
Contemplar el pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago desde la habitación de un antiguo hospital del siglo XV es algo más que un sueño. Una realidad que ofrece el Parador de Santiago de Compostela, que abre sus puertas en el lado norte de la Plaza del Obradoiro, que se convierte, cada día, en punto de encuentro de peregrinos llegados de cualquier rincón del mundo movidos por la fe o por cualquier otra promesa. Fueron los Reyes Católicos quienes mandaron construir un hospital en 1499 para que existiera en Santiago un lugar digno en el que pudieran ser atendidos los peregrinos necesitados. Convertido después en hospedería, el hoy Parador es uno de los hoteles más antiguos del mundo, con una portada plateresca que destaca por la belleza de sus filigranas, los escudos de armas de Carlos V y los Reyes Católicos, la larga cadena tallada que la recorre, la balconada, las gárgolas que dejan caer el agua desde las cornisas y el friso en el que aparecen las figuras de los doce apóstoles.

El Pórtico de la Gloria, firmado por el Maestro Mateo,
representa el Juicio Final y es la obra cumbre de la
escultura románica.

El Parador de Santiago de Compostela, con su preciosa fachada plateresca, es uno de los hoteles más antiguos del mundo.