Los 7 faros más encantadores de España

España posee cerca de ciento noventa faros repartidos por todo su litoral. Aunque su función ha perdido importancia gracias a los nuevos instrumentos náuticos de los barcos el encanto y su excéntrica posición geográfica los convierte en deliciosos destinos turísticos. Aquí están siete de los más encantadores.

Carolina Oubernell
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Foto: VvoeVale / ISTOCK

Faro de la Torre de Hércules
La Coruña

El monumental faro de La Coruña luce un nombre épico. La Torre de Hércules fue construida en el siglo I después de Cristo por las legiones romanas apostadas en este extremo peninsular. Declarado Patrimonio Mundial, el faro es símbolo, santo y seña de la ciudad gallega. Tiene una altura de 57 metros. Es el tercero en altura de España después de Chipiona (sesenta y dos metros) y Maspalomas (sesenta metros). A sus pies se halla la rosa de los vientos que señala el emplazamiento de los países celtas y a su sombra se abre la encantadora playa de Las Lapas.

Faro de San Anton | poliki / ISTOCK

Faro de San Antón
Getaria, Guipuzcoa

Desde el monte de San Antón, conocido cariñosamente como ‘el ratón’, los marineros de Getaria avistaban en el horizonte el paso de las ballenas. Hoy los cetáceos no surcan el Cantábrico como lo hacían antes. Pero el faro sigue guiando el rumbo de los navíos que se internan en alta mar. El faro está situado en el promontorio de un monte alfombrado de robles, fresnos y arces.

Faro De Isla Pancha. | j-wildman / ISTOCK

Faro de Isla Pancha
Ribadeo, Lugo

De fuste bicolor, el faro de la Isla Pancha, alumbra la desembocadura de la ría de Ribadeo, en Lugo, allá en la frontera con la comunidad de Asturias. Es uno de los faros más encantadores de España porque se alza sobre una pequeña isla unida a la península a través de un puente de piedra. En el centro de la isla están las dependencias del farero convertidas en dos alojamientos turísticos.

Faro del Cabo de Gata | Remedios / ISTOCK

Faro del Cabo de Gata
Almería

Hay dos cabos en Gata. El cabo político y el cabo físico. En este último se alza la torre cilíndrica de diecinueve metros sobre una casa de tonos ocres como el paisaje que lo acoge. El cabo marca la punta del sur oriental de la península ibérica y en el último tercio del siglo XIX se erigió el haz de luz sobre los restos del desaparecido castillo de San Francisco de Paula, cuyos baluartes habían vigilado las amenazas piratas procedentes del Mediterráneo desde doscientos años antes.

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Faro del Castillo de Santa Ana
Castro Urdiales, Cantabria

El faro del Castillo de Santa Ana se erigió el año 1853. Ocupó el solar de una vieja capilla adosada a la fortaleza, en el saliente de la península unida a la ciudad cántabra de Castro Urdiales. El faro está incluido en un soberbio complejo monumental. Está el castillo por un lado y junto a él la iglesia fortificada de Santa María de la Asunción, comenzada a construir en el siglo XIII bajo los alientos de un gótico marinero muy extendido en los pueblos costeros de Cantabria. Las vistas a las playas, al agitado puerto y al caserío de la vieja colonia romana son impagables.

Faro del Cabo de Formentor. | cinoby / ISTOCK

Faro del Cabo de Formentor
Mallorca

Los mallorquines lo llaman "punto de encuentro de los vientos" y su apelativo tiene algo de épico y literario a la vez. El faro de Formentor es uno de los más bellos de España. Ocupa la punta más septentrional de la isla de Mallorca y está rodeado de impresionantes acantilados que alcanzan los trescientos metros de altura. El faro se alza sobre los 210 metros. Es blanco y alumbra hasta las veinticuatro millas náuticas. Una impresionante carretera tallada en la roca, llena de curvas y buen firme, llega hasta este lugar mágico donde se diría que el Mediterráneo vuelve a reinventarse.

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Faro del Cabo de Creus
Cadaqués, Gerona

El faro del Cabo de Creus, ubicado en la punta más oriental de la península ibérica, se encendió por primera vez en 1853. Azotado por los vientos de tramontana, que en ocasiones han roto los cristales que protegen la lámpara, su luz alcanza las trece millas náuticas. Lo más hermoso de él es su ubicación, próxima al encantador pueblo de Cadaqués, cerca de donde el pintor Salvador Dalí encontró su lugar en el mundo y donde muchos bohemios e intelectuales aún lo poseen.