10 destinos europeos perfectos para el puente del Pilar (y qué hacer en ellos)

El primero de los puentes venideros tiene lugar en octubre, y estará marcado por los viajes a destinos europeos como Roma, París o Lisboa

Redacción Viajar
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Foto: D.R.

Tradicionalmente el puente del Pilar ha sido una de esas fechas marcadas en rojo en el calendario de cualquier viajero, y el año 2021 no va a ser una excepción. Y no solo a nivel nacional, ya que tras la consolidación del pasaporte COVID, los viajes por Europa han regresado con una fuerza sorprendente.

Nosotros, gracias a Civitatis que ha revisado sus estadísticas internas y tendencias turísticas, hemos encontrado cuáles son los mejores destinos europeos para el puente del Pilar y, sobre todo, qué ver y hacer en ellos. Ahora que los viajes internacionales han regresado, no hay ni un segundo que perder.

1. Roma

La ciudad es eterna, y las ganas de visitarla, también. El puente del Pilar permite explorar los principales atractivos de la capital italiana, como la Basílica de San Pedro y los Museos Vaticanos o el área arqueológica del Coliseo y el Monte Palatino, pero también permite degustar con calma los sabores de la gastronomía romana y vivir el ambiente único de sus calles.

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Además, al disponer de más días, también es posible aprovechar la estancia en Roma para acercarse a conocer otros lugares menos conocidos (pero igualmente estupendos), como el Parque de los Acueductos, el yacimiento de Ostia Antica o pueblos como Tívoli (imprescindible la visita a los Jardines del Este y la Villa Adriana) o Castelgandolfo, un coqueto municipio famoso por el palacio pontificio y sus excelentes restaurantes.

Empezamos la semana desde la bella, la monumental, la ciudad eterna, la admirada, filmada, canta y fotografiada Roma. O lo que es lo mismo: la capital de un imperio de hace más de dos mil años que esconde entre sus pliegues algunos de los lugares más bellos y visitados del mundo. Y es que, sinceramente, nada supera la primera vez que admiras los imponentes edificios históricos de Roma. | Photo Beto / ISTOCK

Por cierto, el mes de octubre es ideal para pasear por la Ciudad Eterna: el turismo de masas es menor que en los meses estivales y la temperatura es sencillamente perfecta: 18 ºC de media. 

2. París

Pocas ciudades lucen tan bien los colores otoñales como la capital de Francia. Un viaje a París es perfecto para este fin de semana largo, y las razones para visitarla son siempre infinitas. La espectacular colección del Museo del Louvre, los crêpes del Barrio Latino o el ambiente de Montmartre son tan solo algunas de ellas. ¡Y todo esto sin llegar a nombrar la Torre Eiffel! Además, en estas fechas ya es posible disfrutar de la decoración de Halloween en Disneyland París, por lo que aburrirse en la Ciudad de la Luz resulta, cuanto menos, improbable.

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3. Lisboa

Un fin de semana puede ser suficiente para ver Lisboa, pero un puente abre un amplio abanico de posibilidades, entre las que un nombre brilla con luz propia: Sintra. Este municipio, ubicado a poco más de media hora del casco histórico lisboeta, está plagado de monumentos y palacios que parecen sacados de un cuento de hadas. El más famoso de ellos es el colorido Palacio da Pena, pero no es el único: la Quinta de Regaleira permite al visitante sumergirse en un universo de leyenda y misterio, y el Palacio de Monserrate resulta una sorprendente joya enclavada en medio de una apabullante y frondosa naturaleza que. 

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Por supuesto, aparte de Sintra, la capital de Portugal cuenta con personalidad y monumentos suficientes para atraer a millones de visitantes que van en busca de joyas arquitectónicas como el Monasterio de los Jerónimos, miradores capaces de quitar el aliento (como el de Gracia) o, por supuesto, espectáculos de fado en el barrio de Mouraria que pongan la piel de gallina por su pasión y sentimiento. 

Lisboa, Portugal | SeanPavonePhoto / ISTOCK

4. Bruselas

Parece imposible que un puente dé tanto de sí como para visitar lo mejor de un país entero, pero así es. Bélgica, con una superficie similar a la de Cataluña, es uno de los mejores destinos para este puente del Pilar. Y la puerta de entrada a ella no podía ser otra que su capital. Bruselas queda en ocasiones relegada a un segundo plano en comparación con otras ciudades belgas o de países vecinos, pero eso no la hace menos interesante: el mero hecho de disfrutar de un gofre contemplando la Grand Place ya vale las apenas dos horas y media de avión hasta llegar a ella. Por si esto fuera poco, lugares tan emblemáticos como el Manneken Pis, el Palacio del Cincuentenario o el Atomium completan su oferta.

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Sin embargo, el mejor modo de exprimir el puente es sin duda aprovechar la escasa distancia que separa Bruselas de lugares como Brujas, Gante o Amberes. Sin lugar a dudas, tres de las ciudades más bonitas del Viejo Continente, todas ellas visitables (y disfrutables) en un único día.

5. Cracovia

Da igual la época del año: Cracovia siempre es uno de los destinos más visitados de Europa. La indudable belleza de su casco histórico, su animada vida nocturna o los bajos precios de los restaurantes y alojamientos polacos hacen de ella una escapada ideal para cualquier fin de semana. Más aún, si este es largo y permite apuntarse a excursiones tan sorprendentes como la de las Minas de Sal de Wieliczka, en la cual se realiza un recorrido subterráneo de casi cuatro kilómetros para ver una veintena de salas decoradas, lagos subterráneos, picos y palas de la época, y esculturas y bajorrelieves realizadas por los mineros con bloques de sal. El otro tour estrella es el que lleva hasta el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, el cual tristemente no necesita de presentaciones.

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6. Budapest

Disfrutar de un relajante baño al aire libre en una gran capital europea mientras la temperatura exterior ronda los 5 ºC es posible, y así lo demuestra Budapest. Concretamente, esta experiencia se puede hacer realidad en el pintoresco Balneario Széchenyi, el más famoso de esta elegante y sorprendente ciudad termal.

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La capital de Hungría destaca por sus termas, pero atesora mucho más: desde una de las sinagogas más importantes de Europa hasta uno de los parlamentos más hermosos (y grandes) del mundo, pasando por una animada vida nocturna que cuenta con nombre y apellidos: ruin pubs, unos locales donde poder disfrutar de la cerveza húngara en un ambiente moderno y sin parangón, ya que los húngaros han aprovechado edificios en estado ruinoso para darles una segunda vida de lo más divertida. Con el puente del Pilar, no es necesario echar freno a la diversión, ya que se cuenta con tiempo de sobra para recuperarse al día siguiente.

Budapest, ciudad de los puentes | focusstock / ISTOCK

7. Oporto

Oporto es el destino ideal para aquellos que gustan del buen vino. O para los amantes de la gastronomía buena y barata. O para quienes disfrutan de la nostalgia y decadencia de sus calles. O para quienes quieran descubrir la vibrante historia de una de las ciudades más relevantes de Europa. ¡O incluso para los que sean fanáticos de Harry Potter!

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La segunda ciudad más grande de Portugal no deja a nadie indiferente, y se ha convertido en uno de los destinos más populares para estas fechas gracias al boca a boca y a sus indudables atractivos. Además, es un campamento base ideal para acercarse a visitar otras ciudades portuguesas como Braga o Guimarães, la conocida como cuna de Portugal por su importancia histórica en el nacimiento del país.

Oporto, Portugal | SeanPavonePhoto / ISTOCK

8. Venecia

Una vida no es suficiente para disfrutar de toda la magia de Venecia, pero una vez que esto es aceptado, es posible conformarse con contar con un puente para exprimir al máximo del incalculable patrimonio histórico y artístico que atesoran los sestieri vencianos. Que no es poco. El esplendor que alcanzó la Serenísima República de Venecia fue tan colosal que ni siquiera siglos de decadencia han podido borrarlo, y sigue muy presente en cada una de sus calles. 

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Una vez se haya recorrido Venecia de arriba abajo (nunca fue tan genial perderse en una ciudad), aún es posible sorprenderse visitando otros lugares de la Laguna, como por ejemplo Burano, Murano y Torcello. La artesanía de la primera, el colorido de la segunda y la autenticidad de la tercera pondrán el broche final a un inmejorable viaje que, incluso sin haberlo terminado, el turista ya estará deseando repetir.

Gran Canal de Venecia. | bpperry / ISTOCK

9. Ámsterdam

El tono ocre de los edificios del centro histórico de Ámsterdam empasta a la perfección con los tonos anaranjados del otoño. Y ya si se reflejan sobre sus más de 100 kilómetros de canales, la estampa ya resulta incomparable. Si a esto se le añade su enorme oferta cultural y su animada (y a veces controvertida) vida nocturna, queda muy claro por qué la capital de los Países Bajos es una de las preferidas por españoles de todas las edades.

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Aprovechando los días extras que brinda el puente del Pilar, muy cerca de Ámsterdam se ubican tres pueblos que permiten saborear lo mejor de los Países Bajos en una única jornada: Volendam, Marken, Edam y Zaanse Schans. Una excursión a estos tres municipios incluye molinos de viento, casas típicas del siglo XV, fábricas tradicionales de quesos… Todo lo que uno espera de este país.

Rijksmuseum, Ámsterdam | dennisvdw / ISTOCK

10. Praga

No hay muchas ciudades en el mundo que puedan hacer sombra a Praga en lo que a magia, encanto y fotogenia se refiere. Su Ciudad Vieja es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, y ofrece al visitante algunos de los rincones más espectaculares del Viejo Continente, como el alucinante Reloj Astronómico (en plenas facultades tras su reciente restauración), la Iglesia de Nuestra Señora de Týn o el Cementerio Judío. Incluso puede contentar a los amantes de la arquitectura moderna, gracias a la fascinante Casa Danzante que diseñó Frank Gehry a orillas del río Moldava.

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Precisamente al otro lado del río, cruzando el emblemático Puente de Carlos, aguarda el Castillo de Praga: el complejo palaciego más grande del mundo, coronado por la imponente Catedral de San Vito. Una vez recorridos los principales atractivos turísticos de la capital de la República Checa, aguardan otros más secundarios pero igualmente cautivadores: los espectáculos de teatro negro o las termas de Karlovy Vary son ideales para completar un puente en Praga.