¡Francia abre su frontera con España!: 10 escapadas al país vecino para celebrarlo

El 9 de junio, Francia permite entrar a los europeos que estén vacunados, sin necesidad de presentar PCR ni guardar cuarentena. Es el momento de hacerse una escapadita al país vecino

María Escribano
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Foto: saiko3p / ISTOCK

A partir del 9 de junio, Francia reabre fronteras al turismo internacional que ya esté vacunado. Desde este miércoles no será necesario presentar una prueba de antígenos o PCR ni guardar cuarentena para entrar en el país galo. Ahora bien, sí que hay un requisito: estar en el código de color verde, que significa que no hay circulación activa del virus (los otros dos colores son naranja y rojo). De momento, los países designados con el color verde por Francia son todos los de la Unión Europea, Australia, Nueva Zelanda, Israel, Japón, Líbano, Singapur y Corea del Sur, pero pueden pasar a otra fase de color en cualquier momento si la incidencia del virus sube. 

Mientras no lo haga, es la oportunidad para los turistas españoles de reencontrarse con el país vecino, que a partir de este 9 de junio también retrasa su toque de queda hasta las 23:00, reabre cafés y restaurantes al 50 % de su capacidad (con mesas de seis personas como máximo) y flexibiliza las restricciones de aforo en tiendas, museos, monumentos, teatros y cines. Desde Viajar recomendamos 10 preciosos pueblos franceses a los que hacer una escapada gracias a la reapertura de fronteras.

1. PONT-AVEN

Pont-Aven. | DaLiu / ISTOCK

Este pueblo sobre el estuario del río Aven, en la región de Bretaña, es famoso por los pintores de la Escuela de Pont-Aven, entre los que se encuentran Gauguin, Paul Sérusier y Émile Bernard, entre otros. En Pont-Aven destaca el cauce rocoso del río, sus innumerables molinos (hasta 14 hay activos en la actualidad), sus capillas, sus animados mercados, sus contrastes de luz… Características que conquistaron e inspiraron a estos pintores que empezaron a llegar a la población a partir de 1860.

Gauguin fundó la Escuela de Pont-Aven en 1886. Desde la pensión Gloanec donde vivían, los pintores se trasladaban al llamado Bosque de Amor, al que hoy se puede acceder por un sendero para conocer los lugares que inspiraron a estos artistas. El centro de Pont-Aven está lleno de galerías y también hay un museo que retrata esa época creativa.

2. CABOURG

El Grand Hôtel de Cabourg.  | Michael Mulkens / ISTOCK

Es uno de los pueblos donde veraneaba Marcel Proust, por lo que es posible encontrar las huellas que dejó Cabourg en él en En busca del tiempo perdido. De hecho, la ciudad acaba de dedicarle un museo a su veraneante más ilustre, La Villa du Temps Retrouvé, que inauguró en el mes de mayo.Cabourg está situada en el estuario del Dives, en la Baja Normandía, tiene unas increíbles playas de cuatro kilómetros y sus impresionantes mansiones con vistas al océano mantienen su aire belle époque. Entre ellas destacan el Grand Hôtel, el Casino… Pero también merecen una visita el estuario del Dives, a las dunas, a L'avenue de la mer...

¿Sabías que Alsacia contiene algunos de los pueblos más bellos de Europa? Pincha aquí si quieres una visita guiada inolvidable.

3. HUNSPACH

Hunspach. | Nellmac / ISTOCK

Fue elegido el pueblo más bonito de Francia en 2020 y por algo. Esta villa en el departamento de Bajo Rin, en la región de Alsacia, es característica por sus imponentes casas de entramado de madera, una arquitectura típica de los pueblos del norte de Alsacia y que suelen decorar con geranios en los meses primaverales. También es un pueblo típico de Outre-Forêt, una región natural formada por colinas bajas y tierras de cultivo. De hecho, Hunspach sigue lleno de granjas y rodeado de huertos y campos.

Por cierto, una exclusión interesante desde Hunspach es la que se realiza a la Línea Maginot, donde hay visitas guiadas al Fort Schoenenbourg, fortificación construida en los años 30 para defender la histórica línea en la frontera francesa.

4. ALBÍ

Albí.  | Westersoe / ISTOCK

La capital del departamento del Tarn, en la región de Occitania, es la cuna de Toulouse-Lautrec, de ahí que casi todo la villa tenga rincones relacionados con el pintor. El más importante es quizá su museo, en el espectacular palacio de la Berbie, donde se encuentra la colección pública más importante del mundo de obras del artista. Antes que museo, el palacio fue residencia de poderosos obispos y es que Albí fue ciudad episcopal.

Patrimonio Mundial de la Unesco desde julio de 2010, Albí ofrece espectaculares paseos por los barrios de origen medieval que se extienden alrededor de su catedral de Santa-Cecilia, la mayor catedral de ladrillo del mundo. También fundamental es un paseo por el Pont Vieux, que une las dos orillas del Tarn y que es monumento histórico. En su día estaba fortificado y tenía puentes levadizos.

5. VILLERVILLE

Villerville.  | GAPS / ISTOCK

Es uno de los candidatos a pueblo más bonito de Francia este 2021. Esta localidad de pescadores normanda, entre Trouville y Honfleur, se hizo famosa en los años 60 cuando Henri Verneuil rodó en ella la película Un mono en invierno, protagonizada por Jean Gabin y Jean-Paul Belmondo. Construida sobre un acantilado, ofrece unas increíbles vistas al océano y también fue lugar de inspiración para famosos pintores franceses, como Charles Mozin o Ulysse Butin.

6. CASTRES

Castres.  | jean-francois / ISTOCK

Castres es la localidad francesa en la que reencontrarse con Goya y es que en ella se encuentra el Museo Goya, cuyas obras empezaron dando origen a este espacio pero que luego acabó abarcando toda la creación artística española, desde la antigüedad hasta el siglo XX. Por eso, en él se pueden encontrar obras de Velázquez, Zurbarán, Picasso o Sorolla… que conforman la segunda colección más grande de arte español en Francia, solo superada por el Louvre.

Sin duda, la postal más emblemática de Castres, en el departamento de Tarn, es la de sus coloridas casas sobre el río Agout (muy al estilo de las de Girona sobre el Oñar). En el siglo XVII eran viviendas de tejedores, lavanderos, curtidores… y hoy se pueden ver al detalle dando un paseo en barco por el río.

El centro alberga palacetes del Renacimiento, la plaza Jean-Jaurès (en Castres nació el famoso político), el Palacio Episcopal y sus jardines de estilo francés diseñados por André Le Nôtre.

7. SAINTES-MARIES-DE-LA-MER

Saintes-Maries-de-la-Mer. | Flavio Vallenari / ISTOCK

Construido entre el cielo y el mar, donde el Ródano se encuentra con el Mediterráneo. Esta es la apetitosa carta de presentación de la capital de la Camarga. Lugar de peregrinación, ya que dicen que su orilla acogió en los albores del cristianismo a María Salomé, María de Cleofás y su sirvienta egipcia Sara, que escapaban de Palestina. Hoy Sara es la patrona de lugar y su imagen de venera en la cripta de la iglesia de Saintes-Maries-de-la-Mer.

Las calles empedradas que rodean a esta están llenas de tiendas y restaurantes y desde lo alto de la iglesia es posible ver a los famosos caballos blancos de la Camarga y sus toros (imprescindible alquilar una excursión a caballo para disfrutar de esta región natural o acercarse andando para pasear entre las marismas). También es posible darse un baño, ya que sus playas de arena acogen aguas calmadas y templadas.

8. CHÉDIGNY

Chédigny.  | RolfSt / ISTOCK

Chédigny es una Villa Jardín, distinción otorgada por el Ministerio de Cultura francés y que premia a aquellos pueblos con jardines notables. Situado en la región del Centro-Valle del Loira, desde hace años Chédigny se ha convertido en un jardín viviente, que ha utilizado la vegetación como herramienta para transformar su arquitectura. Ofrece paseos florales para sus visitantes, que pueden disfrutar de las lianas y rosales (hay más de 1.000 tipos de rosas) que decoran todas las fachadas y portales de la villa y que acaba en el Jardin du Presbytère, el jardín del cura, que recrea un jardín de su tiempo.

9. BALAZUC

Balazuc.  | mikdam / ISTOCK

También cuenta con el calificativo de pueblo más bonito de Francia y su ubicación, en un acantilado con vistas al río Ardèche, tiene parte de culpa. Su laberinto de callejones, sus pasajes abovedados, su castillo… son huellas actuales de su pasado medieval. Además, cuenta con playa. 

10. ANGERS

Angers.  | saiko3p / ISTOCK

Antigua capital del Anjou, Angers, situada en la ribera del Maine, es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Su puerto fluvial tenía una gran actividad en el pasado, dado que era el punto intermedio entre París y la región de Venée y la Bretaña meridional. Su castillo fortificado del siglo XIII es uno de sus más valiosos tesoros y está construido sobre un promontorio de pizarra que domina el río Maine. Cuenta con 17 torres y dentro se encuentra el Tapiz del Apocalipsis, el tapiz medieval más grande del mundo, de 103 metros de largo.

Entre otros châteaux, Angers también cuenta con el más alto de Francia, el Château de Brissac. Entre otras experiencias que se pueden vivir en la ciudad está descubrir los viñedos de la zona, pasar el día en Terra Botanica, el primer parque temático de Europa dedicado a la vida vegetal, descubrir los paisajes del Loira a través de la ciclovía La Loire á Vélo, una de las más bonitas de Francia, o pasear por el casco medieval de Angers. Como propina, uno se puede llevar de la ciudad los secretos de la producción del famoso licor Cointreau, ya que su destilería se encuentra en Angers.

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