7 pueblos donde ya han encendido la chimenea

Hay muchos pueblos repartidos en la geografía española que ya han encendido sus chimeneas. Los primeros fríos del otoño ya están aquí. Hemos seleccionado siete pueblos llenos de encanto donde refugiarnos en torno a un hogar encendido.

Carolina Oubernell
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Foto: Tsuji / ISTOCK

Candenosa
Hasta hace unos años Candenosa tenía un solo habitante. Ahora tiene algunos más, pero hay meses del año en los que se pueden contar con una sola mano. Candenosa es el pueblo más alto de Cantabria, está a más de mil cien metros de altura y forma parte del municipio de Valdeprado del Río, en la comarca del Campoo, al sur de la región y a poco más de noventa kilómetros de Santander. Los vecinos de Valdeprado se reparten en torno a seis núcleos rurales. Posee una iglesia consagrada a Santa María la Mayor, de estilo gótico. Al igual que en Candenosa, en el resto de poblaciones reina el frío cuando cae la tarde y las temperaturas descienden por debajo de los diez grados.

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Sotres
En la pequeña y encantadora Sotres hace semanas que encendieron sus hogares. La nieve ha hecho acto de presencia más de una noche y los vientos fríos que bajan de Bulnes y del resto de picachos que conforman los Picos de Europa encierran a sus vecinos en sus casas cuando cae la tarde y terminan los trabajos agrícolas. Sotres, que es el pueblo más alto de Asturias, es un resumen de su patrimonio rural. Sus casas de piedra son la síntesis de la mejor arquitectura vernácula de la comunidad y sus calles y pequeñas plazas simbolizan el espíritu apaciguado, tranquilo y acogedor de los pueblos al sur de la región. Además, Sotres –a 1.050 metros sobre el nivel del cercano Cantábrico– es el punto de partida para excursionistas y montañeros que buscan los anchos horizontes desde las cumbres de los Picos de Europa.

Segura
Hay en España varias poblaciones conocidas con el nombre de Segura. Una de ellas está en Guipúzcoa, en la comarca del Goierri, próxima a Beasain y a menos de cincuenta kilómetros de San Sebastián. Segura reúne dos características que la hacen única en el País Vasco: es una villa histórica y monumental y está rodeada de una hermosa naturaleza que en estos días de otoño encara los primeros fríos. Las casonas solariegas de Segura y sus palacios barrocos están bien pertrechados para las inclemencias del tiempo. Han prendido los primeros fuegos del otoño y a la caída de la noche hay un delicioso aroma a hogar si el viajero pasea las calles empedradas de la villa.

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Taüll
Hay dos joyas del románico que el caminante no puede perderse si visita Taüll. Se tratan de las iglesias de San Clemente y Santa María. La primera representa la quintaesencia de este aliento arquitectónico por su campanario de seis alturas como un faro simbólico que domina el paisaje del Pirineo leridano. Taüll es un pueblo encantador, punto de encuentro y encrucijada de caminos hacia las carreteras de alta montaña que trepan por la cordillera que separa España y Francia. En Taüll el frío se echa cuando el sol desaparece, mientras las primeras nieves han dejado en las últimas fechas un manto blanco en las cumbres más altas de esta comarca montañesa.

Madriguera
Es el mejor ejemplo de la denominada arquitectura roja segoviana. Se diría que sus casas y sus edificios principales, incluida la iglesia y su grácil campanario, están barnizados de tonos cobrizos, cárdenos y azafranados, fruto de la arcilla con la está embadurnada toda Madriguera, una pedanía de Riaza en el corazón de la Sierra de Ayllón. Madriguera es un pueblo lleno de hechizo que estos días enciende sus chimeneas cuando el viento gélido de la montaña baja hasta estas calles estrechas y sus plazas recoletas y asimétricas. En Madriguera hay extensos bosques que tapizan las montañas bajas dejando desnudas las cumbres más altas, pasto de las primeras nieves que han caído en este inicio del otoño.

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Segura de la Sierra
Es uno de los pueblos más encantadores de Andalucía. Está en Jaén, al norte del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el espacio natural protegido más grande de España. Segura de la Sierra está coronada por un castillo y en torno a él se esparce el pueblecito de casas bajas, adornadas por fuentes imperiales, palacios renacentistas y crónicas históricas como las que protagonizó Rodrigo Manrique, padre del poeta Jorge Manrique, famoso por sus Coplas. En Segura de la Sierra los vientos bajan del pico de El Yelmo y enfrían las calles. Sus vecinos a la caída de la noche se encierran en casa en torno a sus chimeneas y sus buenas viandas, elaboradas a base de cordero segureño y embutidos del cerdo ibérico.

Navacerrada
Navacerrada es uno de los pueblos más encantadores de la Sierra de Madrid. Da nombre a la estación de invierno ubicada en el gran macizo de Guadarrama y sus casas hechas con sillares de granito son el mejor refugio estos días en que las temperaturas caen hasta el frío inaguantable cuando la noche se ha echado. Es entonces cuando los vecinos de esta localidad próxima a Cercedilla, Becerril o El Boalo encienden sus chimeneas y hay por toda la localidad un aroma a troncos de encina prendidos. Navacerrada está adornada por las aguas de un pantano, por una plaza donde se citan algunos de los mejores comedores populares de la comunidad y por algunos ejemplos de viviendas antiguas que testimonian el cuidado que sus vecinos pusieron a la hora de levantar sus hogares.