TURQUÍA
El país de las mil y una maravillas
En el cruce de caminos entre oriente y occidente se encuentra uno de los países más bellos del mundo: Turquía. La influencia de culturas procedentes de Asia y de Europa (y también de Africa) le ha proporcionado unos atractivos únicos. Una visita a este país supone adentrarse en los caminos de la historia y del arte, en una naturaleza variada y espectacular, y en un país hospitalario abierto a la fiesta y al deporte.

En muchas ciudades se sigue venerando el paso de los Apóstoles San Pablo y San Juan.
La vieja península de Anatolia alberga muchísimo más que la belleza de Estambul. Ochocientos mil kilómetros cuadrados repletos de sorpresas esperan nuestra visita.

El encanto de las villas y las islas que rodean al Mar de Mármara –entre los disputados estrechos de los Dardanelos y del Bósforo–, las mitológicas costas del Egeo, con sus aldeas pesqueras y sus ruinas, las blancas playas del Mediterráneo bañadas por la luz de 300 días al año de sol, la memoria de civilizaciones antiquísimas, el agreste litoral del Mar Negro con sus azulados montes a la espalda, y el inmenso interior que conserva el nombre antiguo de Anatolia, cuna de la Humanidad y tierra de profetas, con imponentes montañas en su parte más oriental, y en su corazón la intrigante Capadocia, una curiosa zona resultado de erupciones volcánicas que la Naturaleza y la mano del hombre han ido tallando hasta crear paisajes lunares y fascinantes arquitecturas rupestres, amén de iglesias, monasterios y ciudades enteras. Y, por supuesto, Estambul.


Más de 65 millones de habitantes pueblan un país donde abundan lugares llenos de historias, leyendas y mitos.
Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente, Estambul… rezan los versos finales de la segunda estrofa de la Canción del Pirata de Espronceda, recordándonos el estratégico lugar que ocupara la capital del Imperio Otomano, un imperio que, aglutinando lo mejor de las viejas y consolidadas culturas que le precedieron –troyanos, hititas, persas, griegos, romanos, bizantinos, selyúcidas, mongoles…–, fue capaz de perdurar durante más de seis centurias hasta los albores del siglo XX. Convertida en república laica tras los avatares posteriores a la Primera Guerra Mundial, Anatolia redibujó en 1923 sus fronteras bajo el nombre de Turquía, iniciando un cambio de rumbo con las miras puestas en Europa, aunque sin perder la esencia de su personalidad.

Estambul, la única ciudad del mundo que se asienta sobre dos continentes –Europa y Asia–, antes que capital del poderoso Imperio Otomano lo fue de Bizancio, y del Imperio Romano Oriental, con el nombre de Constantinopla, pero también estuvo en manos persas, griegas, espartanas, y galas. Perdió su capitalidad en 1923 a favor de Ankara, donde se habían fraguado las bases de la actual República, pero sigue siendo el verdadero centro comercial e industrial del país, y uno de los destinos más legendarios. Haya o no estado allí, ¿quién no ha oído hablar de sus museos repletos de misterios, sus bellas iglesias y mezquitas, los elegantes palacios y sus irresistibles y bulliciosos bazares? Los bazares de Estambul suponen en la fantasía de muchos un viaje de los sentidos hacia cualquier tiempo pasado idealizado, con el reclamo de sus aromáticos puestos de especias, parte del secreto de una gastronomía que se sitúa entre las más conseguidas del mundo, tanto por el milenario recetario que reúne como por su indiscutible poso imperial y la calidad y variedad de todos sus productos.

La importancia que ha adquirido el turismo en las economías mundiales evidencia en el caso de Turquía una toma de conciencia sobre sus abundantes tesoros. Un viaje a estas tierras sorprendentes incluye la forzosa necesidad de escoger entre maravillas que se eclipsan unas a otras, en un vasto compendio en el que lo más sobresaliente deja de lado fenómenos que en otras latitudes encabezarían la lista de lo imprescindible. Templos y teatros del mundo clásico que compitieron entre sí en tamaño y espectacularidad, palacios y mezquitas donde se reflejaba lo más vistoso de las arquitecturas occidentales y orientales, caravasares y hans –la versión otomana de los caravasares– en los que se cobijaba el incesante trasiego de las rutas comerciales y cuyos valiosos productos destellaban reflejos de las más refinadas artes de civilizaciones distantes en la geografía y en la imaginación…

Mapa de Turquía.
Un país, en definitiva, que es memoria viva de cuantas glorias contribuyeron a forjar la cultura occidental, incluyendo un buen número de capítulos referidos a la fragua de la religión cristiana, porque antes de que el Islam impregnara a los habitantes que desde Asia central vinieron a instalarse definitivamente en este rincón del fondo del Mediterráneo –hoy, pese a ser Turquía una república laica, el 98 por ciento de sus habitantes profesa la religión islámica–, estas tierras guardaron para siempre con humilde solemnidad la huella de bíblicas pisadas. Mientras en muchas ciudades se sigue venerando el paso de los Apóstoles San Pablo y San Juan, e incluso de la misma Virgen María –en su forzosa huida tras la Crucifixión de Cristo–, en el Monte Ararat, la cumbre más alta del país, lo que se valora no es ni más ni menos que el recuerdo del desembarco del Arca de Noé tras el Diluvio Universal, e incluso existe un dulce festivo, el Asure o Pastel Sagrado del Arca de Noé, elaborado con cuarenta tipos de frutos y semillas, que está considerado como una copia del que se inventó en la mítica Nao cuando al final de su periplo, escaseando ya las provisiones, hubo que combinarlas de forma insólitamente original para que sirvieran de alimento.

Sirvan estos apuntes para alentar al viajero a visitar un extraordinario país donde no sólo el mito y lo cotidiano se fusionan con toda naturalidad haciendo que todo parezca posible sino que además nos ofrece la oportunidad de descubrirlo en un buen momento, en ese punto justo en el que, hallándose perfectamente preparado para recibirnos –especialmente en muchos enclaves y ciudades de sus costas del Egeo y del Mediterráneo, con una infraestructura hotelera lista y hospitalaria–, mantiene todavía impresionantes rincones apenas solicitados por los visitantes.


MAPA DE TURQUíA
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El país en cifras
NOMBRE: República de Turquía.
EXTENSIóN: 814.578 km2 entre la Tracia Oriental (la parte europea) y la gran península asiática de Anatolia.
POBLACIóN: 65 millones de habitantes; el 70 por ciento de la población vive en ciudades.
CAPITAL: Ankara desde 1923 (anteriormente era Estambul).
FRONTERAS: Grecia y Bulgaria por la parte europea; Georgia por el Mar Negro; Armenia, Azerbaiyán, Irán, Iraq y Siria por el Este de la península.
IDIOMA: turco (con alfabeto latino desde 1928).
DIFERENCIA HORARIA: una hora más que en España.
MONEDA: la lira turca (YTL).
CLIMA: suaves inviernos y cálidos veranos en sus costas del Egeo y mediterránea; inviernos muy fríos y veranos muy calurosos en el interior, temperaturas que se vuelven más pronunciadas a medida que se adentra uno en el oriente del país. Temperaturas moderadas y el doble o triple de lluvias en las costas del Mar Negro.
AEROPUERTOS: Aeropuerto Internacional de Atatürk y Aeropuerto Internacional Sabiha Gökçen, ambos en Estambul; Aeropuerto Internacional de Esenboga, en Ankara. Otros aeropuertos en las ciudades de Antalya, Bodrum, Dalaman, Izmir, Adana y Trabzon.
SUPERFICIE PROTEGIDA: 33 parques nacionales; 16 parques naturales; 35 reservas naturales; 58 monumentos de la naturaleza (la mayoría de ellos árboles protegidos, algunos con más de 1.500 años).
PLAYAS: más de 8.300 km. de costa con 192 playas distinguidas con la Bandera Azul europea (lista completa en www.blueflag.com).


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