10 experiencias originales en la Normandía más desconocida

En el norte de Francia, junto al Canal de la Mancha, se extiende una Normandía muy atractiva, apartada de los dos focos turísticos más visitados de la región, ya en el sur y próximos a Bretaña: las Playas del Desembarco y el Mont St-Michel. Un territorio fértil y cercano al mar para recorrer en coche o en bicicleta, que permite disfrutar de todo tipo de experiencias: culinarias, marineras, deportivas, culturales, artísticas... En Normandía, donde no siempre llueve y manda el viento fresco.

Javier Carrión
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Foto: narvikk / ISTOCK

Descubrir la Costa de Alabastro desde el mar
Entre Le Tréport y el cabo de la Hève, se extienden casi 145 kilómetros de acantilados blancos que alcanzan entre 100 y 115 metros de altura en uno de los rincones más bellos de Normandía. Es la llamada Costa de Alabastro que tanto cautivó a los pintores del siglo XIX como Claude Monet, Eugene Bodin o Gustave Corbet y que hay que descubrir, si es posible, desde el mar. En Fécamp puedes contratar una excursión en zodiac de dos horas de duración que permite ver de cerca los acantilados, las playas de guijarros y atravesar, cuando hay pleamar, la famosa “Trompa del Elefante”, nombre popular del  “Falaise d'Aval”, un arco de piedra sumergido en el mar que cautivó al célebre escritor francés Guy de Maupassant. El precio de la excursión es de 31 euros por persona en esta embarcación rápida que admite 12 visitantes y cuenta con las explicaciones del capitán Jerome. También existe la posibilidad de embarcar a bordo de un antiguo velero donde se puede navegar y ayudar a la tripulaciόn; de volar en ultraligero sobre los acantilados de Etretat y de practicar paddle surf o kayak junto a esta bella barrera montañosa.

Acantilados de Etretat. | Janoka82 / ISTOCK

Meterse en un cuadro de Monet en los Jardines de Etretat
Una de las mejores vistas de Etretat, su playa y la "Trompa del Elefante" es desde la terraza de los Jardines de Etretat. En este lugar Claude Monet pintó uno de sus más famosos cuadros, “Falaises d'Etretat" (1886), y ahora en estos jardines encantadores lo recuerdan con una estatua de mimbre del pintor, su paleta y una reproducción del lienzo. Los jardines, que se localizan  junto a la Capilla de Nuestra Señora de la Guardia, destacan por sus esculturas, caras gigantes de bebés, y su variada vegetación en la que sobresale el bambú gigante, que dan un aspecto muy original al conjunto.

Ópera al aire libre en Champ de Bataille, el "Pequeño Versalles"
Durante los últimos 50 años, un acreditado decorador de interiores francés llamado Jacques García, hijo de padre español, ha conseguido reunir en el castillo de Champ de Bataille la más impresionante colección privada relacionada con la historia de Francia. Acudiendo a anticuarios y a subastas públicas, el señor García ha reunido cientos de piezas artísticas, muchas de ellas relacionadas con Luis XVI y Maria Antonieta -en su interior exhibe una reliquia del ataúd del rey y un pañuelo de la reina- por ser un auténtico apasionado de esta pareja real ejecutada en 1793 en la guillotina. Este “pequeño Versalles” se ha convertido así en una de las propiedades francesas más bellas del siglo XVIII con unos jardines e invernaderos igualmente magníficos, creados en 1992, que se extienden sobre más de 100 hectáreas. Unas amplias zonas verdes que sirven también como escenario para disfrutar de un espectáculo de ópera al aire libre durante un fin de semana del mes de junio.

Antiguo molino en Vernon, a orillas del Sena. | JaySi / ISTOCK

Incursión por la Ruta de los Molinos en el curso del Sena
Dominique Polny organiza desde hace siete años paseos en barco por el curso del río Sena y el valle que lo rodea. Su barco tiene una capacidad para seis personas, una opción perfecta para una familia o un grupo de amigos, y realiza circuitos de una a tres horas de duración adaptándose a los deseos de los visitantes. Una de las más populares es la ruta de los molinos desde Vernon, con seis edificios históricos levantados entre los siglos XII y XVII, admirando más de 30 islas e islotes y conociendo muchas curiosidades de la fauna terrestre y acuática del río por un precio aproximado de 150 euros (grupo de 6 personas y un recorrido de 3 horas). Si se desea dormir en la zona, hay muchas posibilidades pero una de las más recomendables es la de pernoctar en el Molino de Connelles a partir de 99 euros la noche. Se trata de un antiguo molino a rueda suspendida, muy típico de esta región, cuyos orígenes se sitúan en 1683. Hoy es un lujoso hotel de cuatro estrellas y restaurante dentro de un parque de una hectárea con una isla privada. Algunas de sus habitaciones disponen de bañera de hidromasaje.

Clase de cocina con las recetas de Monet
Ademas de gran pintor, Claude Monet era un apasionado de la gastronomía. Le gustaba comer bien por lo que tenía siempre a mano un cuaderno de recetas que ahora son utilizadas por una chef de cocina de la región. El objetivo es proponer clases de cocina “impresionista” en la antigua mansión del pintor en las orillas de Le Havre, platos preparados al gusto de Monet con productos frescos procedentes del mercado. La famosa tarta de Giverny, el risotto con pollo y espárragos o el solomillo de cerdo con romero y piña son algunas de estas especialidades que se degustan después de la clase en un almuerzo muy original. El precio de la experiencia oscila entre 25 y 45 euros. 

Pont-Audemer. | clodio / ISTOCK

Paseo por la Venecia normanda 
A esta antigua villa de curtidores, que llegó a tener 80 fábricas peleteras en el siglo XIX, se le conoce popularmente como "la Venecia normanda" porque se levanta entre los dos brazos del río Risle, conectados entre si por varios canales que atraviesan el centro histórico de Pont-Audemer. Un paseo por este casco viejo permite observar las casas típicas con entramado de madera que se reflejan en las aguas de la Risle, los pequeños puentes que cruzan los canales, los antiguos lavaderos y secaderos de curtidores, y la iglesia de St Ouen, donde se entremezclan los estilos románico, gótico y renacentista, con sus espléndidas vidrieras de los siglos XV y XVI. Otros atractivos de la villa son el “mirliton”, un delicioso rollito de masa con crema de praliné cerrado en ambos extremos por chocolate negro, y el "pommeau", un aperitivo compuesto por una combinación de zumo de manzana normanda fermentado y calvados (aguardiente típico de la región). La bebida se sirve siempre muy fría para acompañar al foie gras, el melón y algunos postres. La villa produce y comercializa casi un millón de botellas anualmente  por casi 200 productores locales.

Aprendiendo a realizar cócteles en el Palacio Benedictine
El Benedictine es uno de los licores de hierbas más famosos que se producen en Francia. Fue creado por un monje veneciano de la abadía de Fécamp, Bernardo Vincelli, en 1510, pero su fórmula desapareció durante la Revolución Francesa y finalmente fue recuperada y comercializada en el siglo XIX. Hoy el Palacio Benedictine, construido en 1882, muestra su destilería, un museo repleto de tesoros de arte y curiosidades y los que lo desean pueden participar en una clase para aprender a realizar cόcteles con este prestigioso licor en el palacio. 

Le Havre | benkrut / ISTOCK

Le Havre, ciudad de diseño, ciudad de arquitectura moderna
El centro de Le Havre es el primer espacio reconstruido (conjunto urbano del siglo XX) que ha sido considerado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Esta decisión, tomada en 2005, se debe fundamentalmente al trabajo de Auguste Perret, el arquitecto belga conocido como "el poeta del hormigón", quien consiguió dar un nuevo "look" a una ciudad arrasada en la II Guerra Mundial. Este año, Le Havre, el núcleo más poblado de Normandía con casi 200.000 habitantes. festeja el 500 aniversario de su fundación y ha organizado hasta el 5 de noviembre numerosos eventos en sus calles y museos, entre ellos  una gran exposición dedicada al impresionismo en el MuMa. En esta muestra, una de las obras maestras de Claude Monet, "Impresión, sol naciente", ha regresado por primera vez a Le Havre que fue donde se realizó el lienzo. Hay muchos más atractivos en este antiguo puerto de la desmbocadura del Sena. Baste con citar dos ejemplos: La Iglesia San José, de 107 metros de altura, representa su nuevo faro y la referencia urbana de la ciudad con unas vidrieras modernas muy llamativas, y el Volcán, una obra futurista del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer terminada en 1982, que se compone de tabiques de hormigón armado muy blanqueados de formas curvas y libres con un gran objetivo del autor: conseguir una nueva poesía arquitectónica. 

Mariscadas en Trouville, el puerto de la caballa
Trouville fue un modesto pueblo de pescadores que descubrieron los parisinos a mediados del siglo XIX. Muy cerca de su extensa playa, construyeron villas grandiosas de todo tipo de estilos arquitectónicos, grandes hoteles, chalés y una estación de ferrocarril a la que llegaban los trenes de la capital. En la actualidad, los franceses siguen visitando esta ciudad y la vecina Deauville, sobre todo por su oferta gastronómica que se puede degustar en los 50 restaurantes esparcidos por el centro y por las cercanías del puerto, el más importante en la pesca de la caballa en el país galo. Todavía hoy operan en Trouville 28 grandes barcos que abastecen de pescados y mariscos a los 9 puestos de su mercado del mar, situado junto a la estatua de Gustave Flaubert, uno de sus ilustres habitantes. Es imprescindible probar alguna mariscada, aunque sea pequeña, para probar estas delicias de mar (ostras, gambas, erizos, caracolillos, mejillones...), siempre muy frescas, y un buen vino blanco francés. 

Catedral de Rouen. | clodio / ISTOCK

Pintando la fachada de la Catedral de Rouen como Monet
Una de las experiencias más originales que propone la ciudad industrial de Ruán a sus visitantes es la de pintar la fachada de su Catedral de Notre-Dame, el edificio más hermoso de su conjunto urbano, como lo hizo Monet. Para tal objetivo laoficina de turismo de la ciudad propone una clase de pintura en el antiguo taller del pintor. La vistas de la catedral de Ruán, 31 lienzos realizados por el famoso pintor entre 1892 y 1894, mostraban su fachada bajo diferentes condiciones de luz y clima y provocaron la admiración de los críticos de su época. Hoy, esta clase práctica de sus seguidores cuesta 28 euros.