Nieve en España

Con el invierno, las ciudades españolas se tiñen de blanco convirtiéndolas en un destino perfecto para esquiar, jugar con la nieve o hacer un inmenso muñeco.

Adrián Lorenzo
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Foto: Alfredo Saenz de Miera

El invierno en España, lejos de ser una estación para recluirse en casa, es la época más esperada del año por los amantes de la nieve. Y es que con las primeras nevadas son muchos los que se disponen a desempolvar los trineos y esquís para deslizarse por las montañas y estaciones repartidas por toda la geografía nacional. Sin embargo, es también un bueno momento para viajar y hacer turismo. Es en invierno cuando hay menos turistas por las calles de las ciudades más visitadas y cuando se puede disfrutar de ellas y de sus habitantes desde una perspectiva local.

Viajar hasta Granada y pasear por el barrio del Albaicín o por los jardines de la ciudad palatina andalusí de La Alhambra, visitar el Añillo Verde de Vitoria, hacer una guerra de nieve bajo las murallas medievales de Ávila, fotografiarse con el Acueducto de Segovia o hacer senderismo en la sierra de Madrid son solo algunos de los planes para sacarle partido al frió. Pero, no son los únicos.

Navarra
Referente internacional para la práctica del esquí de fondo, Navarra es un enclave para ser disfrutado en invierno. Cuando bajan las temperaturas y caen los primeros copos de nieve, todos  los tejados y parques de la comunidad foral se cubren de blanco. Uno de sus imprescindibles es el paraje natural semidesértico de las Bardenas Reales, con caprichosas formas de arcilla y arenisca.

Ávila
Tanto dentro como fuera de la muralla, Ávila posee un sinfín de monumentos y edificios históricos dignos de visitar en una escapada de fin de semana. Durante los meses de enero y febrero, cuando el manto blanco cubre las empedradas calles y las más de 80 torres semicirculares almenadas de la ciudad, el enclave cobra una magia especial. Las mejores vistas se obtienen desde Los Cuatro Postes, cuatro columnas dóricas unidas por una especie de dosel con escudos.

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Madrid
Comenzamos en el centro de la península, en Madrid. Aquí, a veces la nieve se resiste a llegar, pero cuando eso ocurre el paisaje es espectacular. Después de una visita a la sierra, con un paseo por La Pedriza o Navacerrada incluidos, los turistas pueden degustar uno de los platos más típicos de la gastronomía española: los churros con chocolate de San Ginés.

Granada
Granada es uno de esos destinos que realza su belleza cuando hace frío y nieva. De hecho es precisamente en invierno, lejos de las grandes concentraciones de turistas, cuando mejor se puede disfrutar del conjunto histórico andalusí. Pasear por el casco histórico de la ciudad, donde todavía se mantiene la esencia del pasado musulmán, mediante sus calles laberínticas, empinadas y muchas de ellas sin salida, es uno de sus imprescindibles.

Vitoria
Considerada como Siberia-Gasteiz, Vitoria no podía faltar en este particular listado de ciudades blancas. Su catedral de santa María, su Anillo Verde o su Plaza de Plaza de la Virgen Blanca, son algunos de los lugares más visitados y fotografiados durante los meses de invierno.