Las 7 plazas mayores más encantadoras de Castilla y León

Castilla y León está salpicada de bellas plazas mayores. Las hay de todos los tipos: señoriales, nobiliarias, populares y pintorescas. Aquí hay solo 7, conocidas y menos conocidas, pero todas ellas encantadoras.

Manuel Mateo Pérez
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Foto: Vladone / ISTOCK

Plaza Ducal de Lerma
El palacio Ducal de Lerma es obra del arquitecto Francisco de Mora. Tiene cuatro torres, algo que solo un rey podía lucir en su palacio. Pero el duque de Lerma era un tipo lleno de dobleces y sagacidad y preguntó al rey si podía levantar dos torres en su casa, omitiendo que las dos primeras ya habían sido construidas. El rey contestó que sí y más tarde nadie quiso enmendarle la plana. El palacio Ducal es hoy parador de turismo y abre a una de las plazas más diáfanas y luminosas de Castilla León. Está soportada, se extiende por un espacio superior a los siete mil metros cuadrados. Fue escenario de festejos taurinos y corral de comedias.

Plaza del Grano en León. | photooiasson / ISTOCK

La Plaza del Grano de León
León tiene su plaza mayor. Está presidida por el Ayuntamiento y está soportalada por tres de sus cuatro lados. Está además en el Húmedo, que es el barrio más popular de la ciudad, donde abren las tabernas y los negocios de toda la vida. No obstante, la plaza más bella de León no es esta. Es la denominada plaza del Grano, a la que asoma la iglesia de Nuestra Señora del Mercado, conocida también como Santa María del Camino. La plaza del Grano conserva el empedrado característico de la ciudad medieval y fue lugar de celebración de mercados. Una fuente en su centro evoca la relación de la ciudad con sus dos ríos: el Bernesga y el Torío.

Plaza Mayor de Soria | SalvadorGCubells / ISTOCK

Plaza Mayor de Soria
Piedra, sombra y lluvia. Soria posee una de las plazas mayores más literarias de Castilla León. No es tan solo que de ella escribieran Bécquer, Antonio Machado o Gerardo Diego. Es su semblante serio, silencioso y adusto, aseguran que muy parecido al carácter noble de estas gentes. La peatonal calle Collado concluye o empieza en ella, según se penetre en este rectángulo de sillería y cielo. De su poder simbólico da cuenta la Casa del Común que se asoma a ella. O la armonía de la iglesia de Santa María la Mayor. O la altivez de la Torre de Doña Urraca. O la semblanza del Palacio de la Audiencia.

Plaza Mayor de Salamanca
No es solo una de las plazas mayores más bellas de España. Es una de las plazas públicas más encantadoras de Europa. Es la joya de la corona. Fue construida entre los años 1729 y 1756 bajo los alientos del barroco. Su creador fue Alberto Churriguera y mucho después el escritor Miguel de Unamuno, que era rector de la universidad de la ciudad y que acostumbraba a celebrar su tertulia en el café Novelty dijo que “era un cuadrilátero, irregular, pero asombrosamente armónico”. Hoy hay por cierto en una de las mesas de aquel café la escultura en bronce de don Gonzalo Torrente Ballester, obra del artista Fernando Mayoral.

Plaza Mayor de Pedraza, Segovia  | curtoicurto / ISTOCK

Plaza Mayor de Pedraza
Es modesta, está empedrada y dio sombra en ella un olmo que habría enamorado al autor de ‘Campos de Castilla’. La plaza Mayor de Pedraza, en Segovia, se conformó en la primera mitad del siglo XVI. Entonces la villa estaba tocada por las riquezas de la mesta y vivían en ella familias nobles y con caudales que edificaron sus casonas solariegas y labraron sus escudos en este solaz asimétrico y soleado. Sirvió de escenario de juegos y espectáculos taurinos. La plaza fue testigo también de lectura de sentencias y ajusticiamientos. Se alza sobre todo el caserío la iglesia de San Juan que exhibe un aroma tardorrománico propio de la comarca.

Plaza de la Inmaculada de Palencia
Palencia también posee una plaza Mayor. Está presidida por el edificio neoclásico del Ayuntamiento, está empedrada y una cuidada línea de árboles escolta tres de los cuatro lados que poseen soportales. A ellos dan bares y restaurantes de la ciudad. La plaza Mayor de Palencia está, además, al lado de la calle Mayor, que es la arteria principal de la ciudad, animada, populosa, bulliciosa y divertida. No está lejos la plaza de la Inmaculada. Es más silenciosa y señorial, pero a ella da la Catedral de San Antolín, el templo principal de la villa y uno de los grandes aparatos patrimoniales de Castilla y León. Es un error imperdonable no verla.

Plaza de la Villa de Arévalo. | curtoicurto / ISTOCK

Plaza de la Villa de Arévalo
Silenciosa y solitaria, como los campos desabrigados de Ávila que se abren a un lado y otro. Así es la plaza de la Villa de Arévalo. Declarada conjunto histórico, es una de las plazas con mayor encanto de la comunidad. Está empedrada, es asimétrica y está porticada. Sus columnas son de piedra y madera vieja. Hubo un tiempo en que acogió la Casa de los Sexmos, donde se impartía el gobierno de la villa y de sus alrededores. Y aún hoy mira hacia ella el ábside de Santa María la Mayor, que parece competir en belleza con la iglesia de San Martín, erigida en el otro extremo de la plaza, hoy un bello centro de cultura y exposiciones.