Los cinco balcones más bellos frente al Mediterráneo

El Mediterráneo español está salpicado de bellos miradores. Son balcones que se asoman a este mar pacífico, enclavados en pueblos y espacios naturales protegidos que por sí solos merecen una detenida visita.

Manuel Mateo Pérez
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Cabo de Gata

La carretera que une San Miguel de Cabo de Gata y La Almadraba de Monteleva, considerada por muchos viajeros entre las más bellas de España, termina en los cabos físico y político de Gata, una de las esquinas de la península ibérica. A la sombra del faro que aún guía a los barcos que navegan por las costas cercanas se halla un mirador con vistas impagables. Lo primero que el viajero observa nada más llegar aquí es el Arrecife de las Sirenas, un nombre embaucador para un lugar donde hasta hace pocos años era una importante colonia de focas monje. De este balcón parte senderos a pie que discurren por la costa y derivan hasta la playa de Mónsul, quizá el arco de arena blanca más bello de este rincón almeriense.

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Cabo Tiñoso

A mitad de camino entre Mazarrón y Cartagena, Murcia esconde una de sus reservas naturales más valiosas. Se trata de la Sierra de la Muela y el Cabo Tiñoso, un paraíso virgen gracias a su pasado militar con alturas frente al Mediterráneo superiores a los doscientos cincuenta metros. Desde este balcón, una vez recorridos los viejos vestigios militares en forma de baluartes defensivos, se divisa la isla de las Palomas, colonia de aves marinas. Muy cerca se halla la playa nudista de El Portús, junto a un delicioso conjunto de calas secretas. Para los amantes del submarinismo, los fondos que esconde el Cabo Tiñoso están entre los más bellos de todo el Mediterráneo.

Balcón de Europa

En una visita que el rey Alfonso XII hizo al pueblo malagueño de Nerja las autoridades locales le invitaron a pasear hasta un bello mirador sobre las aguas del Mediterráneo. Aseguran que dijo: “Bonito balcón de Europa”. Hoy hay una escultura en bronce del monarca junto a un par de cañones que apuntan a ambos flancos costeros de la localidad. El Balcón de Europa es uno de los miradores más conocidos del Mediterráneo español. El paseo une las rompientes del mar con el casco viejo de la localidad, presidida por la iglesia del Carmen y al lado suya una hermosa araucaria que simboliza el empuje económico que la localidad tuvo a finales del XIX y principios del siglo XX.

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Sierra Helada

Parece imposible que a escasos kilómetros de Benidorm existe un parque natural donde reine la soledad, el silencio y se conserven alguno de los endemismos vegetales más valiosos del Mediterráneo. El Parque Natural de la Sierra Helada (Serra Gelada, en valenciano) se alza desde las planicies de las ciudades alicantinas de Benidorm y Alfaz del Pi sobre acantilados que superan los trescientos metros de altura. Hay numerosos senderos señalizados que llevan hasta los bordes del precipicio y cuyas vistas nos regalan una de las más bellas panorámicas del Mediterráneo español. Un carril conduce al faro del Albir y hay caminos que en los flancos del parque descienden hasta las zonas más bajas de los roquedales, formando deliciosas calas.

Portbou

Hay lugares en la geografía española donde parece que todo empieza o todo acaba. Las fronteras son lugares enigmáticos. Al norte de Gerona se halla Portbou, frente a la línea administrativa que marca Francia. Conocida por su estación ferroviaria, Portbou posee una linda bahía y un alto saliente al borde del Mediterráneo donde se halla el Memorial de Walter Benjamin, el reconocido filósofo alemán que trató de huir de la persecución de los nazis durante la Segunda guerra mundial. El monumento es extraordinario y se halla al lado del cementerio donde fue enterrado después de suicidarse el 26 de septiembre de 1940.

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