Júzcar, el pueblo pitufo

Carolina Oubernell
 | 
Foto: ISTOCK

¿Un pueblo pintado de azul en el corazón de la ruta de los pueblos blancos? Sí. Es Júzcar y está en el valle del Genal, en el corazón de la Serranía de Ronda, en el interior de la provincia de Málaga. Todo comenzó en 2011 cuando Sony Picture eligió este pequeño municipio de apenas doscientos habitantes para el estreno mundial de su película Los Pitufos 3D. A cambio los vecinos aceptaron pintar de azul sus casas, el ayuntamiento, la iglesia y hasta el cementerio. El compromiso terminaba una vez estrenada la película, pero a los lugareños el color azul les gustó y decidieron continuar la fábula.

Hoy Júzcar es el primer ‘pueblo pitufo’ del mundo y sus personajes de cuento están repartidos por sus calles y pequeñas plazas. Ser un pueblo azul no ha traído más que beneficios: la pequeña y encantadora villa, rodeada de pueblos blancos que hace siglos habitaron bandoleros y viajeros románticos, es hoy uno de los principales atractivos turísticos de la Serranía de Ronda. Desde el estreno de la película casi medio millón de personas han paseado sus calles, las han fotografiado y han tomado asiento en los nuevos restaurantes de cocina pitufa que de unos años a esta parte han abierto sus puertas.

No faltan las setas, por cierto, que es donde según el cuento viven los pitufos. Júzcar y el resto de localidades que conforman el valle del río Genal tienen en la micología una de sus señas de identidad

ISTOCK

Las setas no han dejado de crecer aquí. Son un plato de la gastronomía local y un reclamo turístico desde que se entra al municipio. La bienvenida a Júzcar la ofrece un guía local desde el interior de una seta gigante. Una vez allí los caminos se multiplican y la presencia de los simpáticos pitufos es continua. ¿Hay malos en esta película? 

Sí: Gargamel. El caso es que con ese nombre han bautizado al único vecino del pueblo que se negó a pintar su casa de azul y que no acepta otro color que el blanco de la cal para su fachada. Pero es la excepción. La casi totalidad de los poco más de doscientos vecinos de Júzcar han asumido el azul como su color preferido y en la última asamblea ciudadana celebrada recientemente han decidido continuar con su peculiar fábula. Nunca antes nueve mil kilos de pintura azul habían convertido un pueblo blanco en una localidad de cuento.