Por qué Coimbra es la cuna de la sabiduría

Su Universidad, una de las más antiguas de Europa y, durante siglos, la única de Portugal, es la institución por antonomasia de esta bonita ciudad.

Noelia Ferreiro
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Dicen que Coimbra encierra dos ciudades en una: la de la alegría festiva de los jóvenes universitarios y la de la nostalgia de aquellos, ya no tan mozos, que añoran los viejos tiempos de su período académico. Sea como fuere, el caso es que la esencia de esta bella ciudad emplazada en el centro de Portugal, a medio camino de Lisboa y Oporto, está en su Universidad, una de las más antiguas y prestigiosas de Europa.

La Universidad, que durante siglos fue la única del país, es su institución por antonomasia, la que ha ejercido el mayor influjo en la arquitectura, las tradiciones y el urbanismo. Fundada en Lisboa en 1290 por el rey Dionis, fue en 1537 cuando se trasladó definitivamente a Coimbra. Y lo hizo por todo lo alto: ocupando los edificios del Palacio Real de la Alcazaba, donde nacieron casi todos los reyes portugueses de la Casa de Borgoña.

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Pero más allá de su solera, lo que la convierte en especial es su capacidad de retroceder en el tiempo, su gracia para mantener ancestrales tradiciones académicas que le otorgan un aire como de otra época. La más llamativa es la de rescatar para las celebraciones la tradicional vestimenta: los estudiantes se envuelven bajo sus capas negras y portan cintas de diversos colores en función de la facultad en la que cursan sus estudios.

Más de un siglo de historia tiene también la tradición de la 'Queima das Fitas', la fiesta grande universitaria, en la que los alumnos de último curso queman sus cintas para celebrar el fin de los estudios y el inicio de los festejos. Un colorido evento que tiene lugar en mayo y que se extiende a lo largo de ocho días repletos de conciertos, bailes y calles atestadas de gente. Uno de los momentos más esperados es el 'Cortejo dos Quartanistas', un desfile de carrozas en las que se dejan ver, sin disimulo, los excesos estudiantiles.

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Esto, claro, cuando toca celebrar, que el resto del año la Universidad mantiene su seriedad. Algo que se aprecia en su biblioteca, considerada entre las más suntuosas del mundo. La llaman la Biblioteca Joanina y está situada en el patio de la Facultad de Derecho. Edificada en 1717, sobrecoge por su espectacular decoración rococó y también, por supuesto, por el conocimiento que atesoran los libros apilados en sus estantes.

Más allá de sus estudiantes, Coimbra es esa ciudad de ensoñación melancólica de la que, dicen, nadie abandona sin el deseo de regresar. Lo dicen quienes la visitan y también un viejo fado que canta que Coimbra tem mais encanto na hora da despedida (Coimbra tiene más encanto a la hora de la despedida). Porque el fado también está íntimamente ligado a su historia. Ese canto triste que revela en su origen gran proximidad instrumental con el de Lisboa, pero que es más erudito en sus textos y tiene otra dimensión y otros efectos vocales.

Catedral de Coimbra. | changered / ISTOCK

Son sólo dos de los miles de atractivos de esta bella población encaramada a una colina y partida en dos por el río Mondego, cuya brecha marca la diferencia entre las dos ciudades que encierra: la parte Alta, que es la vertiente cultural; y la parte Baja, que es la del comercio y el ocio. La de los mercados, los bares, los restaurantes... y el bullicio de la ciudad, en definitiva, enmarcado por edificios de la época medieval que son auténticas joyas de la arquitectura religiosa y civil.