Cerdeña, el corazón del Mediterráneo

La isla italiana es un cúmulo de sorpresas y alicientes para el viajero. Un destino que deja sin palabras a quien lo contempla por primera vez y al que se quiere regresar en cuanto se tiene oportunidad.

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Foto: AlKane / ISTOCK

Habitada desde la Prehistoria, la isla de Cerdeña ha sido objeto de deseo de todas las civilizaciones que han intentado conquistar el Mediterráneo en algún momento de la Historia. Fenicios, cartagineses, romanos, vándalos, bizantinos, incluso bereberes y sarracenos son algunas de las culturas que han deseado este territorio y que han dejado su huella en él. Tanto es así que monumentos megalíticos de la Edad de Bronce, como el del Parque Arqueológico Nurage Appio o la Aldea de Palmavera, conviven en armonía con las ruinas de ciudades fenicias y romanas como las de Tharros y Nora o la Necrópolis de Montessu y la Villa di Tigellio.

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Pero también en Alghero y Cagliari, las ciudades más importantes de Cerdeña, se nota esta mezcla de culturas. Aquí los estilos arquitectónicos varían de un edificio a otro. Así, en Alghero, mientras la pintoresca calle Humberto cuenta con un gran número de fachadas del siglo XVI, su espectacular muralla data del siglo XII y el Claustro de San Francisco del XIV con reformas del siglo XVIII. Por su parte, en Cagliari nadie puede dejar de visitar el Castillo de San Michele, el Anfiteatro Romano y la Torre del Elefante, de origen medieval.

Fuera de la ciudad, la naturaleza de Cerdeña es abrumadora. Sus insólitos parajes naturales son un placer para los amantes del aire libre. Entre todos destaca la Reserva Natural de Porto Conte, al noroeste de la isla con una fauna y flora sin igual en el Mediterráneo. Caracterizado por sus espectaculares acantilados sobre un mar de agua cristalina, es el hogar de buitres leonados y jabalíes, entre otros animales. Además, aquí se ubica todo un anillo de atalayas de avistamiento y defensa del siglo XV utilizadas para proteger la isla de los bárbaros.

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Por supuesto, no podemos dejar de hablar de las playas de Cerdeña que se extienden por los todo los puntos cardinales de la isla. Entre todas el visitante encontrará la perfecta para él. Así, mientras Badesi, al norte de Cerdeña, es considerada como una de las más bonitas, también es perfecta para practicar deportes como surf o windsurf. Por el contrario, la de La Pelosa en Stintino, al este de la isla, es un secreto a voces. Aquí las aguas cristalinas de un color turquesa casi imposible bañan una arena nívea en una pequeña playa que nunca está masificada. Ya en el sur, las playas de Su Giudeu y Feraxi, son perfectas para pasar una jornada tranquila y sin sobresaltos. En el este de Cerdeña, las mejores playas son las de Capriccioli y Pevero, que son ideales para tomar el sol y bañarse en sus cristalinas aguas, mientras que Playa Berchida y Cala Goloritzè, al oeste, lo son para el descanso.

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