Naturaleza y cultura en Andorra en verano

Hacer senderismo por los Pirineos, contemplar la exuberante naturaleza pirenaica desde una pasarela o contemplar la bella arquitectura románica de la zona son algunas de las actividades que se pueden realizar en Andorra en verano.

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Foto: ISTOCK

Con la llegada del buen tiempo, Andorra se convierte en el destino ideal para salir de la rutina y realizar una amplia variedad de actividades deportivas y culturales. Los planes que ofrece el Principado van desde rutas de senderismo por las montañas de los Pirineos o deportes de aventura hasta disfrutar de su cultura y lugares más emblemáticos o relajarse en alguno de sus centros wellness.

Así, los amantes del senderismo cuentan con una gran cantidad de caminos en los que contemplar y disfrutar de la naturaleza pirenaica. Entre ellos caben destacar varias rutas por el Parque Natural Comunal Valls del Comapedrosa, pico que alcanza los 2.942 metros de altura, y al Pic de Casamanya, cuyo itinerario es de unos 3 km (ida y vuelta) y parte del puerto Coll de Ordino. Además,  el valle del Madriu-Perafita-Claror, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO, y el Parque Natural del valle de Sorteny también cuentan con varias rutas de senderismo de diferentes niveles. Y si se quieres hacer aumentar la aventura, siempre se puede pasar la noche en algunos de los 29 refugios de montaña que se reparten por el territorio.

Para aquellos que les apetezca un vuelo por las montañas de Pirineos pero con los pies en la tierra, el mirador del Roc de Quer es una pasarela de 20 metros de largo -12 de ellos completamente suspendidos en el aire-, situado en la parroquia de Canillo. Desde él se puede disfrutar de unas grandes vistas panorámicas sobre el valle de Montaup y el río Valira d’Orient, teñidos de verde en esta época del año. Aquí, la figura de un pensador en actitud calmada y reflexiva, obra creada por el artista Miguel Ángel González, acompaña al visitante.

Como la naturaleza no entiende de edad, los más pequeños de la casa, y los mayores también, podrán descubrir la flora y la fauna en Naturlandia, un parque de aventuras y de naturaleza ubicado en la parroquia de Sant Julià de Lòria, entre los 1.600 y 2.000 metros de altitud en la zona de la Rabassa. Llama la atención aquí el Tobotronc, un tobogán de 5 kilómetros que se posiciona como el más largo del mundo.

Pero no se puede realizar un viaje al Principado sin conocer su historia y, por ende, su cultura y sus habitantes. Este pequeño país posee más de 40 iglesias, la mayoría románicas, entre las que destacan la de Sant Joan de Caselles en Canillo, Santa Coloma en Andorra la Vella o Sant Miquel de Engolasters en Escaldes-Engordany. Pero si de románico hablamos, la Basílica Santuario de Meritxell es el gran referente del Principado, y es que en su interior se halla  la imagen de la virgen de Meritxell, patrona del país.

Y para descansar tras una dura jornada, Andorra cuenta con Caldea, el mayor centro termolúdico de montaña del sur de Europa con 30.345 m2 y con un espacio exclusivo para niños. Otros centros de bienestar son, Inúu y los spas de los hoteles Roc Blanc, el Plaza en Andorra la Vella o el Sport Hotel Hermitage & Spa.