6 pasos por el pequeño tesoro que es El Hierro

La negra tierra volcánica que cubre El Hierro, acrecienta la sensación de misterio,  magia y distancia. Con apenas 35 kilómetros en línea recta, en El Hierro todo es abrupto y sosegado.

Irene González
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Foto: acongar / ISTOCK

Las laderas de El Hierro están cuajadas de especies endémicas, por magníficas sabinas, estamos en un territorio que es Reserva de la Biosfera. Las erupciones volcánicas han convertido su costa en un puro acantilado, y la negra tierra volcánica que la cubre hace más grande esa sensación de lejanía que la isla tuvo hasta el descubrimiento de América. El Hierro es aún una joya poco conocida y cuajada de singularidades naturales, deportivas y geográficas. Pequeña en tamaño y rica en armonía y en contrastes, El Hierro ofrece sorpresas intensas.

Desde la turbación que produce sus miradores, hasta la considerable calma de El Golfo, un valle secreto y abierto al mar entre inmensos acantilados de piedra, El Hierro es pura sensación. Un recorrido desde las piscinas naturales de la costa, hasta la parte alta de los pinares y laurisilva, no dejará a nadie indiferente. Es la isla de la tranquilidad, donde muchos de sus habitantes aún dejan la llave puesta en la puerta de la casa por si alguien necesita entrar, y donde hasta hace algunos años solo llegaba un barco semanal. Atravesamos la más pequeña y occidental de las islas canarias habitadas.

Hemis / ALAMY

Valverde

Valverde es la capital  y la primera localidad de paso obligado para conocer la isla ya que el puerto y el aeropuerto están cerca. Asentada sobre una montaña situada a 700 metros sobre el nivel del mar, es la única capital canaria no costera.

El encanto de Valverde está en el ritmo pausado de sus calles, que obliga al visitante a atemperar su compás. Desde la atractiva plaza del Ayuntamiento, un bello ejemplo de arquitectura típica canaria, se pueden ver en los días claros, la isla de La Gomera, la de La Palma y, con un poco de suerte, incluso el Teide. Bajando las escalinatas de la plaza está la colonial iglesia de La Concepción del siglo XVIII, con sus esquinas rematadas en piedra volcánica. Tesine, La Calle y El Cabo son los tres barrios que conforman la capital de El Hierro. Merece la pena una visita al Centro de Artesanía para contemplar una interesante exposición de cerámica tradicional realizada por los artesanos locales.

Lucas Vallecillos / ALAMY

Según cuenta la leyenda, fue Guarazoca, una princesa bimbache, la que dio nombre a esta villa. La soberana, enamorada de un soldado español, le confió el secreto mejor guardado de su pueblo: cómo conseguir agua. Hasta entonces ese secreto había impedido que las tropas extranjeras se asentaran en la isla. En Guarazona se disfruta de la arquitectura tradicional  a base de roca volcánica, utilizada desde tiempos remotos cuando los pueblos subsaharianos de origen incierto, parece que la colonizaron. Las casas conservan la estructura de cubo con paredes de piedra negra, revestidas de cal. Casi todas están rodeadas por jardines con una sensacional floración gracias a su clima. En este pueblo se encuentra el famoso Mirador de la Peña, concebido por el artista César Manrique y declarado Bien de Interés Cultural y que es, sin duda, una de las visitas obligadas para todo el que desea disfrutar de una magnífica vista sobre el Valle del Golfo, los Roques de Salmor y la cumbre.

Werner Dieterich / ALAMY

Frontera

En Frontera se concentra la mayor actividad agrícola y comercial. Aquí florecen cultivos de piñas, plátanos y vides entre paredes de hasta 1 200 metros de altitud por la que se desparraman bosques de laurisilva y vegetación tropical, en un asombroso contraste con los negros campos de lava. El municipio de  Frontera comprende el Valle del Golfo, que se creó durante el periodo medio de erupciones,  y la zona occidental de la isla, separada del resto por paredes de más de 1.000 metros. En su término municipal se encuentra el Santuario Nuestra Señora de los Reyes, donde se guarda la imagen de la patrona de El Hierro. En Frontera se puede apreciar la calidad de los productos herreños, entre los que destacan la piña, las quesadillas y, muy especialmente, los excelentes vinos y los deliciosos quesos ahumados. Muy recomendable el mercadillo dominical  de la plaza Benito Padrón, con sensacionales productos agrarios y artesanía local.

Guido Schiefer / ALAMY

Sabinosa

Sabinosa, la localidad más al oeste de la isla, tiene un gran encanto. Es un pequeño pueblo de casas cúbicas pintadas de blanco y diseminadas entre vides y plataneras. No tiene grandes monumentos pero sí excelentes vistas. Muy cerca está el Pozo de la Salud, un manantial de aguas medicinales al que desde siempre, los isleños le han atribuido propiedades curativas. La antigua casa de baños de Doña Rosa ha sido sustituida por un reluciente hotel balneario donde relaja y sana, tanto el agua milagrosa como la sensación de paz alejada de todo bullicio, únicos en Sabinosa. Realmente aquí se tiene la sensación de estar en el fin del mundo. En pocos lugares de la Tierra se encuentran estos acantilados donde, solo con asomarse de noche, el infinito Atlántico y las olas que golpean los farallones de basalto, llenan el alma de paz. Sabinosa está vinculado al vecino sabinar y a la Reserva Natural Integral de Mencáfete.

Lucas Vallecillos / ALAMY

El Julán

La costa meridional de El Hierro es conocida como El Julán, una de las mayores pendientes volcánicas del mundo. Este monumento natural derrama sus escarpes de lava solidificada directamente desde la cumbre de Malpaso a 1.500 metros de altitud, hasta 500 metros por debajo del nivel del mar. A finales del siglo XIX, un sacerdote herreño descubrió en una colada volcánica de El Julán, unos de los mayores campos de petroglifos del archipiélago. Estos símbolos, a los que los pastores llamaban "los letreros", son símbolos tallados en piedra por los aborígenes bimbaches. Muy cerca hay dos concheros, una especie de basurero donde los bimbaches acumulaban caparazones de moluscos, huesos de cabra, y espinas y cabezas de pescado.  La visita a su El Parque Cultural es muy interesante ya que se recorre el Centro de Interpretación y se realiza una ruta guiada por la zona arqueológica.

Oliver Hoffmann / ALAMY

La Restinga
Esta pequeña villa surgió a mediados del siglo XX como un pequeño pueblo de pescadores, gracias a la llegada de personas procedentes de la isla de La Gomera, que se asentaron alrededor del puerto.El encanto de La Restinga está en el cobrizo paisaje que la rodea y en los exclusivos fondos marinos que atesora su bahía, de tanta belleza que han sido declarados Reserva Marina Integral. Son tan atractivos, que toda Europa los ha reconocido así por la transparencia de sus aguas y por la riqueza de su fauna, sin entrar en conflicto con la actividad pesquera. Es ideal para practicar submarinismo. En la carretera que baja a La Restinga se localiza el Centro de Interpretación Vulcanológica de visita imprescindible. Gracias a la tecnología ofrece una experiencia interactiva para entender el vulcanismo de Canarias, y revivir la erupción submarina de la costa de Las Restinga. Tiene un interesante sendero interpretativo que discurre por una zona volcánica.