De paseo por la naturaleza del País Vasco

Vizcaya, Álava y Guipúzcoa presumen de una tierra rica en diversidad de paisajes y ecosistemas, ideales para relajarse y respirar aire puro.

Adrián Lorenzo
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Los amantes de la flora y fauna encuentran en el País Vasco su particular paraíso. Ubicadas al norte de la Península Ibérica, Vizcaya, Álava y Guipúzcoa se han convertido en uno de los destinos preferidos por aquellos viajeros, que buscan disfrutar de unos días de desconexión, rodeados de familiares, pareja o amigos, en un enclave natural que aúna el mar, la montaña y una rica y tradicional gastronomía. Visitar ese emblemático pueblo pesquero, escalar alguno de los acantilados frente al mar, pasear por la Reserva de la Biosfera del Urdaibai o fotografiar el emblemático Bosque de Oma son solo algunos de sus imprescindibles.

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Parque Natural del Gorbea

Con una superficie de más de 20.000 hectáreas, el Parque Natural del Gorbea es el mayor espacio protegido del País Vasco. Se encuentra entre las provincias de Álava y Vizcaya y su punto más alto está coronado por una cruz de hierro de 18 metros. Entre sus extensas masas de hayas, robles y cerezos, destacan  las cuevas de Mairuelegorreta, con una longitud de 12.340 metros; y  la cascada de Gouiru, un hermoso salto de agua de más de 100 metros.

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Marismas del Urdaibai

Urdaibai, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1984, es un espacio natural muy visitado y fotografiado tanto por locales como por turistas. Su corazón es el río Oka que nace en el monte Oiz y se transforma en ría al llegar a Mundaka creando unas espectaculares marismas llenas de vina. Desde aquí se puede avistar el águila pescadora, la espátula o el avetoro, entre otras aves.

Turismo Cuevas de Santimamiñe

Cuevas de Santimamiñe

Las Cuevas de Santimamiñe son uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Vizcaya. Conservan restos de sentamientos humanos de hace más de 14.000 años y albergan en su interior casi medio centenar de pinturas rupestres de gran belleza, donde destacan treinta y dos bisontes, siete cápridos, seis caballos, un oso y un ciervo.

Bosque de Oma

Bosque de Oma

Cerca de la localidad vizcaína de Kortezubi, en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, se encuentra el Bosque pintado o el Bosque de Oma, una obra del pintor escultor Agustín Ibarrola realizada sobre los troncos de los árboles entre los años 1982 y 1985. Su obra es un merecido homenaje al Paleolítico y utiliza el paisaje como marco, soporte y materia prima basándose en los fundamentos del denominado Art Land.

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Parque Natural Aizkorri-Aratz

Situado en el sur de la provincia de Guipúzcoa y al norte de la de Álava, el Parque Natural Aizkorri-Aratz, de 19.400 hectáreas, es ideal para la práctica del senderismo. Posee 9 recorridos señalizados y pensados para ser disfrutados durante todo el año tanto por montañeros experimentados como por excursionistas aficionados. Las mejores vistas son al amanecer o al anochecer, cuando la multitud se ha ido, y se puede ver el buitre leonado, el gato motes o la oveja lacha.

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La Ruta del Flysch

La verdadera estrella de la costa guipuzcoana son los Flysch,  unas formaciones rocosas de origen sedimentario con más de 50 millones de años de historia. Son visibles entre Mutriku y Zamaia y se extienden a lo largo de 13 kilómetros, formando parte del primer geoparque de la Costa Vasca. La ruta permite además disfrutar de la gastronomía de la zona, conocer su patrimonio monumental y bañarse en algunas de las playas de los alrededores.

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San Juan de Gaztelugatxe

Es cierto que el hombre ha intervenido en este mágico rincón, pero su mayor atractivo es natural. Se trata de un pequeño islote situado a no más de 30 minutos de Bilbao y unido al continente mediante un puente de dos arcos. Posee 241 peldaños, que zigzaguean de un lado a otro, hasta alcanzar la cima. Una vez allí, los turistas podrán visitar la iglesia de San Juan con una campana en su pared frontal. Según la leyenda si tocas la campana tres veces y pides un deseo, se cumplirá.