Costa Daurada, 10 planes perfectos para disfrutarla en familia

Cuando hay locos bajitos en casa, a menudo los grandes viajes tienen que esperar unos años. La playa –y casi siempre alguna cerca de casa– se convierte entonces en el gran destino del verano para las familias. Las playas de la Costa Daurada, con aguas muy tranquilas que apenas cubren cerca de la orilla y varias localidades avaladas como Destino de Turismo Familiar, figuran entre las favoritas de pequeños y grandes llegados de media Europa.

Juliana S. Ballesteros
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Foto: Luis Davilla

El litoral más “pirata” de Salou

Aunque acondicionado aquí hace pocos años, los Caminos de Ronda existían de antiguo para vigilar la costa de los piratas y dar servicio a los pescadores. Preferiblemente a primera hora o bajo la luz del atardecer, el que bordea buena parte del litoral de Salou muestra la cara más bonita de esta localidad hoy eminentemente turística. En ocasiones junto a la arena y en otras directamente sobre las rocas y los acantilados, su entramado de pasarelas de madera se extiende a lo largo de un par de kilómetros de frente marítimo desde la explanada de els pilons hasta la sorprendentemente salvaje Platja Llarga, aunque si las fuerzas no decaen podrá continuarse otros tantos más por los senderos del otro lado del Cap Salou. A lo largo del paseo, muy fácil incluso con niños pequeños, se admiran los muros del antiguo lazareto y los nidos de ametralladoras de la Guerra Civil, pero, sobre todo, unas vistas increíbles al mar desde rincones como Cala Llenguadets y la Platja dels Capellans, o desde el mirador ante el faro decimonónico de Salou, donde entre pinares y chumberas, adelfas y buganvillas, buscar la rosa de los vientos que honra el soplo por estos pagos de la Tramontana, el Poniente, el Garbí o el Migjorn.

La costa desde el mar

En un velero o un yate de alquiler, o en excursiones organizadas en catamarán con varias salidas diarias, surcar durante unas horas el litoral entre Cambrils y Salou invita a romper con la rutina de unas vacaciones en el mar y a admirar desde el otro lado el hilván de playas y pinares entre ambas localidades.

Las últimas dunas de Els Muntanyans

Cada primer domingo de mes, a las 10 de la mañana, los guías del GEPEC (Grupo de Estudio y Protección de los Ecosistemas Catalanes) lideran desde el Centro de Actividades Medioambientales de Torredembarra una visita gratuita, perfecta para ir con niños, en la que a lo largo de casi un par de horas descubrir un ecosistema de dunas y marismas prácticamente desaparecido de las costas catalanas: Els Muntanyans, un Espacio de Interés Natural dentro de los siete kilómetros de playa entre Torredembarra, Creixell y Roda de Berà. Tanto en estos recorridos como por libre, siguiendo un entramado de pasarelas de madera se puede salir al encuentro de las garzas y fochas, los ánades reales y en ocasiones los flamencos que recalan por sus lagunas de marisma junto a los arenales, así como avistar otros elementos, como restos de algas y conchas, cangrejos, insectos e incluso setas, de una playa rigurosamente natural.

Subir al faro de Torredembarra

Con sus casi cuarenta metros sobre un promontorio al borde del mar, este faro pasará a la historia por haber sido el último construido en la Península en el siglo XX y el primero que se encendió en el XXI, justo el 1 de enero de 2000. Para disfrutar de las impresionantes vistas desde lo alto, hay que consultar primero con la Oficina de Turismo de Torredembarra y atreverte, luego, con los doscientos y pico peldaños de su escalera de caracol.

Senderos junto al mar en el Bosque de la Marquesa

Aunos diez kilómetros de Tarragona la naturaleza se reserva un secreto cuyo nombre hace honor a la marquesa que, en los años 70, se resistió a vender el terreno para edificar y lo conservó en su estado natural. Los senderos de este pedazo de bosque mediterráneo sin mancillar invitan a una excursión inolvidable salpicada de miradores sobre los acantilados y de chapuzones en el mar. Bajo las copas de sus pinos inclinados por el viento, su maraña de encinas, sabinas, madroños y lentiscos, podrá distinguirse el trino de las currucas, los mirlos y carboneros entre otras especies que habitan este entorno accesible únicamente desde Platja Llarga y la Punta de La Mora. Entre ambas, aún quedan en pie alguna de las torres vigía que mantenían a raya a los piratas por estas costas, restos de la calzada romana que cruzaba por aquí e incluso una cantera de la antigua Tarraco, calas salvajes como Roca Plana o Calabecs y, poco más allá, Cala Fonda, también conocida como Waikiki; ambas nudistas aunque tremendamente familiares.

Luis Davilla

Aprendiendo a cuidarse, y a cuidar de la Naturaleza

Junto a la desembocadura del río Gaià y la preciosa playa de Tamarit, en el Hort de la Sínia llevan más de dos décadas funcionando como finca agroecológica, aunque lo más singular de este también centro de educación ambiental es su vocación por inculcar a pequeños y grandes el amor y el respeto a la Naturaleza. Además de alquilar parcelas en las que, asesorados por ellos, convertirse en agricultor, también proponen talleres, algunos a realizar en familia, en los que aprender del ciclo de las hortalizas, las verduras y los frutales que crecen por allí, o sobre los usos de sus plantas aromáticas y medicinales, incidiendo en la importancia de las energías renovables, el consumo responsable y los hábitos saludables. Incluso organizan paseos guiados por su espectacular entorno de dunas y bosques de ribera para enseñar a mirarlo con ojos nuevos y descubrir la fauna que lo habita, y hasta cuentan con un Ecobar y un Espacio de Bienestar en el que concederse un masaje terapéutico o algún otro de sus tratamientos con productos naturales.

Un insólito pueblo de pescadores

Aquí un patio andaluz con sus fuentes y sus azulejos, allí un típico hórreo gallego, más allá un arco románico y otro moruno, o un palacio gótico... Al estilo del Pueblo Español de Barcelona, en los años 60, cuando el boom del turismo no era todavía más que un sueño, unos visionarios hispano-belgas idearon el singularísimo Roc de Sant Gaietà, el barrio costero de Roda de Berà, concebido cual aldea de pescadores en los estilos más dispares. Peatonal y sembrado de terrazas, de pequeñas tiendas con encanto y restaurantes, sus callejuelas resultan perfectas para disfrutar de una velada con los niños tras un día en la playa. Irresistible llegarse hasta él caminando por las pasarelas de madera del Paseo de Ronda que, al borde del mar, entre un rosario de calas secretas, chumberas y chalets antiguos camuflados entre la vegetación, muestra sus mejores panorámicas desde el mirador de la Ermita de Berà.

Helados de campeonato

Podría parecer el sueño de un goloso, pero la Copa del Mundo de Heladería existe, y en el corazón del Roc de Sant Gaietà pueden probarse los que confecciona el chef Marc Piqué, miembro del equipo español que, en la última edición, celebrada en Rímini el año pasado, se alzó con la medalla de plata. Ya sea como colofón de un arroz marinero en su restaurante Cal Sisquet o para disfrutarlo a media tarde en su terraza frente al mar, sus helados son puro sabor y osadía. Si el de yogur, avellana o turrón harán que se te salten las lágrimas, la réplica de la copa ganadora en el torneo pone la alta heladería al alcance de un común mortal.

Luis Davilla

A pedales por Cambrils

Al borde del mar, por su núcleo urbano, en su término rural... más de veinte kilómetros de carril-bici lo ponen fácil para olvidarse del coche en Cambrils, una localidad playera no solo certificada como Destino de Turismo Familiar sino también como de Turismo Deportivo. Dentro de él se lleva la palma el ciclismo, con alicientes para amateurs y auténticos profesionales, amén de propuestas tan simpáticas como la de Rodabike, donde además de alquilar bicicletas para pequeños y grandes organizan rutas sobre dos ruedas con degustación de vinos en una bodega próxima o de tapas por el pueblo antiguo y el puerto pesquero. En su Oficina de Turismo se puede solicitar un mapa con todos los carriles-bici para recorrer la villa o atreverse con itinerarios rurales más prolongados, como la ruta verde, la del aceite o la premodernista, así como rodadas de nivel que incluso alcanzan hasta la bellísima e intacta zona vitivinícola del Priorat o la Sierra de Llabería.

Deportes náuticos “slow”

A través de la Estación Náutica de la Costa Daurada pueden reservarse mil y una actividades con las que aliñar los días de sol y playa. Entre las más tranquilas para compartir en familia figura la posibilidad de alquilar un velero o un yate con patrón desde Cambrils para pasar el día navegando o enseñar a los niños a pescar, o agenciarse una tabla gigante de paddle surf y remar todos juntos hasta la cueva del Llop Marí de l’Hospitalet de l’Infant. También, por casi toda la costa, hay cursos de vela, buceo, windsurf o kitesurf, esnórquel, bananas, parasailing y hasta rutas guiadas en motos de agua o los fun weeks, o campamentos urbanos, que para niños a partir de tres años, y en inglés, se proponen en Salou.

Al Spa con los niños

Son raros los Spas donde les dejan entrar, pero en La Pineda Platja cuentan con dos excepciones. Su moderno Aquum Spa, con 4.000 m2 de instalaciones abiertas de la mañana a la noche, permite el acceso a niños a partir de cinco años, siempre acompañados por adultos, eso sí. Tres piscinas dentro de la zona acristalada y una al aire libre, a distintas temperaturas y con camas de agua, cascadas, hidromasajes y jets se suman a su todavía más relajante área Club, donde a partir de los doce años también darse un capricho en sus baños de vapor, la piscina de contrastes o una sala multisensorial con camillas calefactadas y aromaterapia, además de todo tipo de masajes y tratamientos. Y si los niños son todavía más pequeños, a la Zona de Aguas del Club Eurosport, igualmente dentro del complejo hotelero Estival Park, se podrá entrar incluso con bebés.

Alrededor del castillo de Creixell

Durante siglos los piratas berberiscos sembraron el terror por estas costas, saqueando sus aldeas y capturando a sus vecinos para venderlos como esclavos. De ahí que muchos de sus pueblos se levantaran prudentemente hacia el interior, y a ser posible en un alto desde el que vigilar el mar. Uno de los más encantadores se conserva en Creixell, en la comarca del Tarragonés. Por allí se encontraron restos de una villa romana, aunque su monumento más señero es su castillo de origen medieval, que puede admirarse solo desde el exterior ya que es de propiedad privada. Sobre él gravita su coqueto casco viejo, con un cogollo de casonas centenarias de aire casi toscano y tres de las torres de su antigua muralla aún en pie, amén de su iglesia, a caballo entre el gótico y el barroco, coronada por un campanario firmado por el arquitecto modernista Jujol, ilustre colaborador de Gaudí. Por los bares del pueblo puede en ocasiones probarse los esmarris, un típico bocado de pescador hecho con sardina o boquerón, que en la panadería artesanal Vilaspasa han convertido en divertidas galletas con forma de pez para llevarse de recuerdo.

luis davilla

A pie o en bici por la atalaya que inspiró a Miró

Aisladas a casi 300 metros sobre el nivel del mar, en aparente equilibrio sobre el enjambre de olivos que cerca el caserío de Mont-roig, la ermita de la Mare de Déu de la Roca y la de San Ramón sirvieron de inspiración al joven Joan Miró cuando veraneaba en el pueblo. Si este cuenta con un centro de interpretación dedicado al artista, hasta aquella fenomenal atalaya se trepan varias rutas a emprender en bici o a pie. Una de las más sencillas, de menos de ocho kilómetros y fácil también para los niños, recala por la popular piedra de los Ángeles antes de descollar ante las panorámicas de infarto del mirador frente a la ermita, bajo el que hallar un recodo a la sombra para improvisar un picnic. Hay, sin embargo, muchas rutas más, tanto al borde del mar como por la montaña, de las que proporcionan toda la información en el Centro BTT Mont-roig del Camp-Miami Platja, un espacio único en la Costa Daurada donde incluso alquilar bicicletas con sillita infantil.

Diversión extra bajo los Baños de Luna

Durante los meses de julio y agosto, la programación de los Banys de Lluna reúne por Mont-roig y Miami Platja un sinfín de planes para toda la familia: se organizan visitas guiadas y animaciones con los niños como protagonistas, su playa Cristall se convierte los viernes por la noche en una sala de cine, en las tardes del domingo se llena de malabares y sobre la arena queda instalado un espacio donde padres e hijos pueden compartir juegos y pasar ratos muy agradables.

No sin mi perro

Son un miembro más de la familia y disfrutan del mar y la arena como el que más. Aunque hay pocas playas que permiten acceso a los perros, por la Costa Daurada podrás llevarle, sin miedo a las multas, a la de Riera de Alforja, en Cambrils, y la Punta del Riu, en Mont-roig del Camp.

Detrás del distintivo DTF

Destino de Turismo Familiar es el sello con el que la Generalitat certifica las localidades que priorizan unas vacaciones con niños al sumar una cantidad importante de alojamientos con desde enchufes protegidos hasta animación infantil, restaurantes con menús, cambiadores y tronas para los más pequeños, actividades especiales para familias o playas acondicionadas con juegos e incluso guarderías. En la Costa Daurada lo ostentan Salou, Cambrils, Calafell, El Vendrell, La Pineda Platja y, hacia su espectacular y menos conocido interior, las Montañas de Prades.

Buceando entre las praderas de posidonia

Parece un alga, pero no lo es. De hecho, si hay posidonia, es garantía de que el agua está limpia. Bajo las olas de l’Hospitalet de l’Infant crece un verdadero bosque de estas plantas marinas que, con raíces, tallo, hojas y hasta flores, solo se dan en el mejor Mediterráneo. Para admirarlas se han creado tres rutas, a emprender pertrechados de unas gafas de buceo y un tubo para respirar, desde la playa de El Arenal, la de La Almadrava y Cala Bea. En ellas se han colocado bajo el aguas varios paneles informativos en los que aprender, y mejor que en el cole, sobre las especies que moran en cada uno de sus hábitats: erizos, cabrillas o sargos entre las praderas de posidonia; estrellas de mar o caracoles medio enterrados entre los fondos de arena; y desde anémonas hasta mojarras y doncellas emergiendo entre las grietas y pequeñas cuevas de la ruta conocida como Les Roques. Cada itinerario puede recorrerse por libre o, si se prefiere, en compañía de las guías, amén de biólogas, que se contactan a través de la Oficina de Turismo.

Plancton

A la cueva del Llop sobre la tabla

Desde hace unos años el paddle surf, o surf de remo, se ha convertido en el rey de las playas. Con monitor o del todo por libre, hay pocos recorridos en la Costa Daurada tan apetecibles para este deporte como el que bordea la playa virgen del Torn hasta la cueva del Llop Marí, en l’Hospitalet de l’Infant. Incluso podrá hacerse de noche o sobre una tabla gigante con capacidad para diez remeros, y si se quiere con picnic, a través de Stand Up Paddle Surf Arenal.