10 cosas que debes saber de Groenlandia, el lugar más silencioso del mundo
Codiciada, al mismo tiempo que desconocida, la tierra de los kalaallits es un paraje de naturaleza rotunda que sirve de termómetro para la salud del planeta. Desvelamos las claves de esta inmensa isla perteneciente al Reino de Dinamarca.

“Para entender Groenlandia, hay que comprender primero el silencio. Un silencio tan profundo que se convierte en el único sonido que importa.” En nuestros días, las palabras del explorador y antropólogo groenlandés Knud Rasmussen (1879-1933) cobran una especial relevancia. Acostumbrados al ruido constante de las grandes ciudades, el viajero que visita Groenlandia descubre la imponente presencia del silencio. Para los inuit, el silencio no representa un vacío que debe llenarse, sino un estado de conexión con el entorno. Paradójicamente, es gracias al silencio que somos capaces de aprender a escuchar —no solo los sonidos exteriores, sino también nuestra voz interior—.
He aquí unas cuantas curiosidades que debes conocer del lugar más silencioso del mundo:

Hielo eterno
Los geógrafos consideran a Australia como masa continental, lo que deja a Groenlandia como la mayor isla del planeta, con una extensión de 2.166.086 km² —algo más de cuatro veces la extensión de España—. El término Hielo eterno se refiere a la capa de hielo de su interior, en danés indlandsis, que cubre el 84 % de la isla, unos 1.833.900 km². Esta capa de hielo alcanza una altura de hasta 3.200 metros sobre el nivel del mar en el centro de la isla. El indlandsis representa el 10 % de las reservas de agua dulce terrestres y, si se derritiera por completo, el nivel del mar global se elevaría entre seis y siete metros. Esta capa de hielo se ha formado durante dos o tres millones de años. Por lo tanto, acumula infomación vital para los científicos que estudian el cambio climático y la evolución de la Tierra. De forma poética, el escritor danés de best-sellers Peter Høeg afirma que “hay muchas formas de vida ocultas bajo el hielo de Groenlandia. Como los secretos, resisten incluso en las condiciones más frías y hostiles”.

Auroras boreales
“He visto personas que no podían mantenerse en pie de la emoción. Nadie permanece impasible al ver bailar las luces del Norte.” José Luis Rivera, autodenominado como cazador de auroras boreales, sabe de lo que habla. Fruto de esta pasión, ha nacido el libro Bajo el sonido de la aurora boreal, creado junto al fotógrafo José Alberto Puertas. Las auroras boreales son un fenómeno energético que se produce en la ionosfera —entre 60 km y 1.000 km de altura—, provocando efectos lumínicos de diferentes colores en el cielo, principalmente en las áreas polares. Groenlandia es uno de los mejores lugares del planeta para ver este fenómeno. El mejor periodo para lograrlo es entre septiembre y abril. Hay que tener en cuenta que, durante nuestro verano, en Groenlandia se da el sol de medianoche, la estación en que el sol nunca se pone del todo. Diversos pueblos tienen leyendas asociadas con las auroras boreales. Por ejemplo, los inuit de la costa oeste de Groenlandia creían que eran las almas de los muertos jugando a la pelota con un cráneo de morsa.

Población Inuit
Los inuit son los pueblos indígenas de las regiones del Ártico. En Groenlandia, constituyen el 87 % de la población. El término inuit significa “la gente” en su lengua kalaallisut. Tradicionalmente, eran nómadas y se desplazaban según las estaciones de caza. Actualmente, la mayoría de la población inuit vive en asentamientos costeros libres de hielo, especialmente en la costa oeste y sur. Los líderes inuit de Groenlandia encabezan el movimiento independentista. Desde el siglo XVII, la isla ha sido dependiente de Dinamarca. En la actualidad, es un territorio semiautónomo. El gobierno danés dirige su política exterior, financiera y de seguridad. En las últimas elecciones, celebradas en marzo, un partido independentista moderado obtuvo la victoria.

Recursos naturales
Como Donald Trump ha dejado claro repetidamente, Groenlandia es un territorio rico en recursos naturales, tanto minerales como energéticos. Se estima que bajo su subsuelo podría haber reservas de crudo equivalentes a la mitad de las de Arabia Saudí. Además, se han encontrado yacimientos de numerosos minerales, como oro, tántalo, uranio, niobio, diamantes, molibdeno... También dispone de importantes extensiones de tierras raras, esenciales para la fabricación de muchos dispositivos tecnológicos. Aunque el 81 % del territorio está cubierto de glaciares, el deshielo ha abierto áreas para la explotación minera. A pesar de que las reservas petrolíferas serían una importante fuente de ingresos, aún no se han explotado y existen crecientes preocupaciones medioambientales.

Turismo de aventura
“Groenlandia representa uno de los últimos grandes espacios salvajes de la Tierra, un lugar donde la civilización moderna apenas ha arañado la superficie de su vastedad blanca.” El escritor Jon Krakauer, autor del clásico Hacia rutas salvajes, describe así el impacto que los viajeros han de asumir al visitar la isla. Los paisajes vírgenes y la rotunda naturaleza son un gran atractivo para los amantes de la aventura. Afortunadamente, el turismo en Groenlandia está evolucionando hacia un modelo sostenible y responsable. Algunas empresas ofrecen ecotours que minimizan el impacto, como aventuras en trineo de perros por la isla de Disko, persecución de auroras boreales con bajo impacto lumínico e inmersión cultural en comunidades locales —como el pueblo de pescadores de Nanortalik—. Otras experiencias demandadas son la visita del fiordo de Ilulissat —con sus icebergs de más de cinco kilómetros de ancho—, el avistamiento de ballenas y la práctica de kayak en los fiordos de Tasiilaq.

Exploración polar
Groenlandia es un territorio clave para la exploración polar. Como explica Javier Cacho, “Groenlandia, junto con la Antártida, son los últimos territorios que podemos definir como inexplorados. Y, a diferencia del continente antártico, la logística de Groenlandia es mucho menos complicada”. El español Ramón Larramendi ha dedicado buena parte de su vida a explorarla. En 1986, Larramendi organizó la primera expedición española para cruzar el casquete polar de Groenlandia con esquís. Desde entonces, ha realizado otras muchas expediciones, incluyendo la creación del Trineo de Viento, una plataforma científica móvil para estudiar los efectos del cambio climático. Larramendi también ha completado la Expedición Circumpolar (1990-1993), un recorrido de 14.000 kilómetros desde Groenlandia hasta Alaska utilizando solo trineo de perros y kayak. La exploración también ha contribuido al conocimiento de la cultura inuit, como demostraron las expediciones de Knud Rasmussen a principios del siglo XX.

Cambio climático
Se estima que el clima en el Ártico se calienta unas cuatro veces más rápido que en el resto del planeta debido a la desaparición del hielo, que reduce la reflexión del calor solar. El científico Javier Cacho, miembro de la primera expedición científica española a la Antártida en 1986, subraya que en Groenlandia es donde más se está notando, por lo que “del estudio de lo que allí está ocurriendo podemos inferir cuál será nuestro futuro si no cambiamos, de inmediato, nuestro comportamiento con la naturaleza”. El derretimiento del hielo ártico está transformando la geopolítica de la región y abriendo nuevas rutas marítimas. El deshielo también hace más accesibles los recursos naturales. Falta por ver si es posible equilibrar el crecimiento económico con la preservación del medioambiente.

Soberanía estratégica
El interés de Donald Trump por Groenlandia no es algo nuevo. En 2019, el presidente de EE. UU. ya planteó la posibilidad de comprar la isla. Más allá de la errática política de Trump, lo que es evidente es que Groenlandia se ha convertido en un punto clave en los intereses estratégicos globales debido a su ubicación geográfica en el Ártico y su riqueza en recursos naturales. Hay que tener en cuenta que la isla ya alberga la base aérea de Thule —ubicada en la localidad de Qaanaaq—, que forma parte del escudo antimisiles norteamericano. China también ha mostrado un interés estratégico en Groenlandia, buscando acceso a recursos y nuevas rutas marítimas. En cualquier caso, aún es una incógnita cómo evolucionarán las aspiraciones independentistas de parte de su población. En este punto, conviene recordar que la economía sigue siendo muy dependiente de Dinamarca. Además, una eventual independencia de Groenlandia podría alterar los equilibrios árticos y ser vista con interés por Rusia.

Herencia Vikinga
Lo remoto de las tierras de Groenlandia ha mantenido intacto parte de su pasado. Javier Cacho apunta la importancia de sus yacimientos vikingos: “La parte suroccidental del país, donde se asentaron los vikingos hace mil años, es un viaje en el tiempo. En cualquier otro lugar donde estuvieron los vikingos, las sucesivas oleadas de civilización —con sus consiguientes construcciones— han cubierto sus vestigios. Eso no ha sucedido en Groenlandia, donde el tiempo parece haberse detenido”. Los viajeros actuales encontrarán esta conexión con el pasado en Qassiarsuk, localidad en la que se asentó Erik el Rojo a finales del primer milenio d. C., primer colonizador vikingo de la isla. Los relatos anónimos del siglo XIII conocidos como la Saga de Erik el Rojo y la Saga de los groenlandeses narran las aventuras de los vikingos de origen noruego que colonizaron Groenlandia, Markland y Vinlandia —estos dos últimos, emplazamientos indeterminados que los expertos sitúan en la costa nororiental de Norteamérica—. Los asentamientos vikingos en Groenlandia fueron abandonados alrededor del año 1500 d. C.

Paisajes salvajes
En Groenlandia encontramos uno de los últimos reductos de naturaleza verdaderamente indomada del planeta. Durante el breve pero intenso verano ártico, que se da entre junio y septiembre, parte de la isla experimenta una transformación casi mágica. El paisaje aparentemente estéril estalla en una demostración de vida, con la aparición de verdes musgos, líquenes multicolor y diminutas flores silvestres. Esta explosión de vida no se limita al reino vegetal; los bueyes almizcleros deambulan con sus brillantes capas de lana, los zorros árticos cambian su blanco pelaje invernal por tonos terrosos y las liebres polares se desplazan entre las rocas. En este breve periodo, el contraste aumenta entre las vivas zonas costeras y el vasto interior permanentemente helado. Una demostración más de la extrema y compleja naturaleza de esta isla.
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