas en mampostería y asentadas en ménsulas, se asoman al río desde sus balcones voladizos de madera sobre el acantilado. Del conjunto de estas casas sólo tres son visitables: la casa de la Sirena, que aloja un mesón; y las Casas del Rey, donde se aloja el Museo de Arte Abstracto con centenares de elementos originales de construcción en su interior.

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Jorquera

Jorquera, municipio español situado al sureste de la península ibérica, en la provincia de Albacete, se sitúa en un alto sobre un meandro del Júcar. La población se adapta a su recorrido de modo que la atalaya natural parece hecha para el pueblo y no al contrario, ya que la roca asciende con las casas perfectamente ensambladas. De entre sus monumentos destaca la fortaleza defensiva, la parroquia de la Asunción o la casa del Corregidor.

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Frías

Frías aparece citada por primera vez en la segunda mitad del siglo IX. Sería uno de tantos pueblos surgidos en los primeros momentos de la ocupación del Alto Ebro, en Burgos. De aquellos años solo quedan los sepulcros rupestres de los alrededores de la parroquia de San Vicente. Quienes visiten en la actualidad este enclave deben saber que su conjunto monumental lo completan, restos de un recinto amurallado, un castillo, el barrio de la Judería y una veintena de casas colgantes, entre otros.

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Castellfollit de la Roca

El pequeño pueblo de Castellfollit de la Roca, Girona, se alza sobre un espectacular risco basáltico de 50 metros de altura y de casi un kilómetro de largura, recontado por el río Fluviá. Sus estrechas callejuelas desembocan en la antigua iglesia de Sant Salvador, en el extremo del risco, donde se halla un impresionante mirador de madera con vistas al Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa.

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Arcos de la Frontera

Puerta de entrada a la Ruta de los Pueblos Blancos, Arcos de la Frontera, Cádiz, posee huellas de sus primeros pobladores prehistóricos y romanos, pero a quien debe la ciudad su impronta y actual fisonomía es a la cultura musulmana. Visitar el Castillo de los Duques, su recinto amurallado, sus palacios, la Basílica de Santa María, o la Puerta de Matera son algunos de sus imprescindibles.