Especial Paradores - Revista Viajar.es

DE REDECILLA DEL CAMINO A LA FABA

Castilla y León

Es ya en la provincia de Burgos donde el Camino de Santiago se hace castellano para brindar alguna de las imágenes más anheladas. El monasterio de San Juan de Ortega, Frómista, Sahagún y León son sólo algunas de las emblemáticas paradas de un recorrido que transmite el más intenso mensaje jacobeo.

Tumba del infante don Felipe en la iglesia de Santa María la Blanca, en Villalcázar de Sirga.

Tumba del infante don Felipe en la iglesia de Santa María la Blanca, en Villalcázar de Sirga.

El Camino de Santiago entra en la provincia de Burgos a través de Redecilla del Camino, donde merece la pena conocer su iglesia de la Virgen de la Calle, con una original pila bautismal románica. Vigilados por la sierra de la Demanda, continuamos rumbo a Belorado, con un patrimonio artístico en el que destacan la ermita de Belén, antiguo hospital jacobeo, y su puente, obra de San Juan de Ortega, cuyo sepulcro se encuentra en el monasterio que lleva su nombre, parada obligada tras pasar por Villafranca Montes de Oca, donde se alza la iglesia de Santiago, que cobija una pila de agua realizada con la concha más grande del Camino, traída de Filipinas.

El monasterio de San Juan de Ortega fue levantado por el discípulo de Santo Domingo de la Calzada, que promovió aquí la construcción de una iglesia y un albergue para proteger a los peregrinos de los asaltos de que eran objeto al pasar por los Montes de Oca. En su santuario (siglo XII) se produce todos los años el Milagro de la Luz durante los equinoccios de primavera y otoño. Es entonces cuando un rayo de poniente ilumina el capitel de la Anunciación, donde la Virgen, con las manos juntas, se presta a recibir esa luz pareciendo que mira hacia ella y no hacia San Gabriel.

La catedral de Burgos, que comenzó a construirse en 1221, es una joya del gótico español, con sus agujas elevándose hacia el cielo.

La catedral de Burgos, que comenzó a construirse en
1221, es una joya del gótico español, con sus agujas
elevándose hacia el cielo.

Agés da paso a Atapuerca, famosa por sus yacimientos, preludio perfecto antes de alcanzar Burgos, que llegó a tener hasta 35 hospitales jacobeos. Uno de ellos se levantaba en la plaza de San Juan, hoy transformado en Casa de Cultura. Junto a ella se alza el monasterio de San Juan, fundado en 1091 por Alfonso VI para atender a los peregrinos, reconvertido en la actualidad en museo y centro cultural. Frente a estos edificios, la iglesia donde están enterrados los restos de San Lesmes, santo francés que se quedó en Burgos allá por el siglo XI para atender a caminantes enfermos.

Una vez cruzado el puente medieval sobre el río Vena, el arco de San Juan enlaza una serie de calles que conducen a la Catedral, joya del gótico español, con sus agujas elevándose hacia el cielo. La capilla de los Condestables, la escalera dorada y la bóveda estrellada del cimborrio son sus principales tesoros. El hospital del Rey y el monasterio cisterciense de Las Huelgas, en una de cuyas capillas habita una imagen de Santiago articulada utilizada para armar caballeros a reyes y príncipes, completan el recorrido por Burgos.

Tras abandonar la ciudad, cruzar páramos y pasar por los arcos de las ruinas del convento de San Antón, nos hallaremos ya en el camino que lleva a Castrojeriz, a la sombra del yermo cerro que aún cobija los restos de su castillo. Justo a la entrada, su hito más importante: la colegiata de Santa María del Manzano, fundada en el siglo IX y reconstruida en estilo románico ojival en el XII. Todo un aliciente para conocer esta villa, donde también sorprenden las iglesias de San Juan y Santo Domingo, asomadas a su calle Real.

Tramo del Camino en Burgos.

Tramo del Camino en Burgos.

Tras cruzar el Alto de Mostelares, primero, y superar el río Pisuerga por Puente Fitero, después, nos adentramos ya en la provincia de Palencia. La villa de Frómista, en Tierra de Campos, fue un importante enclave jacobeo. La iglesia románica de San Martín (siglo XI) es su principal símbolo, con tres naves de bóveda de cañón, crucero rematado por un cimborrio octogonal y cabecera con tres ábsides semicirculares. Hay que fijarse bien en los capiteles, unos con motivos vegetales y otros de historias bíblicas, históricas o moralizantes labradas en ellos.

Son menos de 20 kilómetros los que separan Frómista de Carrión de los Condes, una localidad medieval que logró aunar un rico patrimonio artístico gracias a la ruta jacobea que la atraviesa de este a oeste. En la entrada oriental se alza el convento de Santa Clara (siglo XIII) con un hermoso patio de acceso y un museo en su interior, con una Piedad y un Cristo Crucificado de Gregorio Fernández.

Completan el itinerario monumental la iglesia de Santiago, con su Pantocrátor románico; y la iglesia románica de Santa María del Camino, con una portada junto a la cual se reunían los peregrinos para escuchar las historias representadas en sus escenas escultóricas alusivas al tributo de las cien doncellas. A las afueras, una última parada: el monasterio de San Zoilo. Mucho aún del paisaje de Tierra de Campos tienen los páramos que preceden a Sahagún, la primera gran ciudad que visitaremos de la provincia de León.

La colegiata de Santa María del Manzano, en Castrojeriz, fue fundada en el siglo IX y reconstruida en el siglo XII.

La colegiata de Santa María del Manzano, en
Castrojeriz, fue fundada en el siglo IX y reconstruida
en el siglo XII.

Núcleo esencial del románico-mudéjar, fue fundada en el siglo IX y creció en torno al monasterio de San Facundo y de San Primitivo, convertido con el paso del tiempo en sede del Cluny español. Un arco de la fachada renacentista (siglo XVII) y la torre del Reloj, de estilo neoclásico, son los elementos principales que despuntan entre sus ruinas. En Sahagún se mantienen en pie grandes templos, como la iglesia de San Tirso, del siglo XII, construida en ladrillo. Sobre su crucero se elevó una torre de gran altura, de tres cuerpos, que constituye el principal emblema de la villa. De cuatro cuerpos es la torre de la iglesia de San Lorenzo, del siglo XIII, situada en el corazón de la antigua morería, con una decoración provista de arquerías de herradura.

Páramos y arboladas vegas nos acompañan a lo largo de nuestro recorrido rumbo a Mansilla de las Mulas, una antigua villa amurallada que llegó a tener siete iglesias, dos conventos y tres hospitales. En este punto merece la pena desviarse 15 kilómetros del Camino para visitar el monasterio mozárabe de San Miguel de la Escalada, que fue levantado en el año 913 por monjes cordobeses, con un pórtico con doce arcos de herradura y un bosque de columnas en su interior. De regreso a la ruta, el puente de Villarente nos sirve para cruzar las aguas del río Porma.

Y tras pasar el Alto del Portillo… León. Quizás sea buena idea realizar un paseo monumental por la ciudad para conocer algunos de sus edificios y rincones más notables –palacio de los Guzmanes, casa de los condes de Luna, plaza de Santa María del Mercado…– antes de sucumbir a la belleza de su Catedral, obra maestra del gótico, cuya estructura fundamental fue concluida en el siglo XIII.

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La fachada principal consta de tres portadas, enmarcadas por arcos apuntados. En su centro se abre la puerta de Nuestra Señora la Blanca, con una recreación del Juicio Final en su tímpano. En el interior, luminoso, destacan sus vidrieras de colores, que cierran las más de cien ventanas y tres rosetones del templo, en el que brillan con luz propia el claustro y la capilla de la de la Virgen del Camino. Las pinturas del retablo de la Capilla Mayor, el claustro y las tallas románicas de su museo son otros de los tesoros que encierra.

Una vez finalizada la visita hay que dirigirse a la plaza de San Isidoro, donde se alza una basílica que es todo un referente del románico occidental. Fue construida en el siglo XI por deseo de doña Sancha, esposa de Fernando I, para acoger los restos de San Isidoro. En la fachada que da a la plaza se abren dos portadas. Una es la del Cordero Místico, con una representación del sacrificio de Isaac. La otra, la del Perdón, atribuida al maestro Mateo. De su interior, hay que destacar los frescos románicos del Panteón Real. Desde San Isidoro, las calles de Renueva y Suero de Quiñones nos conducen hasta el Hostal de San Marcos, levantado entre los siglos XVI y XVIII en estilo plateresco. De él llama la atención su fachada en dos cuerpos, con una portada principal formada por un arco de medio punto rematado por la imagen de Santiago bajo una balconada barroca. El lado derecho da acceso a la iglesia, donde el Descendimiento de Juan de Juni comparte miradas con la sala capitular, el coro alto, la sacristía y el claustro.

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Poco más de 40 kilómetros separan León de Astorga, capital de la Maragatería, en cuyos límites, parcialmente amurallados, siempre confluyeron importantes vías de comunicación. Elegante y tranquila, ofrece edificios de interés, entre ellos el Palacio Episcopal, obra gótica comenzada por Gaudí a finales del siglo XIX. También resulta magnífica su Catedral, con fecha de inicio en 1471. Sobre un esquema general gótico flamígero se aprecian en ella elementos renacentistas, platerescos y barrocos.

Desde Astorga resulta fácil acceder al interior de la Maragatería, atravesada en parte por la Ruta Jacobea y formada por 52 pueblos que se extienden por las faldas del Monte Teleno, entre las últimas llanuras de la cuenca del Duero y los Montes de León. Castrillo de Polvazares es el mejor conservado, con calles empedradas y construcciones con techumbres de pizarra. Santa Catalina de Somoza, El Ganso, Rabanal del Camino y Foncebadón son visitas obligadas, como lo es también la Cruz de Ferro, que marca la entrada en El Bierzo. Es una sencilla cruz de hierro que remata un tronco de roble de cinco metros de altura elevado en un montículo de piedras depositadas por los peregrinos.

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El Acebo Y Molinaseca, con su puente románico, son dos localidades que hay que visitar antes de llegar a Ponferrada, que debe su nombre a un puente de hierro construido en el siglo XI para facilitar a los peregrinos el paso por el río Sil. El lugar se convirtió en importante centro jacobeo, defendido por los caballeros de la Orden del Temple, que levantaron un castillo que pasa por ser uno de los mejores exponentes de la arquitectura militar en España. Por su proximidad se impone una visita a Las Médulas –paisaje resultado de las explotaciones auríferas romanas y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco– y a la iglesia mozárabe de Santiago de Peñalba, una obra cumbre del prerrománico y puerta de entrada al valle del Silencio.

Habrá que presentar nuestros respetos a la Virgen de la Quinta Angustia de la iglesia de Nuestra Señora de la Plaza de Cacabelos antes de dirigirnos a Villafranca del Bierzo. El ambiente jacobeo hay que buscarlo en su calle del Agua, de ambiente medieval con edificios renacentistas y barrocos. Hay que visitar la iglesia de Santiago, templo románico del siglo XII con una bella puerta del Perdón. La Plaza Mayor, la colegiata de Santa María y el castillo-palacio son otros lugares a descubrir antes de recalar en su Parador, desde donde se puede disfrutar de villas leonesas (Vega de Valcarce, Las Herrerías…) que nos acercan a O Cebreiro, primer núcleo gallego de la ruta.

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Mapa de Castilla y León

Por el Canal de Castilla

El Camino de Santiago coincide en algunos tramos con otra ruta muy particular, la del Canal de Castilla, magna obra de ingeniería hidráulica de los siglos XVIII y XIX que toma sus aguas de los ríos Pisuerga y Carrión. Se trata de un cauce artificial que recorre 207 kilómetros de las provincias de Palencia, Burgos y Valladolid, dividido en tres ramales, uno de los cuales pasa por Frómista, donde se pueden contemplar cuatro esclusas que forman la imagen más impactante de todo el canal, cuyo objetivo era llevar hacia los puertos del norte los productos agrícolas producidos en las planicies castellanas. Una de las grandes obras civiles de la Ilustración.

Arte contemporáneo

Para conocer a fondo el patrimonio artístico de León no es suficiente con viajar al pasado y visitar sus monumentos con historia. También podemos mirar al futuro adentrándonos en el MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, que ofrece la más atrevida y vanguardista oferta cultural de la ciudad, con exposiciones muy actuales. El edificio, obra de Tuñón y Mansilla, obtuvo en 2007 el premio Mies van der Rohe de Arquitectura.

Parador de Cervera del Pisuerga.
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Parador de León Parador de León.

Parador de Villafranca del Bierzo Parador de Villafranca del Bierzo.

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