Ruta de Colón: a 6 pasos del almirante

Irene González
 | 
Foto: ClaudioValdes / ISTOCK

Pocos lugares en el mundo aglutinan tanta historia como esta bella comarca de Huelva. Por aquí anduvieron Colón y grandes marinos que, con su audacia y entusiasmo de ir más allá, cambiaron la fisonomía de la tierra conocida, y el curso de la historia. Este es uno de los lugares más de bellos de la Península por su naturaleza y por la exclusiva luz que la envuelve. Y es que, la luminosidad de este rincón onubense tiene algo especial que la hace diferente. Estamos en la Ruta de Colón, la que recorrió incansable antes de partir hacia una gran aventura.  

Esta tierra de vinos tiene su mejor exponente en Bollullos Par del Condado, villa cuajada de viñas, bodegas y toneleros, que a buen seguro llegaron a las Américas. Pero también está Niebla rodeada por su río Tinto y, cómo no, la luminosa Moguer.  Este caserío blanco conserva intacta una magnífica arquitectura colonial y el espíritu de la villa marinera que fue en el siglo XV. Muestra con señorío sus numerosas casas hidalgas de muros encalados, riquísimos ventanales de rejas forjadas, enormes zaguanes y frescos patios en torno a los que gira la vida de los moguereños. Rezuma la riqueza que cosechó entre el  XVIII y el XIX gracias a la producción de sus nobles caldos.

Hacia su litoral no hay que perderse el Muelle de la Ribera, en cuyo astillero se construyó la carabela Niña, porque sus puestas de sol, hacen mágico este muelle donde desembarcaron Colón, y  los Niños a la vuelta de las Américas. Caminaremos por Palos de la Frontera, que abasteció de agua, naves y marineros al almirante.

Y por supuesto, el Monasterio de la Rábida y el Muelle de las Carabelas. Estamos en una tierra de contrastes, de marinos valientes, de historia, de casas palacio, de poetas, de puertos, aventureros, de playas vírgenes, de seductoras puestas de sol, de naturaleza, de tradición, de inspiración, de leyenda, de gastronomía y de buenos vinos. Esta es la ruta: