El histórico Palau Cervelló, sede del Moco Museum Barcelona, acogió una nueva edición de los encuentros boutique de VIAJAR dedicados a descubrir destinos a través de las personas que mejor los conocen. En esta ocasión, Portugal fue el protagonista de una conversación que reunió a expertos en turismo, cultura, gastronomía, arte y literatura para reflexionar sobre la identidad de un país que ha sabido reinventarse sin perder sus raíces. Entre obras de Banksy, Basquiat o Warhol, medio centenar de asistentes participaron en una velada que terminó confirmando una idea compartida por todos los ponentes: Portugal sigue siendo una invitación permanente al viaje.

Los participantes de la mesa redonda "Nos gusta VIAJAR a... Portugal", celebrada en el Moco Museum Barcelona. De izquierda a derecha: Josep Maria Palau, André Gomes, Sofía da Costa Moura, Isabel Soler y Pedro Oliveira.

Los participantes de la mesa redonda "Nos gusta VIAJAR a... Portugal", celebrada en el Moco Museum Barcelona. De izquierda a derecha: Josep Maria Palau, André Gomes, Sofía da Costa Moura, Isabel Soler y Pedro Oliveira. / María José Cayuela

Josep Maria Palau, director de VIAJAR, moderó una mesa redonda en la que participaron Pedro Oliveira, director del Moco Museum Barcelona; Maria de Lurdes Vale, representante de Turismo de Portugal; Isabel Soler, profesora de la Universitat de Barcelona y una de las mayores especialistas españolas en cultura portuguesa; y Sofía da Costa Moura y André Gomes, propietarios del restaurante portugués Porco Preto en la ciudad condal.

La elección del lugar no fue casual. El Moco Museum ocupa el histórico Palau Cervelló, un palacete del siglo XVI situado en pleno barrio de la Ribera. El museo, dirigido en Barcelona por el portugués Pedro Oliveira, se ha convertido en uno de los espacios culturales más visitados de la ciudad gracias a una colección que reúne obras de artistas como Banksy, Andy Warhol, Jean-Michel Basquiat, Keith Haring o Yayoi Kusama. Tras la conversación, los asistentes pudieron disfrutar de una visita guiada exclusiva por el museo de la mano de su director.

Una de las piezas de arte contemporáneo que pudieron descubrir los asistentes durante la visita guiada.

Una de las piezas de arte contemporáneo que pudieron descubrir los asistentes durante la visita guiada. / María José Cayuela

Un país que ha cambiado la forma de verse a sí mismo

La conversación arrancó con una reflexión de Josep Maria Palau sobre cómo ha evolucionado la percepción internacional de Portugal durante los últimos quince años. A partir de ahí tomó la palabra Maria de Lurdes Vale, quien invitó a los asistentes a reflexionar sobre el propio significado del viaje. "Importa más el camino que el viaje", afirmó.

Para la representante de Turismo de Portugal, viajar significa descubrir a los demás, descubrirse a uno mismo y mantener viva la capacidad de asombro. "Viajar nos permite volver a mirar el mundo con los ojos de un niño".

Maria de Lurdes Vale, representante de Turismo de Portugal, durante una de las intervenciones del encuentro dedicado a la cultura, la gastronomía y la identidad portuguesa.

Maria de Lurdes Vale, representante de Turismo de Portugal, durante una de las intervenciones del encuentro dedicado a la cultura, la gastronomía y la identidad portuguesa. / María José Cayuela

La conversación derivó hacia la transformación que ha experimentado Portugal en las últimas décadas. Pedro Oliveira destacó que el país ha sabido reinventarse después de los años más difíciles de la crisis económica. "Portugal es un lugar especial y único en el planeta. Los portugueses expresan miles de años de historia en una forma muy particular de vivir", explicó. "Después de la crisis tuvimos que reinventarnos. Empezamos a reivindicar nuestra historia, nuestra capacidad de adaptación y la experiencia de generaciones de portugueses que emigraron por todo el mundo y cambiaron la percepción internacional de nuestro país".

Portugal, una terraza abierta al mundo

La profesora Isabel Soler aportó una mirada histórica y literaria para explicar esta identidad tan singular: "He visto este cambio muy de cerca. Portugal necesitó muchos años para rehacerse de las heridas de la guerra, pero nunca dejó de mirar hacia fuera", señaló.

Soler recordó una imagen del escritor Vergílio Ferreira que considera especialmente reveladora: "Portugal es una terraza sobre el mar que mira al infinito". Una metáfora que resume, según la profesora, la esencia de un país profundamente ligado a la exploración y al viaje.

Isabel Soler, profesora de la Universitat de Barcelona y especialista en cultura portuguesa.

Isabel Soler, profesora de la Universitat de Barcelona y especialista en cultura portuguesa. / María José Cayuela

"Cuando era estudiante imaginaba Portugal como un gran caracol que llevaba sobre sus espaldas todo el peso de su pasado. Sin embargo, fue el país que aprendió a navegar y que durante siglos explicó el mundo al resto de Occidente".

Maria de Lurdes Vale coincidió con esa visión abierta y cosmopolita: "Somos un pueblo que viaja y que se relaciona con muchas culturas. Forma parte de nuestra manera de entender la vida".

La conclusión llegó de la mano de Josep Maria Palau, que resumió el espíritu de la conversación con una frase que acabó convirtiéndose en uno de los mensajes centrales de la jornada: "Portugal es una invitación a viajar por toda su riqueza histórica y cultural".

Josep Maria Palau, director de VIAJAR y moderador del encuentro.

Josep Maria Palau, director de VIAJAR y moderador del encuentro. / María José Cayuela

Los lugares que mejor explican Portugal

Cuando el moderador preguntó qué imagen aparece primero en la mente de cada uno cuando piensa en Portugal, las respuestas dibujaron un mapa emocional del país. Para André Gomes, natural de Póvoa de Varzim, a unos treinta kilómetros de Oporto, la respuesta fue inmediata. "Pienso en la Costa Vicentina. Es naturaleza en estado puro. Allí los lugares se sienten, se huelen y se viven. Es una parte muy emocional de Portugal".

Pedro Oliveira eligió el norte del país. "Ahora conozco mejor Portugal viviendo en España que cuando vivía allí. Para mí, Braga es la puerta de entrada al Parque Nacional da Peneda-Gerês, un paisaje que me sigue pareciendo espectacular. También pienso en Matosinhos, donde nací. El olor del Atlántico es diferente. Es algo que no encuentro en el Mediterráneo".

Isabel Soler y Pedro Oliveira durante la conversación sobre la identidad cultural portuguesa.

Isabel Soler y Pedro Oliveira durante la conversación sobre la identidad cultural portuguesa. / María José Cayuela

Por su parte, Isabel Soler respondió a través de la literatura y la memoria: "Cada vez que llego a Lisboa saludo a Camões. Después voy al Museu Nacional de Arte Antiga para reencontrarme con la historia del país y termino en Belém comiendo pasteles de nata. Son rituales que forman parte de mi relación con Portugal".

Mucho más que bacalao y pasteles de Belém

La gastronomía ocupó una parte importante de la conversación. Al ser preguntados por el equilibrio entre tradición e innovación, Sofía da Costa Moura, originaria de Lousada, explicó cómo ha evolucionado la cocina portuguesa: "Las nuevas generaciones nos hemos formado, hemos viajado y hemos aprendido otras técnicas y otras formas de cocinar. Seguimos siendo muy tradicionales, pero también estamos abiertos a nuevas influencias siempre respetando el producto".

Desde la experiencia de Porco Preto, el restaurante que ambos dirigen en Barcelona, observa una creciente curiosidad por parte de los clientes. "Muchos llegan buscando platos tradicionales, pero están abiertos a descubrir nuevas interpretaciones y nuevas formas de entender la gastronomía portuguesa", afirma da Costa.

André Gomes y Sofía da Costa Moura, propietarios del restaurante portugués Porco Preto de Barcelona.

André Gomes y Sofía da Costa Moura, propietarios del restaurante portugués Porco Preto de Barcelona. / María José Cayuela

André Gomes añadió que el cambio también se percibe en la manera de presentar los productos portugueses fuera de sus fronteras. "Estamos mucho más abiertos a compartir nuestra identidad con el mundo. Nuestros vinos, nuestros productos y también el porco preto, el cerdo ibérico de raza alentejana que da nombre a nuestro restaurante".

Cuando Josep Maria Palau pidió a los participantes que eligieran un plato capaz de definir Portugal, Sofía optó por un postre muy concreto: "El Pudim Abade de Priscos. Es un postre tradicional elaborado con vino de Oporto, canela y otros ingredientes que representan muy bien nuestra tradición gastronómica".

Maria de Lurdes Vale eligió algo mucho más cotidiano: "Las sopas. En cualquier restaurante portugués siempre encontrarás varias opciones. Sopas de tomate con huevo, de pescado, de marisco, de garbanzos o de grelos. A los portugueses nos encantan las sopas".

Pedro Oliveira guio a los asistentes por algunas de las obras más destacadas del Moco Museum Barcelona.

Pedro Oliveira guio a los asistentes por algunas de las obras más destacadas del Moco Museum Barcelona. / María José Cayuela

Literatura, arte y saudade

La literatura apareció también como una de las mejores puertas de entrada para comprender el país. "Portugal es probablemente el único país europeo donde la poesía sigue teniendo una enorme presencia popular", explicó Isabel Soler.

Entre sus recomendaciones figuraron José Saramago, "una voz crítica imprescindible para entender Portugal"; António Lobo Antunes, fundamental para comprender las consecuencias de la guerra colonial; y Afonso Reis Cabral, representante de una nueva generación de escritores portugueses. La profesora destacó especialmente su novela Pão de Açúcar, inspirada en un caso real ocurrido en Oporto y convertida en una de las obras más relevantes de la literatura portuguesa reciente.

Los asistentes compartieron impresiones durante el cóctel celebrado tras la mesa redonda en el Moco Museum Barcelona.

Los asistentes compartieron impresiones durante el cóctel celebrado tras la mesa redonda en el Moco Museum Barcelona. / María José Cayuela

El arte fue otro de los grandes protagonistas de la conversación. Pedro Oliveira recordó que Portugal ha mantenido una relación constante con las vanguardias internacionales. "Portugal siempre ha estado cerca de los grandes movimientos artísticos. En arquitectura, diseño, pintura o arte contemporáneo tenemos creadores que están entre los mejores del mundo".

"El arte forma parte de la historia de las personas y de los lugares", añadió Maria de Lurdes Vale. "También es una forma de transformar destinos".

Un país al que siempre apetece volver

La velada concluyó hablando de dos conceptos inseparables de la cultura portuguesa: el fado y la saudade. Más que una simple nostalgia, la saudade expresa el anhelo de algo que existió, que se perdió o incluso que nunca llegó a suceder. Una emoción difícil de traducir y que muchos consideran una de las claves para entender el carácter portugués.

Los asistentes recibieron una bolsa de recuerdo preparada por VIAJAR y Turismo de Portugal.

Los asistentes recibieron una bolsa de recuerdo preparada por VIAJAR y Turismo de Portugal. / María José Cayuela

Quizá por eso Portugal deja una huella tan particular en quienes lo visitan. Porque más allá de los tópicos conocidos, el país ofrece una diversidad difícil de abarcar en un solo viaje. Desde los acantilados salvajes de la Costa Vicentina hasta los bosques y cascadas del Parque Nacional da Peneda-Gerês. Desde las calles históricas de Lisboa y los miradores sobre el Tajo hasta la atmósfera atlántica de Oporto y Matosinhos. Desde los monasterios de Belém a las viñas del Duero, pasando por pueblos medievales, playas infinitas y ciudades que han sabido reinventarse sin renunciar a su identidad.

A lo largo de la conversación, cada participante aportó una pieza diferente de ese mosaico. La historia, la literatura, el arte, la gastronomía, el paisaje o la forma de relacionarse con el mundo. Juntas dibujaron la imagen de un país que ha dejado atrás viejos clichés para convertirse en uno de los destinos culturales más interesantes de Europa.