Pasión Vega, cantante

Nació en Madrid, creció en Málaga y vive en Cádiz. También su mundo, como su música, forma parte de una diversidad que le aporta ingredientes vitales diferentes. De padre malagueño y madre extremeña, Pasión Vega (41 años) acaba de sacar nuevo disco. Disfruta de sus viajes, de su música y, sobre todo, de su pequeña Alma, que la acompaña en algunos desplazamientos.

Javier del Castillo
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Foto: Victoria Iglesias

impática y extrovertida, comienza la entrevista partiéndose de risa porque no se fía de su memoria y porque recuerda la odisea que pasaba la familia en Navidades, cada vez que viajaba de Málaga a Madrid en coche cruzando Despeñaperros, para compartir unos días en Madrid con la familia materna. “Siempre nos pasaba algo... Nos levantábamos a las seis, con nuestras mantitas porque la calefacción del coche no funcionaba, y casi siempre se nos paraba el vehículo en las curvas de ese maldito puerto”, comenta. Para Pasión Vega –nombre de pila: Ana María Alías Vega–, una de las cosas más interesantes de su profesión es poder conocer lugares que de otra forma no conocería, como Israel, Ghana o Buenos Aires, así como rincones increíbles de la geografía española.

¿Algún lugar que le haya sorprendido en la gira del pasado verano?

Ceuta me pareció una ciudad preciosa, con una mezcla explosiva. Conserva un centro histórico muy bonito y diferente, y tiene unas playas magníficas. Creo que es una gran desconocida para mucha gente, aunque está a treinta o cuarenta minutos en barco desde Algeciras. Me parece una ciudad curiosa de conocer porque encuentras gente de otras culturas. Y eso es bonito.

Y fuera de España, ¿qué sitio le ha dejado más impresionada?

El viaje más bonito que he hecho este año ha sido a Ghana, para conocer los proyectos que se han realizado allí gracias a la recaudación del disco Los tambores hablan, en el que participé junto a Tontxu, Rosa Belén y Julián Maeso, entre otros. Este viaje me ha marcado mucho. Vine llena de felicidad. Visitamos algunos orfanatos, estuvimos en Kumasi y en Accra, en muchos sitios... Además, es una tierra de tambores, de música y de cantos, con una gente maravillosa. Te das cuenta de que hay personas buenas en el mundo que hacen una labor impresionante y que ayudan a los demás.

Pasión Vega

Otro viaje importante, supongo, sería el realizado a finales de 2016 a Israel con su amiga y compañera Noa.

Fue diferente porque llevaba una anfitriona de excepción y eso me permitió conocer Israel desde otra perspectiva, comiendo con familias de allí, con amigos de ella que cocinaban para nosotras. En Jerusalén y en la frontera con Palestina hay cierta tensión y gente que lo está pasando mal, pero que intenta seguir adelante, seguir viviendo. Tel Aviv es una ciudad diferente, más dedicada al ocio, con sus playas y con locales abiertos hasta el amanecer. Es algo muy chocante, pero la naturaleza humana es así: intentas sobrevivir a los problemas, a las tristezas y a las guerras. Noa aboga por la paz y la fraternidad. Es una mujer muy luchadora y muy interesante.

¿Con qué animo se acerca a los lugares de destino?

Con la idea de empaparme, dejando que el viaje me transforme. No es lo mismo ir como turista que como viajero. Cuando he tenido poco tiempo y quería conocer cosas interesantes de una ciudad, he ejercido de turista, pero me gusta mucho más lanzarme a la aventura, visitar un mercado, hablar con la gente, sentarme en una terraza y observar. Lo prefiero a visitar monumentos, aunque también procuro hacerlo. Si estás en Jerusalén tienes que ver el templo, mientras que en Ghana pude ver el mercado más grande de África, con esos colores y esas telas. De África solo conocía Marruecos, pero Ghana me impactó muchísimo.

¿En qué capital europea no le importaría vivir una temporada?

Soy una romántica y me encanta París: el estilo de la gente, la bohemia que todavía se respira en la ciudad, el ambiente artístico... No, no me importaría vivir una temporada en una buhardilla de París. Es algo que tengo en mente y que no descarto hacer algún día.

¿Cómo recuerda su infancia en Málaga?

Es una ciudad que ha marcado mi forma de ser y mi manera de vivir. Fue una infancia muy feliz, rodeada de músicas. Málaga está llena de alegría y de mezclas. En los últimos diez o quince años ha dado un gran cambio, que merece la pena vivir. Es la actual Barcelona.

Los cambios de vestido en las actuaciones le deben dificultar la preparación de las maletas.

No he aprendido a hacer pequeñas maletas. Hago unas maletas tremendas. Pongo en ella lo que me gusta y luego Dios dirá cómo la transporto. Tienes que llevar el vestuario, el secador, la plancha, los tacones... Y que no se te pierda una maleta porque te ves cantando en vaqueros o con un vestido de calle.

Pasión Vega



¿Qué países y ciudades de Hispanoamérica conoce?

Estuve hace tiempo en Buenos Aires (Argentina), grabando un videoclip, y también conozco México DF. Los dos países tienen un profundo conocimiento musical y la gente, en general, es muy cariñosa. Mi padre era un gran aficionado al tango y a las rancheras, que son dos referentes importantes para mí.

Creo que fue de vacaciones a Bali. ¿Qué recuerdos guarda de esa isla?

Fue un viaje diferente, con mi pareja, programado para descansar. El hotel era muy bonito, junto a la playa, visitamos los templos y los arrozales, pero no hubiera estado más tiempo que la semana que estuvimos. Me cansa estar tomando el sol. Pero, bueno, es un lugar para hacer fotografías, una isla preciosa en la que se mezclan la cultura hindú con la budista y la musulmana. Una mezcla curiosa.

¿Le gusta adquirir recuerdos de los lugares que visita?

Procuro traerme algún objeto decorativo al que le pueda dar utilidad: un jarrón bonito, una tela bonita o algunas láminas características del lugar. A la familia también le traigo alguna cosa, pero que no sea demasiado típica del lugar.

Usted, que frecuenta tanto los hoteles, ¿qué valora más de ellos?

La cama. Es muy importante que tenga una cama cómoda y mullidita, con unas sábanas blancas que huelan bien. No quiero grandes lujos, pero el colchón para mí es fundamental. Y quizás, también, la luminosidad, alguna ventana que dé a la calle.

¿Su viaje anhelado, ese que sigue pendiente?

Hay muchos sitios que me gustaría conocer, pero especialmente Viena. Quiero caminar por sus calles, ir al teatro, a un concierto... Viena me llama mucho la atención y me parece un sitio tranquilo. Tampoco conozco Praga. En cuanto pueda, me escapo unos días por Centroeuropa.
Son sitios que digo: pero bueno, ¿cómo no puedo conocer esto?

¿Hasta qué punto influye el contacto con otras culturas en su música?

Muchísimo. Si eres un auténtico viajero, el viaje te transforma, te cambia, te mejora. Cada lugar te aporta cosas y te enriquece. Te hace crecer como persona.

Madrid, Málaga y Cádiz. ¿Qué recomendaría de estas ciudades?

De Madrid, aunque voy a ser muy típica, me encanta el Retiro. Merece la pena pasear por esa zona próxima al Paseo del Prado. De Málaga, además del centro de la ciudad, recomiendo Ronda. Me parece el pueblo más bonito de España; un lugar romántico, anclado en el tiempo. He visitado muchas veces Ronda, pero no me canso de hacerlo. Y de Cádiz recomendaría Vejer de la Frontera, un pueblo impresionante, de callecitas estrechas, con unas murallas preciosas y un festival de jazz en verano muy divertido. Aunque soy de ciudad, me gustan mucho los pueblos y este además tiene la playa muy cerca.