Iguazú, las cataratas más poderosas del mundo

Nada puede compararse a este atronador espectáculo que tiene lugar entre Argentina  y Brasil: casi tres kilómetros de magnéticas cortinas de agua encajadas entre la selva.

Noelia Ferreiro
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Foto: iStock / ISTOCK

Salvajes, estruendosas, irresistiblemente fotogénicas. Puede que no sean las más altas, pero lo que no admite duda es que se trata de las más hermosas. Las cataratas de Iguazú son un fenómeno único compartido por Argentina y Brasil. Un espectáculo de nada menos que 275 cascadas por las que el río Iguazú se desploma a lo largo de 2,7 kilómetros.

Aunque la mayor de sus caídas es sólo de 82 metros (el Salto del Ángel, en Venezuela, mide casi un kilómetro) nada puede competir con su poderosa fuerza. Ni tampoco con el marco de selva y bruma en el que el agua cae vertiginosamente dejando un sonido ensordecedor. Una selva intrincada con más de dos mil especies de plantas y con una fauna de lo más exótica: monos, coatíes y hasta más de trece variedades de colibríes. Por algo las Cataratas de Iguazú no son sólo Patrimonio Natural de la Humanidad sino también una de las Siete Nuevas Maravillas Naturales del Mundo.

Cataratas del iguazú | ISTOCK

Emplazadas al oeste de la provincia argentina de Misiones, y al oeste también del estado brasileño de Paraná (a pocos pasos, además, de la frontera con Paraguay), hay dos lugares (y dos maneras) desde los que contemplar su belleza. Desde el argentino las cataratas se viven de cerca, se sienten, se cuelan por la piel. Desde el brasileño se aprecian mejor en panorámica como una función a la que se asiste desde un palco privilegiado.  

Hace falta al menos un par de días para recorrer todo el conjunto. Justo uno para cada lado. En el primero el pueblo base es Puerto Iguazú, donde se encuentra también la Triple Frontera. Es, decíamos, la parte más viva, en la que el visitante, literalmente, se sumerge en el interior de las cascadas. Aquí la estrella es la Garganta del Diablo, la apoteosis de los chorros, que aparece de pronto para empapar de emoción (y de agua) a todos cuanto la contemplan desde la pasarela. En esta majestuosa cortina que se desprende violenta y fulminante, generando fumarolas gigantescas, se concentra no sólo el mayor caudal del parque sino también el mayor caudal del mundo.

En el lado argentino también se puede tomar un barco para hacer una bonita excursión a la isla de San Martín, que fue escenario del inolvidable filme La Misión, con Robert De Niro y Jeremy Irons. Una travesía en la que la lancha se acerca, sin adentrarse, hasta el salto del mismo nombre, como quien se aproxima, sin penetrar, a las fauces de una bestia.

Foz do Iguacu, Brasil | ISTOCK

Para la parte brasileña, la localidad de entrada es Foz do Iguazú, donde antaño vivieron las tribus indígenas tupí-guaraní y paraguas. Aquí, decíamos también, se asiste al espectáculo con una perspectiva única. No importa que en este lado sólo se halle el 20% de los chorros. Su visión, de lejos, es tan sorprendente, tan sobrecogedora, tan susceptible de querer ser inmortalizada, que nadie debería perderse esta otra versión de la aventura.  

Como tampoco se debería pasar por alto la que es la propuesta más novedosa del parque: un paseo a la luz de la luna (en las noches despejadas de luna llena, claro) donde apreciar el universo que despierta bajo las estrellas, con el rugido de la selva rasgando la noche silenciosa.