Djerba, entre el Mediterráneo y el Sáhara

Frente a las costas tunecinas, esta isla se convierte en un enclave perfecto para disfrutar de la cultura más mediterránea a las puertas de África.

VIAJAR
 | 
Foto: ISTOCK

Playas idílicas cargadas de tradición y cultura en las que disfrutar de unas vacaciones tranquilas y sin sobresaltos es parte de los que ofrece la isla tunecina de Djerba, en el golfo de Gabès. Con pasado cartaginés, romano y bizantino, su historia más reciente tiene que ver con árabes y tribus hilalianas procedentes de oriente. Y es que este enclave deseado por todos es la puerta de entrada al Sáhara.

De todas estas culturas conserva una arquitectura donde predominan los tonos blancos y las formas redondeadas, mezquitas y los "menzels", grandes propiedades rurales. Su capital, Houmt Souk, es una pequeña urbe protagonizada por su medina y sus zocos, así como su lonja, en la que la subasta diaria es todo un espectáculo. Cerca del puerto, el Fuerte Ghazi Mustapha, o Borj al-Kabir, data del siglo XIII y fue construido por el almirante de Aragón y Sicilia Roger de Lauria. Y para conocer a fondo la cultura de la isla, el Museo de Artes y Tradicionales Populares, ubicado en una antigua “zaouïa” (centro de enseñanza del Corán) del siglo XVIII, que exhibe colecciones de trajes, joyas y alfarería de origen judío y musulmán.

Turismo de Túnez

Fuera de la capital, La Ghriba cuenta con una sinagoga en cuyo interior se encuentra una de las torás más antiguas del mundo. De hecho, esta sinagoga es lugar de peregrinaje de judíos de todo el mundo. También en La Ghriba el visitante puede disfrutar del Djerbahood, un museo al aire libre que desde 2014 exhibe obras de un centenar de grafiteros de 30 nacionalidades distintas.

Por su parte, Guellala es una pequeña villa famosa por sus alfareros, quienes fabrican artesanalmente grandes tinajas y otras piezas siguiendo el estilo tradicional. Los talleres suelen estar abiertos por lo que no es complicado observarlos mientras trabajan.

Turismo de Túnez

Interesante también es el parque temático Djerba Explore, cerca del faro de Taguermess, en el que se puede conocer la cultura de la isla a través de tres espacios: el Museo Lalla Hadria, con una colección de 1.000 obras de arte que abarcan 13 siglos de historia; Djerba Heritage, donde viajar en el tiempo para presenciar cómo era la vida y costumbres en un “menzel” tradicional, y una granja con 400 cocodrilos del Nilo que habitan entre estanques y un invernadero.

Además de cultura, Djerba también ofrece un turismo activo en forma de playa. Con un perímetro de 125 kilómetros de costa, las playas de Sidi Mahrez, Rass Taguerness y Seguia ofrecen chapuzones de agua y sol pero también deportes como vela, windsurf, kitesurf, esquí acuático, parasailing y fly board.