10 pistas útiles para visitar Berlín

Historia y vanguardia se mezclan en esta ciudad-mito llena de contrastes, donde el gris convive con grandes zonas verdes y la ópera con lo último en electrónica, y donde el tránsito de bicicletas es constante. Estas pistas ayudan a disfrutar de una de las capitales más vibrantes del mundo.

Fermín Labarga
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Foto: iStock

1. Cuándo ir
Con una superficie equivalente a la de Nueva York y tres millones y medio de habitantes, la gran oferta cultural de la capital alemana la hace atractiva tanto en invierno (más frío que la media española) como en verano (nunca llega a ser tórrida). Pero es a partir de mayo cuando Berlín, con más puentes que Venecia y un 44% de su superficie en zonas verdes, presenta un ambiente casi playero, gracias a los 180 kilómetros de aguas navegables que le proporciona el río Spree, con puntos donde darse un chapuzón.

2. Llegada en avión
El aeropuerto de Berlín-Tegel está a 10 km del centro y 25 € de taxi (también salen autobuses, pero no trenes ni metro). El Berlín-Schönefeld, más alejado, presenta más opciones y la recomendable es usar el Airport Express, tren que llega en 28 minutos a la estación central de Berlín con paradas en varios distritos de la ciudad. En taxi serían unos 50 €. Pronto será este el aeropuerto único de Berlín, renombrado como Berlín-Brandeburgo Willy Brandt.

3. Cómo moverse
Merece la pena comprar la Berlin Welcome Card cuando el viaje supera los tres días. Da acceso a todos los transportes públicos: cercanías (S-Bahn), autobús, metro (U-Bahn) y los tranvías que operan sobre todo en la zona Este. También ofrece descuentos en museos y regala una guía práctica. Hay 12 modalidades dependiendo de las zonas que abarque y su duración. 

Isla de los Museos, Berlín. | iStock

4. Dónde instalarse
Si se encuentra un precio conveniente en el centro (Berlín-Mitte), compensa por el ahorro que supone en desplazamientos, ya que cerca están muchas de las visitas imprescindibles: Isla de los Museos, Puerta de Brandeburgo, Reichstag, Unter Den Linden... Otras opciones son Charlottenburg (más económico, pero algo más aburrido) y el barrio de Kreuzberg, preferido de los jóvenes por su sabor cosmopolita, donde es más fácil comer kebab que la típica salchicha berlinesa, la currywurst

5. Bicis y la tarifa “Kurzstrecke”
Berlín está tomada por las bicicletas (hay 3,5 millones). Se alquilan por un máximo de 15€/día o 60€/semana. Si se usa el taxi en la ciudad, hay que decir al conductor que aplique la tarifa plana Kurzstrecke, de 5 € para todo trayecto que no exceda los 2 kilómetros. Sirve cuando se coge el taxi por la calle, y no en una parada.

6. Un buen principio
Berlín suele estar en obras, y tratar de conocerla caminando al azar es improductivo. Una buena idea es apuntarse a las visitas organizadas por los jóvenes de NewBerlin. Son gratuitas, hay guías en español y parten de la puerta de Brandeburgo a las 11.00 y a las 14.00 horas. En su recorrido de dos horas se visitan los lugares clave de la ciudad.

7. Vistas mayestáticas
Además de la imprescindible, desde la cúpula del Reichstag, en la Plaza Potsdam, por 6,50€ pueden subirse las 47 plantas del Panoramapunkt en el ascensor más rápido de Europa y disfrutar de una gran vista. A un paso está el Tiergarten, el parque de 200 hectáreas y corazón verde de Berlín, donde, culminando sus 285 escalones, desde lo alto de la archifamosa Columna de la Victoria, espera un premio: el inmenso Tiergarten y el resto de la ciudad en una panorámica 360º. ¡Ojo! hay que acceder por los túneles laterales.

La cúpula de Reichstag, Berlín, es un diseño de Norman Foster en acero y vidrio. | Getty Images

8. Pistas gratuitas
El concierto de la Filarmónica de Berlín es gratis los martes a las 13.00 horas. Y son gratuitos todos los días la East Side Gallery, Memorial del Holocasto, Gendarmenmarket, Topografía del Terror y el Memorial del Muro de Berlín. También la Daimler Contemporary, arte del siglo XX en la Plaza Potsdam.

9. Comer distinto y divertirse
La única ciudad del mundo con tres óperas en funcionamiento es también la capital internacional del arte callejero, la cultura alternativa y la música electrónica (cuyo templo es la mítica discoteca Berghain). Kreuzberg, Friedrichshain y Prenzlauer Berg son los barrios que trazan el triángulo hipster berlinés y los lugares donde hay que ir por la noche. En el centro (Berlín Mitte), el Dead Chicken Alley es una buena muestra del lado bohemio de la ciudad: bares peculiares, exposiciones, talleres... y muchos grafitis. Los jueves, todo comidista que se precie va al Markthalle Neun, en Kreuzberg, el mercado gastronómico donde se celebra el Street Food Thursday, que reúne especialidades de todo el mundo. Y otro plan divertido es contratar un Trabi Tour y conducir un Trabant, el viejo modelo de coche soviético convertido en atracción vintage, por las calles de Berlín.

10. Seguridad y... urbanidad
Con la prudencia lógica en una gran ciudad, Berlín es segura. Una precaución es no cruzar una calle con el semáforo en rojo. Cuando el famoso muñequito Ampelmänn (icónica herencia soviética que cuenta con su propia tienda-museo y del que hasta se fabrican gominolas) esté parado, no imitarle puede costar al peatón una multa de 10 €. Y de las que se pagan...