El Ring de Viena, el bulevar más bello del mundo

Inaugurada en 1865, la Ringstrasse o Avenida del Anillo es un museo al aire libre, un grito a la arquitectura y una obra maestra del urbanismo

Noelia Ferreiro
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Foto: ISTOCK

No sólo aglutina los edificios más suntuosos de la capital austriaca sino que también es testigo de los acontecimientos más relevantes. Hablamos de la Avenida del Ring, ese monumental anillo que con sus 5,3 kilómetros cuajados de arte puede considerarse, sin exageración, el bulevar más bello del mundo.

Palacios y edificios de representación imperial, salones de vals y teatros, cafés y zonas ajardinadas. Así fue concebida esta arteria que debía edificarse como un símbolo del esplendor de Viena, en aquellos tiempos de la Belle Epoque en los que la ciudad vivía una efervescencia sin precedentes. Una eclosión de todas las artes (música, literatura, arquitectura, pintura…) que la convertiría en el centro cultural del corazón de Europa, al que ni Londres, ni París, ni Berlín pudieron hacer sombra.

Ópera de Viena. | ISTOCK

Corría el año 1857 y con las palabras “Es mi deseo…” el emperador Francisco José impartía la orden de demolición de las murallas ante el crecimiento imparable de la población: unos dos millones de habitantes que la erigían en la quinta ciudad del mundo. Ocho años después quedaba inaugurado el Ring, una monumental avenida de circunvalación que seguía el curso del cercado anterior para delimitar el casco histórico. Y que acabaría acogiendo las muestras arquitectónicas más significativas de la ciudad.

Gótico, barroco y el arte del Renacimiento marcan su largo trazado. Entre los más suntuosos edificios figuran los que se remontan a la época de mayor gloria, como el Neue Burg, el Kunsthistorisches Museum, el Burgtheater o la Ópera Nacional, que fue la primera en levantarse y que abrió sus puertas en 1869 con el Don Giovanni de Mozart. Pero también otros que hacían alarde de la nueva identidad democrática, cuando este bulevar dejó de ser aquel paseo reservado a la aristocracia cortesana para convertirse en un moderno espacio para la gran burguesía. Entre ellos, el Parlamento, el Ayuntamiento o La Universidad.

Kunsthistorisches Museum. | ISTOCK

El Ring ha sido testigo de las páginas más brillantes pero también más negras de la capital austriaca: las bodas de plata de la pareja imperial, la proclamación de la Primera República, el incendio del Palacio de Justicia y, finalmente, la materialización del sueño expansionista de Adolf Hitler, que en 1938 recorrió solemne esta avenida camino a la plaza Helden.

También fue la calle que aglutinó a los famosos cafés vieneses donde la intelectualidad dejó su poso. Hasta veintitrés llegó a albergar en su recorrido, de los cuales tan sólo perviven tres: el Schwarzenberg, el Prückel y el Landtmann, que era el favorito de Sigmund Freud justo cuando comenzó a gestar la entonces incierta Teoría del Psicoanálisis que revolucionó el pensamiento moderno.  

Hoy, más de 150 años después de su construcción, la Avenida del Anillo es muchas cosas a la vez: una calle comercial, un lugar de encuentro, un foco de manifestaciones, un escaparate para actos oficiales, y sobre todo, un magnífico paseo que puede abordarse caminando, en bicicleta o a bordo del Vienna Ring Tram o Tranvía Amarillo, cuyo viaje dura unos 25 minutos con pantallas y auriculares que relatan su apasionante historia.