Especial Paradores - Revista Viajar.es

De Llanes a Grandas de Salime

Asturias

Continuar el recorrido por la costa en dirección a Galicia es una forma de lo más placentera de continuar el viaje. Pero la historia nos aguarda en la ciudad de Oviedo para iniciar desde aquí el llamado Camino Primitivo, que sigue los pasos del rey Alfonso II “El Casto”, que tuvo el honor de ser el primer peregrino.

Casetas en la villa de Luarca.

Casetas en la villa de Luarca.

Siguiendo el Camino de Santiago hemos llegado a Asturias a través de una ruta, la de la costa, que se empezó a utilizar ocho siglos atrás. Llanes, vigilada por la sierra de Cuera, es nuestro punto de partida. La villa es una de las primeras polas del siglo XIII asturiano, con un conjunto medieval en el que cobran especial relevancia los restos de sus murallas y la torre de su castillo. De entre sus monumentos sobresale la iglesia de Santa María, románica de transición al gótico, con un retablo plateresco con escenas del Nuevo Testamento.

Una vez vistas sus playas y después de haber probado los quesos artesanales de la cercana Porrúa, debemos partir para alcanzar la iglesia del monasterio de San Antolín de Bedón –comenzó a erigirse a finales del XII–, de estilo románico tardío y cerca ya de Naves.

Llanes, vigilada por la sierra de Cuera, destaca por su conjunto medieval y por sus playas, como la de Torimbia.

Llanes, vigilada por la sierra de Cuera, destaca
por su conjunto medieval y por sus playas, como
la de Torimbia.

El siguiente punto del itinerario es Ribadesella, en la desembocadura del Sella, con un pintoresco casco antiguo. Desde este punto y tras conocer las cuevas de Tito Bustillo –con una gran colección de arte rupestre–, hay que acercarse a Cangas de Onís, que recibe al viajero con su puente romano, que no es romano sino gótico del siglo XII. La primera capital del reino de Asturias, en la que gobernó don Pelayo, cuenta con un casco histórico de interés y es donde se inicia el ascenso hacia el Real Sitio de Covadonga, ya en los Picos de Europa, donde visitaremos la cueva de la Santa, la basílica de Santa María la Real de estilo neorrománico y ascenderemos hacia sus famosos lagos.

Desde aquí podríamos ir directamente a Gijón a través de Infiesto, en cuyas inmediaciones se encuentra la iglesia de San Juan de Berbío que formaba parte de un monasterio fundado por Alfonso V. La otra opción para llegar a Gijón pasa por continuar bordeando la costa y desde Ribadesella seguir rumbo a Villaviciosa, en cuyos alrededores, por la carretera de Santa Eulalia, llegamos a la iglesia de San Juan de Amandi, uno de los mejores ejemplos románicos de la Península. Un pórtico añadido en el siglo XVII oculta el verdadero pórtico de cuatro arcos, sostenidos por seis columnas de historiados capiteles. Estamos en una zona donde abunda el arte, así que tenemos que buscar las indicaciones que nos lleven al monasterio cisterciense de Santa María de Valdediós y a la iglesia de San Salvador de Valdediós, conocida como El Conventín, obra cumbre del prerrománico asturiano –finales del siglo IX–, donde destacan su pórtico, sus ventanas con alfices y los capiteles decorados.

El Museo del Jurásico de Colunga muestra réplicas de una veintena de especies de dinosaurios.

El Museo del Jurásico de Colunga muestra réplicas
de una veintena de especies de dinosaurios.

Estamos muy cerca de Gijón, en cuyo Parador tendremos que tomar una importante decisión. Una opción es seguir hasta Avilés –con sus iglesias románicas de San Nicolás, San Francisco y Santo Tomás– para después continuar por la costa hasta Castropol, pasando por Cudillero, y de ahí pasar a Galicia. La otra, que es la que nosotros elegimos, pasa por bajar hasta Oviedo y ahí enlazar con el Camino Primitivo, que también nos llevará hasta tierras gallegas.

Pero, ¿qué es el Camino Primitivo?
La leyenda sitúa hacia el año 820 el momento en que un pastor descubre la supuesta tumba del Apóstol en el monte que hoy ocupa Compostela, perteneciente entonces al reino cristiano de Asturias. Enterado de la noticia, Teodomiro, obispo de Iria Flavia –actual Padrón–, informa a Alfonso II El Casto, que ocupaba el trono de Oviedo. El rey astur cree que el hallazgo es un mensaje divino y decide acudir él mismo junto a su corte al lugar del descubrimiento. Comienza así la primera peregrinación a Santiago, para la cual se utilizó el trazado de la vieja calzada romana que unía Lucus Asturum (Oviedo) con Lucus Augusti (Lugo).

25 Rutas para descubrir Especial Paradores
Y eso es lo que vamos a hacer: reproducir ese camino que comienza en Oviedo, teniendo en cuenta un antiguo dicho: “Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y deja al Señor”. Primera parada pues, la catedral del Salvador, de estilo gótico flamígero, en cuya Cámara Santa se encuentra un arca con reliquias de la Pasión, incluido el Santo Sudario. La Cámara también guarda con celo dos joyas asturianas. Una de ellas es la Cruz de los ángeles, ofrecida por Alfonso II en el año 808 y que, según cuenta la tradición, fue realizada por los mismos ángeles. Sus brazos son iguales, de madera de cedro, y está recubierta de oro fino. La otra es la Cruz de la Victoria, la misma que enarboló Pelayo durante la batalla de Covadonga, ofrecida por Alfonso III El Magno en el 908. Es de madera de roble y está recubierta de oro, esmalte y piedras preciosas.

El nuevo peregrino no tiene que dejar de visitar, en las afueras, la iglesia de San Julián de los Prados, templo prerrománico del siglo IX en el que llaman la atención sus pinturas murales. En la otra punta de Oviedo, en las faldas del monte Naranco, aguardan las dos obras esenciales del periodo ramirense asturiano, restauradas en 2006: Santa María del Naranco, construida en el año 848 como palacio y dividida en dos plantas, y San Miguel de Lillo, de la misma época, aunque reconstruida en el siglo XIV, lo que explica la superposición de estilos.

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El paisaje que envuelve estos dos monumentos resulta idílico. Y con él en la memoria nos vamos hacia la localidad de Grado para hacer escala después en el monasterio de San Salvador de Cornellana, donde podemos contemplar parte de la fábrica románica de su iglesia, reformada en el siglo XVII.

Salas precede la subida de La Espina, desde donde seguiremos hacia Tineo, el Alto de Piedratecha y el monasterio de Obona –con una iglesia románica–, el puerto del Palo y, por fin, Grandas de Salime, tan relacionada con el Camino de Santiago que hasta la fachada de su iglesia parroquial tiene vieiras incrustadas. El puerto del Acebo nos sitúa ya en Galicia.

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De Pajares a Oviedo

A Oviedo, punto de inicio del Camino Primitivo, se puede llegar de muchas formas, pero en la antigüedad lo más habitual era hacerlo por el puerto de Pajares. Para atender a los peregrinos había un albergue en la colegiata de Santa María de Arbás, hoy en tierras leonesas. El camino se adentraba en territorio asturiano por Puente de los Fierros y Mieres, donde quien siga este trayecto debe visitar la iglesia de Santa Cristina de Lena, obra del siglo IX y magnífico ejemplo de la arquitectura prerrománica asturiana del periodo ramirense. Después, los peregrinos subían al Padrún y atravesaban el río Nalón por Olloniego. De ahí, por la Manjoya, se llegaba hasta Oviedo.

Parador de Cangas de Onís. Parador de Cangas de Onís.

Parador de Gijón. Parador de Gijón.