48 horas en el París más Chic

Estas 48 horas descubren un París casi desconocido por los viajeros. Clásico y bohemio y, a la vez, más chic de lo que nunca hubiese imaginado. Bienvenidos, de nuevo, a la Ciudad de la Luz.

Mapi Hermida
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Foto: © Paris Tourist Office

Día 1

10:00 horas

Cuentan los que saben que el origen del cruasán, blasón de la cultura francesa más allá de Marsellesas y banderas tricolores, no es galo sino austriaco y se remonta a la Viena del siglo XVII. Según la tradición, fueron sus panaderos quienes, por trabajar de noche, dieron la voz de alarma de la invasión del imperio otomano. Y que, tras la derrota turca, el rey vanidosamente les encargó la elaboración de unos panecillos con forma de media luna para inmortalizar la victoria. Sea como fuere, este recorrido por la capital comienza, como no podía ser de otra manera, desayunando un cruasán. Un cruasán regordito y brillante, de esos con olor a mantequilla y cuyo rastro de cortezas en el mantel son la única señal que deja su sencilla exquisitez. No le estamos proponiendo desayunar en el lujoso Café de la Paix o en el lobby de aspiracionales hoteles como el Mandarin Oriental o el George V sino adentrarse en alguna de las viennoiseries más reconocidas por los autóctonos y, en función de la situación de su punto de partida, disfrutar de uno de los cruasanes de la panadería Du pain et des idées o de las briocheries Poilane y Liberté. Imagínese por un momento haberse lanzado a recorrer en 48 horas la ciudad de los cabarets, de los pintores y de la vida bohemia, y que con el regusto aún de la mantequilla del cruasán en su paladar, lo primero que vislumbre sea el monumento más visitado del mundo, la imponente Torre Eiffel. Pues eso es precisamente lo que le proponemos. Y el punto de partida no podía ser otro que la plaza de Trocadero, desde donde mejor se vislumbra. Aquí, el salón de té Carette es toda una institución. Tras la foto obligada y propia del turista más amateur, descendemos por sus jardines dejando atrás la Fontaine de Varsovie, sus numerosas estatuas y el Palacio de Chaillot, para atravesar el Pont d’Iena y llegar hasta la presuntuosa estructura de hierro. Decisión del viajero es si ascender o no, pues el pase es fácilmente adquirible a través de Internet. Que es visita obligada para viajeros pioneros a la ciudad, no hace falta ni mencionarlo.

12:00 horas

Bien sea paseando por una de las zonas más señoriales de París, o bien sea en Metro, la mañana cultural continúa con la llegada a los pies del Palacio Nacional de Los Inválidos, y en concreto, el mausoleo con los restos mortales de Napoleón que se guardan en su interior. Y aunque aún no haya atisbos de hambre, donde fueres haz lo que vieres y conviene adaptarse a los horarios franceses ya que son poco flexibles en dar de comer a deshora. Una buena opción son los restaurantes del reconocido chef Christian Constant, y específicamente Les Cocottes y su Café Constant, o bien decantarse por la cocina asiática de fusión de Lily Wang. ¡Bon appétit!

16:00 horas

Bien es cierto que la riqueza cultural de París es inalcanzable, mucho menos en un par de días, y que el debate surge cuando se trata de decantarse por el impresionismo del Museo D’Orsay, por las culturas no occidentales recreadas en el Quai Branly o, y en definitiva, por las múltiples expresiones del arte en los más de 150 museos que la ciudad acoge. Pero, sin duda, el museo ineludible y más grande de la ciudad es El Louvre, por lo que retomamos nuestro recorrido de la tarde, precisamente, en su reconocida pirámide de cristal. La Gioconda, La Venus de Milo, La Victoria de Samotracia… En total, 35 mil obras que día tras día generan colas y colas de horas de espera. Es por eso que le recomendamos hacer una visita específica y adquirir la entrada por Internet. Hasta aquí, no le estamos descubriendo nada, pensará usted. Pero lo que muchos turistas no saben es que en el subsuelo de esta reconocida galería se encuentra un corredor muy especial para compras de libre acceso llamado Carrousel y que abre también los domingos, lo que no siempre sucede en los comercios parisinos.

18:00 horas

Dejamos atrás la parte didáctica pues merecido está continuar el paseo de compras. Si de nuevo hay que coger fuerzas, Loup Paris es la perfecta cafetería para ello. Nos vamos a descubrir la renovación de Les Halles, pues más de tres años les ha llevado a los parisinos hacer peatonal y abierta esta zona comercial con cerca de 130 tiendas de moda parisina y diseñadores internacionales. De camino nos topamos con el Centro Pompidou, donde le descubrimos otro secreto. Ya no tendrá que pagar por ascender a alguno de los monumentos de París para fotografiar la panorámica de la ciudad. Porque en su cornisa se esconde una agradable cafetería con las mejores vistas desde las alturas de París, y lo que es mejor, gratuita, Le Georges. Desde allí, se puede caminar en dirección al Palacio Real para visitar la Place Vendôme, la plaza más chic de París, y descubrir su columna Vendôme de 44 metros de altura e imitación de la columna de Trajano de Roma. Adéntrese en el Ritz Paris, que ha reabierto sus puertas cuatro años después de una restauración sin precedentes. Regentado por el chef Nicolas Sale, sus restaurantes, bares –entre ellos el famoso Bar Hemingway– y preciosos jardines y terrazas son destino casi obligado para turistas. Este paseo continua por la elegante calle Saint Honoré, repleta de tiendas prohibitivas y algunas imprescindibles, como la multimarca Colette, que nos lleva a la zona comercial de la Place de la Madeleine, y más en concreto a la Opera Garnier. Descubra de camino alguno de sus templos gastronómicos del dulce, como Pierre Hermé o Fauchon, donde degustar un éclair para coger fuerzas. Y ahora adivinará por qué. Nos vamos a adentrar en dos centros comerciales, Galeries Lafayette, con su increíble cúpula que no debe dejar pasar, y el cercano Primtemps, menos abarrotado y que cuenta con las mismas tiendas de lujo. ¡Coja fuerzas!

19:00 horas

Cae la noche y la ciudad es más especial si cabe. Le damos la bienvenida a Paris la nuit. Quizá ha decidido pasar por el hotel a dejar las bolsas de compras, darse una ducha o cambiarse los zapatos. Lo que le proponemos es dirigirse al Arco del Triunfo, en la plaza de Charles de Gaulle, donde se halla la tumba del soldado desconocido en honor a los combatientes fallecidos tras la I Guerra Mundial. Es todo un espectáculo ver circular por sus doce grandes avenidas a los vehículos que confluyen en la misma, sin que aparentemente haya un código formal de tráfico. Pero, sobre todo, la perspectiva desde arriba de la majestuosa avenida deja boquiabierto a cualquiera. Pasee y, por favor, hágalo a pie, los dos kilómetros de Campos Elíseos hasta la Plaza de la Concordia: tiendas de autor como la flagship de Louis Vuitton, inundada de asiáticos a los que solo les permiten comprar dos bolsos por cliente, pastelerías donde tomar los famosos macarons, como La Durée… ¡oh la la!

20:30 horas

La cena ha sido merecida. Le proponemos un espacio idílico: La Maison Blanche, el restaurante gastronómico situado en la cúpula del teatro de los Champs-Elysées, con unas vistas de infarto. Si el bolsillo no lo permite, otra buena opción es uno de los dos bistrots informales del chef Yannick Alléno, apodados Terroir Parisien. ¿Qué prefiere alguno de los restaurantes más de moda y de corte internacional? Anote el nuevo italiano Da Roco (6, Rue Vivienne) o un asiático gastronómico, Thiou.

22:00 horas

Si durante el día se ha transitado la ciudad como se merece, descansar en uno de sus teatros siempre es una buena opción. No estamos hablando de Broadway, pero cada vez más los musicales en París están ganando protagonismo pues saben comunicar al público con emoción teatral, musicalidad y coreografía, independientemente del idioma. ¿Y qué mejor opción que Cats, Los Tres Mosqueteros u Oliver Twist? Porque París bien vale una misa, pero también ¡un musical!

Más lugares por descubrir

• En el río Sena ha anclado el llamado OFF Paris Seine, el primer hotel flotante en Francia. Se encuentra en el puente de Charles de Gaulle y lo conforman dos cascos de barcos unidos. La embarcación acoge eventos artísticos y festivos.

• Para “foodies” empedernidos. Acérquese a conocer la nueva Maison Plisson, un espacio gastronómico en el Boulevard Beaumarchais. Más de 500 metros cuadrados de puestos, bodegas, panaderías y restaurantes, ¡una delicia!.

• Si busca ropa y artículos de segunda mano, no deje visitar Kiliwatch, donde previsiblemente se cruzará con algún actor o cantante francés comprando moda vintage.

• Conocido popularmente como El Barrio de los Pintores, Montmartre se convierte los domingos por la mañana en un hervidero de gente. Bajo la sombra de la Basílica del Sacre Coeur, sus estrechas callejuelas que dan paso a la Place du Tertre son frecuentadas por pintores que hacen retratos y venden sus obras al público.

Con estrella Michelin

Para auténticos gastrónomos, un plan para realizar con suficiente tiempo de antelación es hacer una reserva en alguno de sus restaurantes con estrella Michelin premiados recientemente. En concreto, L’Arpège, de Alain Passard, el visionario restaurante que ocupa el puesto 19 en la lista de los mejores restaurantes del mundo de 2016 y el primer puesto en la lista de los 100 mejores restaurantes europeos 2016. Otra opción es reservar en Septime, del chef Bertrand Grébault, otro de los templos gastronómicos de París y que ocupa el número 50 en la lista mundial.

Día 2

9:00 horas

Bien descansados, le proponemos tomar un desayuno ligero para más tarde disfrutar de una de las costumbres más parisinas que existen: el brunch. Café en vena, comenzamos nuestra segunda jornada intensa en La Cité, la isla más grande del Sena, que acoge la famosa Catedral de Notre-Dame, la Sainte Chapelle y la prisión de La Conciergerie, donde estuvo recluida María Antonieta antes de ser guillotinada. La Cité comunica con la ciudad mediante ocho puentes, entre ellos el magnífico Pont Neuf, el más antiguo de la ciudad, desde el que nos lanzaremos al recorrido de moda de París, desde Le Marais al Canal Saint Martin. Tiendas de diseñadores, galerías de arte contemporáneo, pequeños lugares donde comer, terrazas y bares… una invasión de sensaciones y emociones para los cinco sentidos. Merece la pena hacer una detenida pausa en el barrio de Le Marais, que abarca desde la rue des Francs-Bourgeois hasta la Place de La Republique. La parte más animada es la Place des Vosges, con comercios abiertos los domingos, cafés y galerías de arte. Considerado el barrio gay y hervidero de vanguardia y tendencias, acoge numerosas exposiciones y es paraíso de los fashionistas, con diversas tiendas de lujo y prêt-à-porter, así como de jóvenes diseñadores: Zadig & Voltaire o Isabel Marant y una concept store que el viajero más cool no puede dejar pasar: Merci, al más puro french touch, con artículos Made in France y variedad de marcas.

13:00 horas

A esta hora le proponemos hacer una buena pausa para comer o tomar algo ligero en la calle Bretagne y en su mercado hot spot Des Enfants-Rouges, donde se puede picar algo informal. Sin duda, el brunch de Le Derrière tampoco le dejará indiferente, pues se toma en diferentes habitaciones de una casa, incluidos los dormitorios. Si lo que se busca es gastronomía más clásica francesa, una buena opción es el restaurante Les Chouettes, en un establecimiento con decoración art déco. Como postre, no deje de tomar en Popelini los ya famosos choux con crema. O visitar el Café des Chats y degustar un chocolate rodeado de la docena de gatos que viven en libertad en este singular café.

16:00 horas

Continuamos hacia el Canal Saint-Martin, icono del París pintoresco y bobo-chic, donde acuden los parisinos a pasear o tomarse un pic-nic. Alrededor del Canal se encuentran numerosos bares y restaurantes, relajados y simpáticos, como el Valmy o Chez Prune (36 Rue Beaurepaire), punto de encuentro de todos los parisinos de la zona.

17:00 horas

Y llegada la tarde es cuando nos desplazamos al barrio, por un lado lujoso y por otro estudiantil, de Saint-Germain-des-Prés. En este recorrido no podía faltar visitar alguno de los lugares donde se reunían los artistas y los intelectuales, desde Sartre hasta Picasso y Beauvoir, como el Café de Flore o Les Deux Magots. La estrecha librería Shakespeare & Co es otra de las paradas obligadas para bohemios y amantes de la cultura anglosajona. Aquí no le asignamos un recorrido: piérdase por este barrio y siéntase como un auténtico parisino entre el hervidero de gente que frecuenta sus calles.

20:00 horas

Continúa nuestra jornada haciendo otra parada gastronómica. Es hora de cenar. Y qué mejor que descubrir, a un paso de la plaza de la República, el nuevo barrio gastro-chic: La Rue Jeune (“la calle joven”), la zona más foodie de París, situada en torno a las esquinas de la rue Volta y la rue Vertbois. Para aquellos que buscan conocer lo último de lo último entre los parisinos, este nuevo barrio trae lo mejor de las granjas ecológicas, que se ofrece en tiendas y restaurantes concebidos por diseñadores contemporáneos, como el restaurante argentino Anahi. ¿Que busca algo más clásico? En París hay opciones para todo. Otro de los sitios más trendy es el restaurante del Hotel Bachaumont, en Montorgueil, el bistrot solo conocido por parisinos Les Tables d’Augustin o un clásico que nunca pasará de moda, Kong, a pie del Pont Neuf.

22:00 horas

No se puede dejar París sin conocer sus locales de noche más famosos. Prescription Cocktail Club, Pershing hall o el Hôtel Costes son clásicos de Paris la nuit. Como añadido, anote Tiger Bar, también muy de moda para tomar un gin tonic. Porque podría haber concluido de otra forma, pero es con un cóctel de autor en la mano como termina este recorrido por la Ciudad de la Luz. Un recorrido mitad clásico, mitad chic. Y uno de tantos con los que la ciudad cada día se reinventa y no deja de sorprender.

Noche de cabaret o cena con ópera

París no sería París sin sus más famosos cabarets. Estas salas de espectáculos forman parte ya de su personalidad, por lo que rematar la jornada entre las lentejuelas, cancanes y decorados del Lido, el Moulin Rouge o el Crazy Horse es, sin duda, un estupendo broche final. Un plan alternativo para aquellos menos atrevidos es Bel Canto, un lugar donde disfrutar de una cena al son de las arias más famosas de grandes compositores como Mozart, Verdi o Rossini que son interpretadas por un cuarteto de jóvenes cantantes clásicos que participan en el servicio del restaurante.

Vuelos y frecuencias

París tiene dos aeropuertos, el de Orly, 18 km al sur de la capital, y el Charles de Gaulle, 30 km al noroeste. Desde España, numerosas compañías vuelan a ambos aeropuertos, como Iberia, EasyJet, Ryanair, Air Europa, Vueling, Transavia y Air France. Esta última ofrece 28 frecuencias diarias a París-Charles de Gaulle desde diversos puntos de España: Madrid, Barcelona, Bilbao, Málaga, Palma de Mallorca y Valencia. Asimismo, trenes de alta velocidad conectan Barcelona con la capital gala, y hay más oferta ferroviaria desde Madrid y otras capitales españolas.