6 pueblos de novela

Un recorrido por seis pueblos, inspiración de la mejor literatura, nos atrapará entre las páginas de sus autores. Viajamos por pequeñas localidades, musas de los mejores escritores de todos los tiempos.

Irene González
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Foto: ISTOCK

El otoño, cuando los árboles se tornas ocres, invita al placer de la lectura. Pero también incita a sentir, en primera persona, esos pueblos que inspiraron las obras que nos han hecho soñar. Y quizá, no haya mejor época para hacer turismo literario, para recorrer esas villas que han inspirado el talento de nuestros escritores. Recorremos 6 pueblos de novela, que casi ya conocemos a través de las páginas de los libros. Empezamos nuestro periplo en Ainielle, que inspiró a Julio Llamazares para culminar su obra La lluvia amarilla. Esta pequeña aldea, en las montañas del Pirineo de Huesca, está completamente abandonada. El lugar es idílico para realizar rutas de senderismo. Los restos de Ainielle se alzan en una pradera plagada de moras, entre las que se resguardan las abandonadas casas, su iglesia, con el cementerio delante, la antigua escuela, y su molino.

Otro destino literario es Úbeda, donde Antonio Muñoz Molina, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, dio vida a los lugares y personajes que recreó en su imaginaria Mágina, en la novela El jinete polaco. Moguer es literatura e inspiración por excelencia. En el impactante pueblo onubense, nació, vivió, y está enterrado Juan Ramón Jiménez. Moguer es un caserío blanco que conserva intacta una magnífica arquitectura colonial y el espíritu de la villa marinera que fue en el XV. Es cuna de hombres bravíos que salieron de su puerto hacia lo desconocido. Pero sobre todo, es esencia de Premio Nobel de Literatura. Es imprescindible recorrer la Casa-Museo Zenobia y Juan Ramón, donde todo el contenido es original, desde el mobiliario y la ropa, hasta los objetos personales, pasando por las máquinas de escribir del poeta.

Ken Welsh / ALAMY

Elizondo, la capital del Valle de Baztán inspiró a Dolores Redondo es su famosa trilogía, donde no faltan los seres más inquietantes de las leyendas del norte, y todos los elemento mágicos que se encuentran en este valle navarro, tan bello como misterioso. Molledo, el lugar vacacional de Delibes, es una gran expresión de la naturaleza pura que ofrece la cuenca alta del Besaya. Entre sus fértiles prados se alzan la iglesia románica de los Santos Facundo y Primitivo del XII, la de San Lorenzo de Pujayo y la de San Martín de Quevedo. Y desde luego, en esta villa cántabra que inspiro El Camino de Delibes, no hay que perderse el castillo de Cobejo o la casa de Torres Quevedo. La desconocida Mazcuerras es una bellísima población a los pies del monte Ibio, donde Concha Espina residió en una preciosa casa montañesa, y donde ambientó La niña de Luzmela. Otra finca magnífica es Las Magnolias residencia de la también escritora Josefina Aldecoa. La iglesia de San Martín del XVII, y la ermita de San Roque del XVIII merecen ser visitadas. Esta mágica localidad se  dedica a la ganadería, pero sobre todo, al cultivo de flores que cuenta con una gran tradición.

Ainielle, Huesca
La lluvia amarilla, Julio Llamazares

Llamazares empieza La lluvia amarilla con el  monólogo del último habitante de Ainielle. Andrés, un personaje un personaje de ficción, que bien pudiera ser verdadero, evoca, a las puertas de la muerte, a otros habitantes, ya desaparecidos. Lo cierto es que Ainielle, en las montañas del Pirineo oscense conocidas como el Sobrepuerto, quedó abandonado en 1970.

carlosanchezpereyra / ISTOCK

Úbeda, Jaén
El jinete polaco, Antonio Muñoz Molina

Úbeda ha rebautizado su callejero, con los nombres de las novelas de Muñoz Molina, como homenaje al escritor. En la entrada de la ciudad jienense, han colocado un cartel Bienvenidos a Mágina, el universo literario del ubetense. Y es que en la imaginaria Mágina ambientó los personajes y lugares de su novela El jinete polaco, donde las lomas de los olivares, y los picos de la comarca de Sierra Mágina, fueron su fuente de inspiración.

Molledo, Cantabria
El camino, Miguel Delibes

El camino es una de las novelas más representativas de la posguerra española. Está ambientada en la España rural, y aunque no hay referencias geográficas, es fácil reconocer el pueblo de Molledo, donde Delibes veraneaba de niño. En el Camino están el descubrimiento de la vida a través de la naturaleza, la caza, el valor de la amistad, y la muerte.

G. Aunion Juan / ALAMY

Moguer, Huelva
Platero y yo, Juan Ramón Jiménez

Platero es pequeño, peludo, suave; así comienza uno de los libros más famosos de Juan Ramón Jiménez. El premio Nobel de Literatura, nació, vivió y ambientó esta tierna y dura a la vez novela, en Moguer. En la preciosa villa onubense Platero y yo es una novela viva, cotidiana, que ha calado hondo en el día a día de los moguereños.

Elizondo, Navarra
Trilogía del Baztán. Dolores Redondo.

Elizondo, capital del pamplonés Valle de Baztán, ha sido la fuente de inspiración para la escritora Dolores Redondo. La escritora vasa de novela negra, arranca su trilogía en el rio Bidasoa, donde hallan un cadáver. Este homicidio llevará a la inspectora encargada del caso hasta Elizondo, el lugar donde nació, y del que siempre quiso huir. El guardián invisible, Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta se inspiran en esta ciudad de la Comunidad Foral de Navarra.

Maria Galan / ALAMY

Mazcuerras, Cantabria
La niña de Luzmela, Concha Espina

Concha Espina se estrena como novelista con La niña de Luzmela, ambientada en su Mazcuerras natal, que por cierto, y por decreto gubernativo, pasó años más tarde a llamarse Luzmela. La conmovedora historia de una huérfana, de origen bastardo, ha colocado a la hermosa localidad cántabra como referente literario La casa y el impresionante jardín de la escritora, es un referente en Mazcuerras.