Especial Paradores - Revista Viajar.es

De Somport a Puente La Reina

Aragón

Naturaleza en estado puro. Eso es lo que se encontrarán quienes decidan seguir el Camino Aragonés, que comienza en Somport. Habrá que atravesar bosques, mirar a lo lejos cumbres nevadas y visitar monasterios y pueblos medievales hasta alcanzar Puente la Reina, punto en el que confluye con el Camino Navarro.

Embalse de Bubal

Embalse de Bubal

Cumbres nevadas, densos bosques y el rumor de pequeños riachuelos forman parte del entorno que acoge a quienes se deciden a iniciar el Camino de Santiago desde Somport, el Summus Portus de los romanos, el puerto más alto, en referencia al tránsito entre la Galia e Hispania.

Fueron los peregrinos procedentes del sur de Europa, principalmente los italianos, los que más utilizaron este lugar como punto de acceso a la Península siguiendo la llamada Vía Tolosana. Un paso de montaña a 1.632 metros de altitud que está presidido por el perfil calizo del circo de Aspe y que da paso al valle de Astún, en cuyo circo glaciar nace el río Aragón, que nos acompañará durante el Camino hasta la entrada a la Comunidad de Navarra. En las inmediaciones del puente de Santa Cristina se encuentran las ruinas del hospital de Santa Cristina de Somport, fundado en el siglo XI por unos canónigos agustinianos y considerado como uno de los principales centros benéficos de la cristiandad durante la Edad Media, tal y como se recoge en el Códice Calixtino.

El monasterio de San Juan de la Peña está construido bajo el abrigo de una enorme roca.

El monasterio de San Juan de la Peña está
construido bajo el abrigo de una enorme roca.

El pronunciado descenso continúa desde aquí con la mirada puesta en el paisaje que nos envuelve, con abetos y pinos entre los que se abren tramos pedregosos, por debajo del coll de Ladrones, con un fuerte construido en tiempos de Felipe II para vigilar y proteger el acceso a Aragón. La antigua estación internacional de ferrocarril, inaugurada por Alfonso XIII en 1928 y hoy en proceso de rehabilitación, es paso obligado para alcanzar el pueblo de Canfranc, con su famoso puente de Peregrinos, de estilo románico, que cruza el río Aragón aguas abajo de la primitiva villa.

En esta zona los caminantes siguen pisando las desgastadas losas de la calzada romana que comunicaba las actuales ciudades de Burdeos y Zaragoza.

Románica es también la iglesia de Nuestra Señora de los ángeles, en Villanúa, nuestro siguiente destino, con una magnífica talla policromada del siglo XI en su interior que representa a la Virgen como Trono de Sabiduría. Al casco urbano de Villanúa se accede a través de un puente medieval. Fue Pedro I de Aragón quien mandó su construcción en el año 1100 para facilitar el flujo de gentes en el Camino a Santiago. A un kilómetro escaso de la entrada a la localidad se encuentra la aldea de Aruej, rodeada de campo, con un conjunto de casas solariegas del siglo XVIII, una torre fortificada del siglo XIV y una iglesia de finales del siglo X. Aruej fue en sus tiempos un señorío y de él dependían las tierras del entorno. Su papel era el de preservar la calzada romana del Summus Portus de los ataques que procedían del otro lado del Pirineo.

El puerto de Somport es un paso de montaña (con 1.632 metros de altitud) que está presidido por el perfil calizo.

El puerto de Somport es un paso de
montaña (con 1.632 metros de altitud)
que está presidido por el perfil calizo.

Asentado en las rocas pirenaicas
y declarado Conjunto Histórico Artístico, Castiello de Jaca debe su nombre a su castillo, del que sólo se conservan las ruinas. Nos encontramos ya en uno de los puntos principales del Camino de Santiago aragonés, conocido como el pueblo de las cien reliquias. Esas reliquias se conservan en una arqueta de plata junto al sagrario del altar mayor de la iglesia de San Miguel. Según cuenta la leyenda, un peregrino valenciano se sintió sin fuerzas para seguir adelante y en agradecimiento a Castiello por la ayuda recibida entregó cuanto llevaba al ayuntamiento y a las familias que le habían socorrido. Por ello, el alcalde guarda la llave de la arqueta, cuyo contenido es mostrado sólo una vez al año, coincidiendo con el primer domingo de julio. La iglesia (siglos XII al XIX) se levanta en la zona más elevada de la población, sobre un cortado que domina el valle por el que discurre el río Aragón.

Una vista incomparable que nos acompañará hasta nuestra llegada a Jaca, centro neurálgico de la comarca de la Jacetania y capital del Pirineo, convertida en el año 1035 en sede de la corte del rey aragonés Ramiro I. Su estratégica situación, a la entrada del alto valle del río Aragón, la convirtió en uno de los grandes hitos del Camino de Santiago. Este fue el motivo que impulsó la creación de la catedral de San Pedro, que comenzó a construirse en el siglo XI. Dos leones custodian la entrada principal del templo, de planta basilical con tres naves cubiertas con bóvedas de crucería (estrellada las laterales y de crucería tardogótica la central). Destaca por su belleza la bóveda de arcos cruzados del cimborrio octogonal, pionera en su estilo a lo largo del Camino. Son muy interesantes también la cúpula, pintada por Manuel Bayeu a finales del siglo XVIII, las esculturas y sus capillas. Próxima al acceso principal de la catedral se halla la Ciudadela, construida en el siglo XVI por los Austrias durante las guerras de religión francesas. Completan el catálogo monumental de Jaca la Casa Consistorial, la Torre del Reloj, el puente de San Miguel y el fuerte del Rapitán, levantado en el siglo XIX en uno de los cerros que rodean la urbe.

El famoso puente de los Peregrinos, de marcado estilo románico, cruza el río Aragón a su paso por la villa de Canfranc.

El famoso puente de los Peregrinos, de marcado
estilo románico, cruza el río Aragón a su paso por
la villa de Canfranc.

Pasados unos kilómetros de Jaca, siguiendo la N-240 hay que desviarse para alcanzar el monasterio benedictino de San Juan de la Peña, considerado la cuna del reino de Aragón. Antes de llegar hasta sus puertas tendremos que pasar por Santa Cruz de la Serós, típica localidad montañesa en la orilla izquierda del río Aragón, entre éste y la sierra de San Juan. La ermita de San Caprasio nos dará la bienvenida al pueblo, en el que destaca la iglesia de Santa María, auténtica joya del románico aragonés, único resto que se mantiene en pie de un antiguo cenobio de monjas benedictinas mandado construir a principios del siglo XI por el monarca Ramiro I para sus hijas. Su robusta torre-campanario y su portada con alquivoltas son sus principales elementos. Merece la pena también fijarse en la arquitectura tradicional de la localidad, con viviendas de piedra rematadas con tejados de losas y curiosas chimeneas troncocónicas.

Una empinada carretera asciende hasta el monasterio de San Juan de la Peña, que, bajo el abrigo de una enorme roca, aparece perfectamente mimetizado con su entorno natural. Su origen se remonta a la época visigoda, pero sus primeros restos constructivos datan del siglo IX. Las leyendas también tienen su sitio en este lugar: se dice que éste fue el refugio durante centurias del Santo Grial, el cáliz utilizado por Jesucristo durante la última Cena, que viajó de Roma a Huesca gracias a la intervención de San Lorenzo, de origen oscense. El monasterio antiguo, el que se cobija bajo la peña, se divide en dos plantas. En la inferior, semisubterránea, vamos a encontrar una iglesia mozárabe del siglo X y la sala de los Concilios. En la superior, una iglesia románica del siglo XI cubierta en parte por la roca, un panteón de nobles, el panteón real –en el que están enterrados los primeros reyes aragoneses y algunos navarros– y el claustro, el rincón más fotografiado, que sólo tiene como cubierta la peña que da nombre al cenobio. Los capiteles de sus columnas, labrados por el maestro de San Juan de la Peña, son una obra cumbre del románico español.

Iglesia de Santa María, una joya del románico aragonés en Santa Cruz de la Serós.

Iglesia de Santa María, una joya del románico
aragonés en Santa Cruz de la Serós.

La localidad medieval de Santa Cilia de Jaca se fundó a la vera del Camino de Santiago y estuvo secularmente relacionada con el monasterio de San Juan de la Peña, que aquí tenía un palacio que todavía se conserva adosado a la iglesia de Santa Cecilia. Famoso en sus tiempos fue también su antiguo puente sobre el río Aragón, en el que, hasta épocas muy recientes, se cobraba peaje a los rebaños trashumantes.

Ya de regreso a la carretera de Pamplona, nos reencontramos con el Camino de Santiago, que en este tramo discurre por el fondo del canal de Berdún. Al llegar a Puente la Reina de Jaca se puede optar por ascender de nuevo hacia el corazón de la montaña remontando los valles de Hecho y Ansó. Tras salvar la Boca del Infierno resulta fácil alcanzar el valioso espacio natural de la Selva de Oza. La vieja calzada de peregrinos deja atrás la alta montaña para entrar en una zona de paisajes más secos y desolados. De vez en cuando aparece algún elemento que alegra los sentidos, como Berdún, que se yergue en lo alto de un cerro. Un poco más adelante, y ya con las aguas del embalse de Yesa como protagonistas, se entra brevemente en la provincia de Zaragoza. En este tramo se descubre el último pueblo aragonés del Camino, Tiermas, antes de pasar a Navarra. También desde Puente la Reina de Jaca se puede optar por seguir rumbo a Artieda, un pueblo de calles empedradas, y continuar por Ruesta y Undués de Lerda, ya en la comarca de las Cinco Villas, en la que también está Sos del Rey Católico, donde se alza el Parador. Desde aquí resulta fácil adentrarse en la provincia de Navarra y visitar el monasterio de San Salvador de Leyre –con su Porta Spaciosa– y el Castillo de Javier. Y luego continuar en dirección a Sangüesa, Monreal y Puente la Reina, donde el Camino Aragonés confluye con el Navarro.

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Mapa de Aragón

Un recorrido interactivo

En el entorno del antiguo monasterio de San Juan de la Peña también encontramos un monasterio nuevo, construido entre los siglos XVII y XIX en el llano de San Indalecio. Tras una profunda restauración acoge en su interior el Centro de Interpretación del Reino de Aragón –un moderno espacio interactivo– y el Centro de Interpretación del Monasterio de San Juan de la Peña. Cuenta con una original estructura con suelo de cristal que permite al visitante ver bajo sus pies las diferentes dependencias del cenobio: habitaciones de servicio, cocina, botica, refectorio, bodega, despensa… Todas ellas ambientadas como si realmente estuvieran habitadas.

Arte religioso

Vista del valle de Aísa

El Museo Diocesano de Arte Sacro forma parte de la catedral de Jaca. Su colección muestra importantes restos arquitectónicos y pictóricos de la construcción original y piezas de carácter litúrgico. Entre los objetos expuestos cabe destacar La Virgen de Iguácel, talla del siglo XII realizada en madera policromada, y la Biblia Pauperum, la llamada Biblia de los Pobres, conjunto de pinturas murales con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento.




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