Valle del Jerte: claves para disfrutar de los cerezos en flor

Como un milagro repentino, ya están los pliegues de este rincón de Cáceres tapizados con un aromático manto blanco. Es el espectáculo de la floración, uno de los más hermosos de nuestra geografía, que congrega a miles de visitantes.

Noelia Ferreiro
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Foto: Angel Burgos / iStock

Existe un lugar donde la primavera estalla de pronto en una explosión de flores blancas que se extiende por las laderas, rápida y fugaz como una mecha impregnada de perfume. Es el fenómeno de los cerezos en flor que tiene lugar en el Valle del Jerte, esa comarca extremeña que presume de naturaleza privilegiada y de pintorescos pueblos serranos aferrados a la pendiente.

Aquí cada año, con fecha impredecible, más de un millón de estos árboles frutales anuncian la próxima cosecha de unas cerezas jugosas y de intenso sabor que son el motor económico de la región. Y aquí también, en el momento álgido en que las flores presentan su mayor vistosidad, unas 80.000 personas se acercan a disfrutar de uno de los espectáculos más bellos que nos regala esta estación.

Desde Plasencia a Tornavaca, una tupida manta blanca va arropando los bancales hasta conquistar los más remotos pliegues del valle. Para contemplarla, nada como hacer una ruta por sus apacibles localidades de arquitectura tradicional, donde el entramado de madera predomina en las fachadas, en las solanas y en los soportales. Y donde se conservan como reliquias las bodegas, las fraguas y los lagares de una vida entregada al campo y a los placeres más sencillos.

Iglesia de Nuestra Señora de la asunción en Jerte (Cáceres). | Fosterss / iStock

El Torno, Rebollar, Piornal, Barrado, Casas del Castañar, Navaconcejo o Cabezuela del Valle (donde existe incluso un Museo de la Cereza para saber todo sobre este cultivo) son algunas de las poblaciones donde estos días puede vivirse, además, la Fiesta del Cerezo en Flor, declarada de Interés Turístico Nacional. Una celebración popular que es el reflejo del pasado y el futuro de esta comarca cacereña agraciada con una inolvidable gastronomía.

A pie, en bicicleta o en coche se puede abordar el recorrido en busca de este hermoso paisaje. O en autobuses gratuitos que enlazan los pueblos del valle sin necesidad de hacer reservas. Incluso, rizando el rizo, se puede contemplar desde la alturas y a bordo de un globo, en un viaje de tres horas y media que despega en Cabezuela del Valle (Información y Reservas en extremaduraenglobo@gmail.com o en el Teléfono: 606 975 676).

Cabezuela del Valle | Fosterss / iStock

Eso sí, hay que tener en cuenta el siguiente puñado de indicaciones para no perder detalle de este acontecimiento sin igual que es un milagro de la primavera.

- La naturaleza no entiende de relojes y calendarios, por lo que cada año varía la fecha de la floración, dependiendo de las condiciones meteorológicas, la humedad y la temperatura. No obstante, lo normal es que se produzca, días antes o días después, entre el 20 de marzo y el 15 de abril.

- La duración es de aproximadamente una quincena aunque a veces (las más) se dilata y otras (muy pocas) se acelera.

- Se trata asimismo de una floración gradual que comienza en las áreas más cálidas para ir avanzando con los días hasta llegar a la parte más fresca. A más altitud, más flores.

- En los días finales se produce la llamada “lluvia de pétalos” en la que éstos vuelan por el valle, que va dando paso a un verde pálido. Un verde propio de la primavera que irá ganando en intensidad hasta cubrirlo todo.

- Aunque los cerezos son el mayor reclamo del Jerte, no hay que obviar que a su blancura se suma el cromatismo de los castaños y los robles, el violeta de los brezos y el amarillo de la retama. Con todo, la estampa resulta de una belleza extrema.