10 experiencias únicas en las Cataratas Victoria

La zona que alberga el colosal tajo del río Zambeze, frontera natural entre Zambia y Zimbabue y descrito por el explorador David Livingstone como “el asombro de los ángeles”, sigue despertando la admiración de quienes la visitan, que cuentan con un moderno aeropuerto internacional a 25 minutos en coche, una oferta hotelera para todos los bolsillos y un abanico de actividades de aventura que, literalmente, quitan la respiración.

Luis Uribarri
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1. A vista de pájaro

Quienes no sufran de vértigo pueden sobrevolar las cataratas en ultraligero (microlight flight). La empresa Livingstone’s Adventure (livingstoneadventure.com) ofrece vuelos en ultraligero de 15 minutos (180 dólares) ó 30 minutos (360 dólares). Una experiencia para recordar, en aparatos para solo dos personas (piloto y pasajero), sobrevolando las cataratas y el tajo del río Zambeze, y observando desde el aire la fauna del río (cocodrilos, hipopótamos, elefantes...). Para sentirse como un ángel de los que evocaba Livingstone en su famosa cita: “Escenas tan bellas deben haber sido contempladas por los ángeles en su vuelo”. Los vuelos despegan y aterrizan en el aeródromo de Batoka Sky, cerca de las cataratas en Zambia.

D.R.

2. Frente a las cataratas 

Dos Parques Nacionales escoltan a las cataratas, uno por país. El Parque Nacional de las Cataratas Victoria, en Zimbabue, y el Parque Nacional Mosi-oa-Tunya, en Zambia, incluidos en el conjunto inscrito por la Unesco en 1989 en la lista de los lugares Patrimonio de la Humanidad. Desde la parte de ambos más cercana a las cataratas se realiza un recorrido a pie por sucesivos miradores al gran salto, plataformas con barandilla perfectas para selfis y fotos por doquier, pero también para una contemplación sosegada de las cataratas. El lado de Zimbabue tiene más miradores y una mejor visión de la maravilla natural, ya que comprende el 75 por ciento de las cataratas. Importante respetar los caminos y la señalización.

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Salirse del sendero puede tener consecuencias desagradables por lo resbaladizo del terreno. En la parte zambiana se completa el recorrido cruzando el llamado Puente del Cuchillo, una pasarela de madera donde uno puede empaparse a gusto con la lluvia invertida (a la entrada del Parque proporcionan ponchos impermeables). Antes de existir el puente, los nativos utilizaban este punto para cruzar de un lado a otro del cañón, con evidente riesgo.

3. Puesta de Sol en el Zambeze

Los atardeceres en el África austral emanan una luz diferente, con una incandescencia de intensidad penetrante. Y ese es otro de los momentos inolvidables que depara este destino, la puesta de Sol sobre el río Zambeze, más impactante desde la orilla oriental zambiana. El Zambeze es el río más largo de los que desembocan en el Océano Índico (2.574 km) y el cuarto en longitud del continente africano, tras el Nilo, el Congo y el Níger. Nace en Zambia, país al que da nombre, y baña la geografía de otros seis países. David Livingstone adoraba el Zambeze y se refirió a él en algún libro como “la autopista de Dios en África”. Una excepcional plataforma para contemplar el atardecer sobre el Zambeze la ofrece la terraza de The Royal Livingstone Hotel (anantara.com), en el lado zambiano. 

Cataratas Victoria, Zambeze
Zambeze, uno de los mejores lugares para admirar el atardecer | 3dan3 / ISTOCK

4. Excursión en Tren a vapor 

Una alternativa para contemplar las cataratas al atardecer la ofrece The Royal Livingstone Express, tren de época colonial –locomotora de vapor incluida– que realiza un recorrido vespertino con parada en el puente ferroviario de las cataratas para disfrutar de ese momento y rematar la experiencia crepuscular con una cena gourmet en su vagón restaurante, que evoca a los del Orient Express. El tren parte desde la parte zambiana los lunes, miércoles y sábados. La experiencia dura desde las 16.00 hasta las 20.30 horas y cuesta 189 dólares por persona. Se puede reservar dese la web anantara.com y en visit-victoria-

Cataratas Victoria
The Royal Livingstone Express | Ammonitefoto / ISTOCK

5. El mejor bar de África

Enormes y mullidos taburetes con reposabrazos acomodan al cliente frente a una barra al más puro estilo de la época de los exploradores. Decoración clásica, servicio impecable y vistas al Zambeze desde su terraza, frente a la piscina de The Royal Livingstone Hotel. Un lugar para relajarse al final del día y disfrutar de una reconfortante bebida en una atmósfera que propicia entablar conversación con los otros clientes e intercambiar historias y leyendas de África.

6. “Bungee jump” de 128 metros 

Entre 1904 y 1905 se construyó el puente ferroviario Victoria Falls sobre el Zambeze, frente a las cataratas, como parte del plan de Cecil Rhodes de construir una línea de ferrocarril que uniera Ciudad del Cabo con El Cairo. El empresario, colonizador y político británico, fundador del país que a su muerte llevaría su nombre, Rhodesia, cuyo territorio está actualmente dividido entre Zambia y Zimbabue, no llegó a ver culminado el magno proyecto transafricano. Tampoco visitó el puente, una obra de ingeniería de 198 metros de largo que se construyó en un tiempo récord de catorce meses y costó 72.000 mil libras esterlinas de la época. Su arco principal mide 156 metros de ancho. Hoy proporciona uno de los puntos más altos del mundo (128 metros) para realizar Bungee jump, el coloquial puenting. La descarga de adrenalina de este salto sale por 160 dólares.

Cataratas Victoria
Bungee jum en las Cataratas Victoria | Silvrshootr / ISTOCK

7. “Rafting” por los rápidos 

El rafting por el río Zambeze, bajo las Cataratas Victoria, está reconocido como el mejor y más fuerte del mundo en aguas rápidas de grado 5 (el máximo grado es 6). El recorrido varía según la época del año en que se realice el descenso, en función del caudal de agua de las cataratas. Esta práctica no se realiza entre abril y junio, época de mayor caudal. La edad mínima para realizar este rafting es de 15 años. Los menores de 18 deben ir acompañados de padres o tutores o ser autorizados por ellos y se requiere un nivel razonable de condición física para realizarlo, ya que la caminata desde la garganta hasta el punto de embarque es bastante exigente (los guías pueden descartar a alguien antes de subir a la lancha en función de su estado físico). La experiencia cuesta 120 dólares por persona. 

Cataratas Victoria, Río Zambezi
Río Zambezi, que nace de las Cataratas Victoria | andyKRAKOVSKI / ISTOCK

8. Un té en la isla Livingstone 

El 16 de noviembre de 1855 el explorador y misionero escocés David Livingstone preguntó a los nativos kelolo, con los que seguía el curso del río Zambeze, qué era lo que originaba un ruido lejano que provenía de unas nubes que se elevaban en el horizonte. “Mosi-oa-tunya”, le contestaron, “el humo que truena”. Livingstone se acercó al borde del acantilado, escaso de agua en esa época del año, puso pie en tierra en una franja de terreno y se asomó... Ese pedazo de tierra se llama hoy isla Livingstone. Se llega en lancha hasta la isla desde el embarcadero de The Royal Livingstone Hotel. Se puede contratar desayuno, almuerzo o disfrutar del té de las 5 en la isla. 

D.R.

9. Safari en el Mosi-oa-Tunya

El Mosi-oa-Tunya es el segundo Parque Nacional de Zambia de menor tamaño (6.600 hectáreas), menos conocido que su vecino de Zimbabue, el Parque Nacional de las Cataratas Victoria, y por ello menos visitado. Un recorrido al amanecer por el Mosi-oa-Tunya proporciona la sensación de vivir en solitario, sobre la tierra húmeda y entre los arbustos espinosos, el despertar de la vida salvaje. En este Parque el cuidado y el respeto por la flora y la fauna es máximo, para todas y cada una de las especies que lo habitan.

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Así, el chófer-guía lo mismo detiene el todoterreno descubierto para la contemplación tranquila de los elefantes que para esperar pacientemente a que crucen el camino, en perfecta fila india, una colonia de grandes hormigas negras. Siempre es recomendable llevar unos prismáticos en una visita a un Parque Nacional africano: es imposible igualar la vista de los guardas, que parecen llevar prismáticos de visión natural incorporados, al punto de atisbar las orejas de un hipopótamo sobresaliendo del Zambeze a más de cien metros de distancia.

10. La Piscina del Diablo

En las épocas en que el río Zambeze baja con poco caudal (desde agosto hasta enero), en el borde mismo de las cataratas se genera la llamada Piscina del Diablo, uno de los lugares de baño más famosos del mundo y también uno de los más peligrosos. Hay que reservar con mucha antelación porque es una actividad muy demandada y a la que solo pueden acceder grupos reducidos e integrados siempre por personas mayores de 12 años de edad. Precio: 105 dólares por persona.

Piscina del Diablo, en las Cataratas Victoria | Mint Images / GETTY