El Valle de Itria, la tierra de los "trulli"

Justo en el tacón de Italia es donde encontramos unos alojamientos de lo más curiosos: los trulli.

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Foto: NOVASOL via Holidu

Repleto de fincas de olivares y viñedos interminables, el italiano valle de Itira se ubica en la parte sur de la meseta de Murgia, al norte de la región de Salento, justo al comienzo del tacón de la bota que forma Italia. Y es aquí donde la tradición, la naturaleza, la buena comida, la tranquilidad y el mar esperan al turista, en una posición estratégica perfecta para conocer las costas del mar Adriático, pero también las del Jónico.

Comiendo capicola (o capocollo, salami tradicional calabrés) y bebiendo vino de Martina Franca se pueden conocer sin dificultad ciudades como Locorotondo, Cisternino y Alberobello, la última Patrimonio de la Humanidad, y sus famosos trulli, que ofrecen unas originales estancias en el corazón de Apulia.

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Los trulli son antiguas edificaciones rústicas y cónicas utilizadas por los agricultores como refugio temporal o como lugar de almacenamiento de los instrumentos de trabajo. Olvidadas desde mediados del siglo pasado por ser considerados "casas de pobres", estas antiguas construcciones de piedra y techos puntiagudos son hoy bellos alojamientos en los que pasar unas tranquilas vacaciones. Conocidos como caseddas, los encontramos por todo el valle de Itria con un interior equipado con todo lujo de detalles. Ahora el comparador de alquileres vacacionales Holidu revela lo más interesante de los trulli:

1. Construido con piedra local utilizando la técnica de pared seca. No se utilizaba ningún tipo de cemento (como por ejemplo mortero) para que a los ojos del virrey del Reino de Nápoles estos edificios no se considerasen nuevos asentamientos susceptibles de impuestos (la ley vigente hasta 1700). De hecho era importante, en caso de ser necesario, poder demolerlo inmediatamente. La estabilidad de la construcción se basa únicamente en las leyes de la estática.

2. La profundidad de las paredes, junto con un número muy pequeño de aberturas, garantiza una excelente conservación de la temperatura interna independientemente de las condiciones térmicas externas. En verano, sobre todo, las piedras liberan el fresco almacenados para garantizar una estancia agradable incluso en los calurosos meses de verano. Sin embargo, lo normal es que hacia la segunda mitad del mes de agosto este efecto se agote y haga temperaturas elevadas también en el interior.

Bookiply via Holidu

3. En el techo de algunos trulli todavía se pueden ver símbolos dibujados por los residentes para traer buena suerte en la salud, la familia y la cosecha. Estos hacen a cada trullo único y llegaron a funcionar como una especie de número de casas.

4. Las vigas de madera a veces presentes en el interior de los trulli nunca han tenido funciones estructurales, tal como se podría pensar. En realidad se crearon por razones de higiene, para colgar los alimentos y el material de labranza evitando así dejarlos en el suelo.

5. Aunque las principales regiones donde se puede admirar este espectáculo arquitectónico son Castellana Grotte, Locorotondo, Martina Franca, Cisternino, Ceglie y, por supuesto, el Alberobello, -Patrimonio de la Humanidad, es cierto que hay pequeñas aglomeraciones de trulli en toda la región que corresponde con el Valle de Itria.

6. ¿Por qué sólo se encuentran en esta parte de Italia? Los estudiosos están de acuerdo en que la presencia de este tipo de arquitectura en el Valle de Itria se debe principalmente a las influencias de la cultura de Oriente Medio, traída a la región a lo largo de la historia. Pero otra clave la encontramos en el suelo. Sin la presencia natural de un subsuelo de piedra caliza finamente estratificada, que a su vez proporciona el principal material de construcción, el fenómeno de los trulli nunca podría haber existido.

7. De acuerdo con Holidu, el comparador de alquileres vacacionales, los gastos de alojamiento durante la temporada alta en un trullo con capacidad para 2 personas cuesta una media de 556 euros por semana. Durante la temporada alta los precios se duplican hasta casi 909 euros de media por semana.