La vuelta al mundo sin salir de Madrid

Desde un restaurante armenio a uno de cocina coreana, nos asomamos a culturas no tan trilladas para viajar con el estómago por los cinco continentes.

Noelia Ferreiro
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Foto: fotoVoyager / iStock

Sabemos que Lavapiés es como una Little India, que los fogones italianos se desperdigan por doquier y que para acudir una izakaya japonesa no hace falta hacer las maletas. Es lo que tiene la capital, dueña y señora de un mapa gastronómico en el que caben las cocinas más famosas. Pero ¿que hay de esos otros saberes culinarios exóticos y desconocidos? Aquí van unos cuantos restaurantes raritos para foodies aventureros, propuestas para aquellos que piensan que el mundo nunca es suficiente.

Seoul (Corea)
Ronda de Segovia, 25.
Si alguna vez te has preguntado cómo será la comida coreana, aquí encontrarás la respuesta. Porque en este establecimiento modesto y sin pretensiones (nada de una recreación del país sino más bien una tasca castiza aderezada con tallarines) estos desconocidos fogones acabarán por conquistarte: Kimchi, Kimbab (rollito de arroz con verdura y carne) bulgogui (ternera a la parrilla con salsa), tanguyuc (cerdo a la parrilla)... Todo con una estupenda relación calidad-precio.

 

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Bobab (Senegal)
Plaza de Nelson Mandela, 1.
Tan exótico como económico es este restaurante del barrio de Lavapiés, favorecido por su soleada terraza y por un ambiente desenfadado y joven que lo convierte en especial. Una carta muy corta pero muy auténtica, con platos abundantes que rondan los siete euros y que incluyen delicias tales como Yassa o arroz blanco con pollo en salsa de cebolla, Thiebou Dienne o arroz senegalés con pescado y verduras, o Thiebou Yapp, que es la versión anterior pero con brochetas de carne, ensalada y patatas.

Federal Café (Australia)
Plaza de las Comendadoras, 9.
Hasta el corazón del barrio de Conde Duque llega la gastronomía de las Antípodas que, más que un estilo propio, se trata más bien de una fusión: la de los fogones anglosajones (ese grasiento fish&chips..) con las tendencias internacionales pasadas, eso sí, por el tamiz de lo orgánico y de lo ecológico. Así es la cocina de Australia que podemos descubrir en este local de amplios ventanales donde, además de una apetecible repostería, se recomienda atacar su hamburguesa con pan de semillas de amapola.

 

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Jimbo (Estados Unidos)
Plaza Descubridor Diego de Ordás, 4.
Vale que Madrid está plagada de restaurantes norteamericanos. Pero sólo uno viene de Kentucky y está especializado en la técnica del smokehouse. O lo que es lo mismo, en una cocina que es puro humo y que desmitifica el concepto de típica comida rápida. Muy al contrario, se trata de slow food, pues consiste en cocinar en un smoker enormes piezas de carne. ¿El truco? Hacerlo con leña, a baja temperatura… y durante largas horas. Ubicado en Chamberí, este restaurante ofrece distintos tipos de costillas y hace maridajes con chupitos de bourbon al más puro estilo de su origen. Y para quien no le guste, siempre quedarán los diez grifos de cerveza artesana que rotan periódicamente.

Vartán (Armenia)
Leganitos, 18.
Saludable y muy sabrosa, la marciana gastronomía armenia está llena de matices con predominio absoluto de lo vegetal: las verduras, la fruta, los sabores frescos de la hierba. También destaca por su semejanza a otros países de Oriente Medio, con los que comparte platos como el babakahnuch (berenjena asada al carbón) o las brochetas kebab de cordero. En este restaurante céntrico la cocina es tradicional con algunos toques creativos.

El Cosaco (Rusia)
Plaza de la Paja, 2.
Abierto en 1969, se trata del decano de la cocina rusa en España, emplazado en el animado barrio de La Latina. Íntimo y acogedor, nada frío pese a su procedencia, es el lugar para descubrir las recetas más clásicas de la cocina de los zares: desde la sopa borsh a los blinis (surtido tradicional de ahumados con salmón, arenque y caviar) hasta el pato Chekhov, el strogonof imperial o el más famoso steak tartar. Y de postre, nada como la Vatruska, que es un pastelillo caliente de rico requesón con pasas.

Al Mounia (Marruecos)
Recoletos, 5.
Tan próximo en la distancia pero tan lejano en la mesa (y en otros muchos aspectos, claro está), la gastronomía marroquí tiene un hueco en este restaurante que parece sacado de las Mil y una noches: artesonados, azulejos y arabescos con el exotismo de los palacios árabes. Aquí pueden degustarse los platos más populares del país vecino: cuscús de carne, verdura o pescado; tajine de cordero o de pollo con almendras y sabrosas pastelas de hojaldre que mezclan con sabiduría los sabores dulces y salados.