Las 5 cosas que más molestan de viajar en avión

Desde llevar las rodillas incrustadas en el asiento delantero hasta los padres que no enderezan a los niños maleducados o los tediosos controles de seguridad. Hay razones para todos los (dis)gustos

Noelia Ferreiro
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Foto: den-belitsky/iStock

En los vuelos, como en la vida, todo es ponerse a buscar quejas y entrar en un no parar. Por eso, cada tanto, aerolíneas y metabuscadores realizan sesudas encuestas a los pasajeros en busca de una solución. No han de esforzarse: no la hay. Aún cuando el avión pudiera llegar a ser perfecto, nada puede garantizar que el del al lado sea la compañía de tus sueños.

Recopilamos una serie de molestias frecuentes en esto de moverse por los aires. Porque si los viajeros cada vez tienen más claras sus preferencias a la hora de desplazarse, también saben muy bien qué es aquello que más les incomoda:

Los odiosos asientos

Las rodillas incrustadas, el respaldo tieso como una tabla, la falta de palancas reclinables o incluso a veces (que para gustos los colores) la excesiva reclinación que reducen las ya de por sí pequeñas dimensiones. Entre todas las molestias posibles, las relacionadas con los asientos ganan por goleada. Las compañías aéreas han ido reduciendo el espacio entre las butacas de manera progresiva en aras a poder ofrecer precios más competitivos. Y esto, claro, se ha convertido en la principal queja de los pasajeros. Por ejemplo, en una encuesta de TripAdvisor, el 80% de los consultados señaló, en primer lugar, «el limitado espacio para las piernas». Ahí queda eso.

Esos locos bajitos

Otro de los inconvenientes que irrumpen a la hora de volar es, siempre según las encuestas, la compañía infantil. Ya se sabe, hay niños que son angelitos pero otros que lloran, gritan o dan patadas desde el asiento trasero. Por eso, en el ranking de las molestias también figuran como mayoría «esos padres que no controlan a sus hijos». Tanto, que incluso ¡un 20 por ciento! «hasta pagaría más por un vuelo sin menores».

La odisea de la seguridad

Controles y más controles. Que obliguen a descalzarse y a desprenderse del cinturón, que registren al milímetro el equipaje, que impidan llevar líquidos superiores a cien mililitros, que por todo esto uno se sienta muchas veces como en un rebaño de ovejas… Todos estos argumentos sirven para elegir a los controles de los aeropuertos como otra de las grandes quejas.

Falsos anuncios sobre los retrasos

Esta circunstancia también se coló entre las más odiadas de los pasajeros en una encuesta de Skyscanner. Se refiere a cuando te dicen que un vuelo va a llegar 30 minutos tarde y, cumplido el plazo, anuncian que la demora llevará otros 30 minutos y así hasta agotar la paciencia… La alternativa, según los encuestados, es «un poco más de honestidad para que cada uno valore si ha de recurrir a un plan B».

El comportamiento humano

Sí, tu compañero de asiento te puede arruinar el viaje. Y en este sentido hay tantas actitudes molestas como niveles de educación en las personas. Entre las más señaladas por los viajero: llevar al lado a alguien que ronca, se descalza o escucha música a todo volumen.  Por no hablar de los pasajeros con una copa de más o de aquellos que denotan falta de higiene.