Sergio Scariolo, seleccionador de baloncesto

Nació hace 56 años en Brescia (Italia), reside en Marbella, viaja mucho a Madrid y ha vivido en Vitoria, Málaga y Moscú. Casado con Blanca Ares, ex jugadora de baloncesto, y padre de dos hijos, se siente tan español como italiano. Antes de viajar a Turquía, donde este verano España intentará revalidar el título europeo de 2015, nos habla de su vida fuera de las canchas.

Javier del Castillo
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Foto: Victoria Iglesias

Gesticula, como pidiendo disculpas, mientras atiende una llamada y apunta algo en la agenda. Al pie de la silla de la dependencia de la FEB donde nos recibe hay una bolsa de mano. Como tantas otras veces que viene a Madrid, el tiempo se le echa encima. Pero no se pone nervioso. Está demasiado acostumbrado a la tensión de las canchas de baloncesto como para agobiarse por la hora. Este italiano, hijo de un catedrático de Universidad y de una profesora de Instituto, ha viajado por distintos países desde niño y acumula años de experiencia, además de un gran palmarés como entrenador de baloncesto. Educado, amable y buen conversador, sueña con viajes diferentes y con “conocer lugares que no son los que ve todo el mundo”.

¿Cómo recuerda la Brescia de su infancia?

Vivíamos en el centro, cerca de la Piazza del Duomo, donde están las dos catedrales, una antigua y otra más moderna. Si tuviera que asociar momentos de mi adolescencia a lugares físicos, destacaría los paseos con amigos por Corso Zanardelli, la calle principal, donde está el teatro grande y las tiendas. El centro histórico de Brescia es muy bonito, coqueto, pequeñito...

¿Viajaba de niño con sus padres?

Desde muy pequeño he viajado mucho, mucho, por Sicilia, Grecia, España, Alemania, Estados Unidos... Mis padres, los dos profesores, viajaban con frecuencia y me llevaban con ellos.

Sergio Scariolo

¿Qué lugares conoció de España, antes de quedarse a vivir aquí?

Recuerdo el Museo del Prado y el centro de Madrid. También la Costa del Sol. Durante el Mundial de Baloncesto de 1986 estuve una semana alojado cerca de Torremolinos, viendo los partidos del grupo que jugaba en Málaga. Antes había venido a disputar algún partido; los típicos viajes en los que no ves nada: aeropuerto, hotel, autobús y pabellón.

En 1997 llegó a Vitoria para entrenar al TAU. ¿Fue fácil la adaptación en la capital alavesa?

Vitoria se parecía muy poco a la idea que yo tenía de España. Mi nueva ciudad de residencia tenía más parecido a Suiza. El paisaje, por otra parte, es más  cercano al de Lombardía, donde también hace frío y predomina el verde en la naturaleza. Aunque el clima no era lo mejor, fue un buen impacto. Vitoria es una ciudad muy bonita, con calidad de vida, buenos servicios, limpieza y una buena organización.

Y una excelente gastronomía...

Aunque me gusta comer, valoro más una ciudad por otras cosas. A mí me interesa mucho más lo que puedo ver que lo que puedo comer.

¿Viajó solo a Vitoria?

Llegué con mi primera mujer, pero ya nos estábamos separando. Un mes después conocí a mi mujer actual, Blanca. Ella trabajaba de comentarista en Canal +, nos conocimos en la primera retransmisión y nos enamoramos. La etapa de Vitoria fue muy bonita.

Después de casi veinte años en España, salvo el paréntesis de tres temporadas en Moscú, debe sentirse tan español como italiano.

Me gusta más añadir que excluir. Vuelvo a Italia de vez en cuando, porque allí tengo amigos y familia, mi madre y una hermana. Y, cuando estoy allí, compruebo que efectivamente mis raíces son aquellas. Sin embargo, cuando estoy en España no lo echo de menos. Aquí estoy muy integrado en todos los sentidos. Además, tengo la responsabilidad de defender una camiseta que no es la de mi ciudad, ni la de mi pueblo. Es la camiseta de todo un país, España, y me encuentro muy a gusto con la gente.

Sergio Scariolo

Al fin y al cabo, uno es libre para elegir dónde quiere vivir...

Efectivamente. Naces donde te toca, pero luego eliges el sitio en el que deseas vivir. En mi caso, creo que la decisión ha sido acertada. La sensación que tenemos en la familia es que estamos muy a gusto en España.

Ha comentado la impresión que le causó Vitoria, pero, ¿qué impresión tiene de Madrid?

Es la ciudad de mi mujer y donde han nacido mis dos hijos. Dudamos entre vivir en Marbella o Madrid. En la capital tenemos un apartamento y es una ciudad que me gusta por su espíritu y la energía que desprende.

¿Hay algún lugar especial al que viaja en vacaciones?

Cuando el trabajo nos lo permite, veraneamos en el norte de Cerdeña, un sitio precioso para navegar. Me encanta el mar, pero lejos de las playas. Hay momentos en que me gusta perderme por lugares solitarios o donde no te conozca nadie. Aunque la gente es amable y educada... En Marbella hay mucho extranjero y es más fácil pasar inadvertido.

¿Qué destaca de Marbella?

El clima es fantástico, el aire es sano y no hay contaminación. En Marbella me siento querido, aunque prefiero disfrutarla en invierno y primavera. Salgo menos de casa en julio y agosto.

¿Y qué recuerda de Moscú?

Me pareció una ciudad preciosa. Lo que peor llevaba era las pocas horas de luz, que anocheciera tan temprano. Eso me daba un poquito de rabia, pero la ciudad te ofrece una calidad de diversión y de ocio impresionantes. El frío tampoco era un problema pues los pabellones estaban muy bien acondicionados.

¿Hasta qué punto el deporte juega un papel destacado en la promoción turística de un país?

El ejemplo más claro es el de Estados Unidos. Es un país con muchas contradicciones, pero no podría imaginármelo sin el baloncesto. Me costaría una barbaridad. Un partido importante de la NBA lo ven más de cien millones de espectadores. En una ocasión le pregunté a un jugador americano fichado por un equipo italiano si había estado anteriormente en Europa y me dijo: “Sí, estuve una vez en Filipinas”. La geografía no es la materia que mejor se enseña en Estados Unidos.

¿Cómo ha llevado la familia la experiencia de vivir en distintos países y ciudades?

Yo creo que para mis hijos ha sido bastante positivo vivir en diferentes lugares. No hay nada como conocer distintos sitios para crecer sin un sentido negativo de las diferencias. Hay que sumar experiencias y apreciar y valorar lo bueno de cada sitio. Si tienes una mentalidad abierta, te enriqueces. No entiendo a la gente que viaja para luego decir: como en mi casa en ningún sitio.

¿Cuál es su viaje pendiente?

Australia y Nueva Zelanda. Blanca conoce Oceanía y yo no. A mí me apetece ir y a ella volver de nuevo. El problema es encontrar el momento para cumplir ese sueño.

Sergio Scariolo

¿Quién se encarga en casa de hacer la maleta?

Yo pongo encima de la cama lo que me tengo que llevar y me olvido de la colocación. Soy muy malo a la hora de colocar las cosas. A veces tengo que comprar una segunda maleta para volver de los sitios, porque me gusta comprar ropa y objetos que me llaman la atención. La última vez compré un cubo de gomaespuma que llevaba incorporado un micro. En mi caso, el shopping lo practico en su dimensión turística, pero, sin embargo, me cuesta luego ir de compras con mi mujer. Cuando viajamos juntos, yo soy más de recuerdos y Blanca es más de hacer fotos.

¿Qué medio de transporte prefiere?

Me encanta el tren de Alta Velocidad. El AVE Madrid-Málaga es una cosa extraordinaria. Tampoco me importa tener que viajar en avión, aunque he vivido algún aterrizaje complicado. Procuro olvidarlo cuando vuelo.

¿Es muy meticuloso a la hora de organizar y programar los viajes?

Tengo un concepto muy especial del tiempo, por eso procuro estudiar bien los medios de locomoción y los sitios para poder ver y disfrutar más cosas durante la estancia en ese destino.