7 lugares donde encontrar las mejores setas de otoño

Es tiempo de tomar los campos y buscar setas, uno de los más excelsos manjares de la gastronomía de estos días que presagian la llegada de las lluvias y el frío.

Carolina Oubernell
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Sierra de Andújar
Sierra Morena se extiende por el norte de Jaén y adopta, según los lugares, distintos nombres. Es Sierra Morena el desfiladero de Despeñaperros y es Sierra Morena el Parque Natural de la Sierra de Andújar donde las primeras lluvias del otoño tapizan de verde los cerros y montes bajos donde crece la encina y el alcornoque. Es tiempo de setas –de hongos, como popularmente se denominan en Andalucía–. Hay centros micológicos en la provincia y empresas de turismo activo que animan a sus clientes a echarse al monte junto a una navaja y una cesta de mimbre (jamás una bolsa de plástico porque impediría que las esporas cayesen a la tierra) con el único propósito de disfrutar de los frutos que regala la naturaleza.

Guadarrama
El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama en Madrid es un ancho cíngulo de cumbres que dejan a sus pies valles frondoso, robledales y bosques de ribera donde estos días germinan las primeras setas. En Cercedilla, en el valle de la Fuenfría, abundan los boletus, las setas de cardo y los níscalos. La denominada Calzada Borbónica es una posibilidad entre muchas de adentrarse entre pinares en busca de uno de los productos más deliciosos que ofrece la naturaleza. Por cierto, que estos días los restaurantes del norte de Madrid ofrecen en sus cartas mil formas de degustar las setas recién recogidas.

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Navaleno
La denominada comarca de los Pinares de Soria posee un pueblo llamado Navaleno que está considerado por los micólogos una de las zonas más ricas de toda la península. Tal es la importancia de la micología en Navaleno que existe en una localidad un centro micológico y sus vecinos presumen de poseer unos conocimientos muy por encima del resto. No es una fanfarronería: En estas tierras frías, húmedas y castellanas crecen más de ciento cincuenta tipos distintos de setas. Buena parte de ellas son comestibles, pero otras no lo son. Es tanta la variedad que es necesario ir acompañado de guías expertos para cortar las buenas y desechar las malas.

Ultzama
Los Pirineos navarros poseen bosques y campos siempre verdes donde las setas maduran durante todo el año. Hay zonas de umbría donde es posible cogerlas durante los doce meses. Pero es en otoño donde la recolección se multiplica en valles como Ultzama. Allí, a tan solo veinticinco kilómetros al norte de Pamplona, se extiende un valle abierto, soleado y rico en humedad donde abre sus puertas un parque micológico donde para entrar es necesario abonar cinco euros diarios con el fin de controlar el número de personas que recolectan en él y preservar sus valores ecológicos. El parque se halla en la localidad de Alkotz y sus guías ilustran al vecino y al foráneo de las setas que son posible recolectar y cuáles no.

A Estrada
Las localidades pontevedresas de A Estrada y Vila de Cruces gozan de un más que merecido reconocimiento como centros de la micología gallega. Sus paisajes están singularmente preparados para ver crecer las decenas de clases de boletus comestibles que maduran a lo largo de todo el año, pero especialmente en los meses de otoño, antes de que entren los fríos atlánticos. Con ese preciado producto los restaurantes gallegos elaboran deliciosos platos de la cocina regional. Ya sea con pescado, legumbres o carne de caza menor las setas ejercen de protagonistas de cualquier plato de tenedor o cuchara.

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Sierra de Grazalema
Hay un lugar en España que luce la medalla de registrar los mayores índices pluviométricos. El lugar de este país donde más llueve no está en Galicia ni en cualquier otra región del norte. Está en Andalucía. En Cádiz, para más señas. Se trata de la Sierra de Grazalema donde las nubes atlánticas en dirección este se rompen entre estos picachos calizos y descargan cientos de litros por metro cuadrado. Un lugar así no es raro que se convierta en el paraíso de los micólogos cuando llega el otoño. Entre pinsapos también maduran los famosos níscalos que en estas localidades blancas preparan en arroz, guiso o puchero.

Garrovillas de Alconétar
Garrovillas de Alconétar es una encantadora localidad cacereña enclavada en la comarca del Tajo-Salar. Es obligatorio visitar su bella y soportalada plaza mayor donde los restaurantes que abren sus puertas ofrecen estos días platos elaborados con las setas que los vecinos y foráneos recolectan en las campiñas de los alrededores. Tal es la vocación micológica de esta localidad que tiene instaurado un Día de la Seta en los primeros días de primavera donde los más avezados toman el campo en busca de las denominadas criadillas de tierra. Las decenas de setas que abundan en este lugar, algunas de ellas venenosas, convierten la zona en el epicentro extremeño de los amantes de la micología.