7 pueblos encantadores y casi desconocidos de León

León es una de las provincias más extensas del norte peninsular, un inmenso solar singularizado por los contrastes, las comarcas todas distintas y los paisajes diferentes. A ellos asoman siete de sus pueblos con más encanto, alguno de ellos muy desconocidos para el gran viajero.

Carolina Oubernell
 | 
Foto: siur / ISTOCK

Castrillo de los Polvazares
Está a un paso de Astorga, en la Magatería. Sus calles están empedradas y las casas protegidas por mamposterías de piedra azafranada que confiere una singularidad ejemplar frente a los pueblos vecinos. Castrillo de los Polvazares es un pueblo donde se diría que no ha pasado el tiempo. Los ritmos son lentos y en los restaurantes de la localidad se prepara el cocido maragato con el mimo y el recio sabor de antaño. Hay una iglesia encantadora y casonas blasonadas cuyos escudos destacan entre la arcilla roja con la que están entrelazados los sillares de los mejores palacetes rurales. 

Kevin George / ALAMY

Balboa
En Balboa, allí donde León besa las tierras de Galicia, el otoño es una fecha importante. La localidad es famosa por sus castañas, además de por los festivales de música que organiza durante el verano. Las pallozas tradicionales, cabañas de planta circular con paredes bajas de piedra cubiertas por un tejado cónico vegetal formado por tallos de centeno, son hoy restaurantes donde degustar la tradicional cocina de los Ancares. Al lado de la palloza hay un río cuyas orillas se han convertido en una playa fluvial.

Lois
Es uno de los pueblos de mayor encanto en León. Está en la montaña de Riaño, a un salto de los Picos de Europa y su emblema patrimonial es la llamada Catedral de la Montaña, una bella iglesia de estilo barroco tardío forrada de un bello mármol rosáceo procedente de las canteras próximas al pueblo. Sus campanarios se recortan entre las cumbres nevadas en los días fríos del invierno y las calles lucen portadas señoriales de familias hidalgas que poblaron estas soledades. Hay una vivienda conocida como la Casa del Humo, típica montañesa. Tanta monumentalidad le valió a Lois ser declarada conjunto histórico allá por 1994.

Slawek Staszczuk / ALAMY

Oseja de Sajambre
El río Sella nace aquí, en un paraje conocido como Fuente de los Infiernos muy próximo al pueblecito de Oseja de Sajambre. Luego el río encara el norte por el desfiladero de los Beyos y penetra hasta Asturias donde besa Cangas de Onís antes de desembocar en Ribadesella. Oseja está situado en el Parque Nacional de los Picos de Europa. Al sur queda Riaño. El pueblo posee una iglesia consagrada a Nuestra Señora de la Asunción, que es de estilo neoclásico, y la Casa de los Piñán, palacete solariego construido a finales del siglo XVII por la aristocracia rural leonesa.

Peñalba de Santiago
Para muchos viajeros Peñalba de Santiago está entre los pueblos más encantadores de León. Se alza a mil cien metros de altura en la comarca del Bierzo, al sur de Ponferrada y a un salto de las tierras gallegas. En 1976 fue declarada conjunto histórico y la iglesia mozárabe de Santiago es bien de interés cultural. El pueblo está hecho en piedra. Sus calles son encantadoras y culminan en bellos miradores hacia las peñas altas que rodean la localidad y en cuyas cumbres se esparce la nieve nada más llegar el invierno. Lo que hay a sus pies son frondosos bosques de robles, ríos caudalosos y cascadas pintorescas.

Rolf Richardson / ALAMY

Caín
Las aguas limpias del río Cares bajan por Caín desbordantes y llenas de furia. Caín es la localidad leonesa más al norte de la provincia. Se halla a un salto de los Picos de Europa y es para muchos, antes que Posada de Valdeón, el verdadero inicio por la ruta del Cares, una de las más famosas sendas a pie de España. Caín está a los pies del valle y todas las montañas que la rodean se muestran desafiantes y altaneras frente al caserío hecho en piedra, con una sencilla iglesia parroquial, algunas casonas de mérito y unas encantadoras calles empedradas donde no falta el hórreo y hasta un pintoresco molino de agua.