Semana Santa en Andalucía

Málaga

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La tradición parte del reinado de Carlos III. En el último tercio del siglo XVIII aquel monarca ilustrado aprobó conceder por una real prerrogativa la libertad a un preso de Málaga durante Semana Santa. A cambio, el reo debía acompañar en procesión y en actitud penitente el desfile de Jesús El Rico, una de las imágenes más veneradas en la ciudad. Desde entonces la tradición ha continuado inalterada con el paso de los años y la liberación del reo (condenado siempre por delitos menores) se convierte en uno de los actos más reconocidos de la Semana de Pasión malagueña.

No es esa la única singularidad. Málaga posee una Semana Santa de altura y grandeza. Grandes son sus imágenes y grandes son sus tronos. Grandes son sus desfiles y grande el número de hombres que participan en ellos. La carrera oficial discurre por la Alameda y la peatonal calle Larios. La conocida tribuna de los pobres, donde no es necesario pagar para tomar asiento, se instala cada año en la calle Carretería. Contemplar en cualquiera de estos tres espacios urbanos las procesiones es una sugerente experiencia.

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Algunas hermandades malagueñas están emparentadas con el Ejército. Es el caso, por ejemplo, del Cristo de la Buena Muerte, conocido entre la vecindad como el Cristo de Mena. Es costumbre que en la mañana del Jueves Santo un cuerpo de legionarios desembarque en el puerto. Con su peculiar marcha un grupo de militares toma entre sus hombros la imagen de Cristo crucificado, tallado por el imaginero malagueño Francisco Palma Burgos, para trasladarlo hasta la ermita donde será erigido en su trono. A la caída de la tarde la procesión desfila por las calles principales de la capital y los legionarios acompañan entonando el himno El novio de la muerte.

Pero para entonces El Cautivo habrá recorrido Málaga durante la noche del Lunes Santo. El Rocío lo habrá hecho el Martes Santo desde el tradicional barrio de la Victoria y La Paloma tomará el Miércoles Santo las calles aledañas a la plaza de San Francisco. Estos días Málaga es un hervidero. Una muchedumbre se agolpa en las calles a la espera de los desfiles. Discurre una y, a los pocos minutos, la cruz de guía flanqueada por dos faroles anuncia la siguiente.

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Esa misma liturgia se repite en las ciudades de la costa, donde la estética de los grandes tronos identifica las procesiones de Fuengirola, Marbella o Estepona. En cambio, las ciudades de interior participan de otra manera de entender la Semana Santa. En Antequera o Ronda, por ejemplo, las procesiones se convierten en actos más sobrios.

Cristos y vírgenes pasean las calles de la ciudad barroca de Antequera al amparo de la Colegiata que se eleva sobre un cerro dominador y desafiante, situado enfrente de la Peña de los Enamorados. Algo parecido ocurre en la romántica Ronda cuando los tronos atraviesan el Puente del Tajo, dibujando una de las más bellas estampas de la Semana Santa andaluza. Y una última sugerencia: no conviene perderse el Paso de Riogordo, la representación en vivo de las últimas horas de Jesús en la que participan más de 500 vecinos de esta localidad de la Axarquía malagueña. La escenificación en 14 actos, donde se cita la banda romana, la guardia judía y los apóstoles, se celebra desde mediados del pasado siglo durante el Viernes y el Sábado Santo.

Y además...
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Para los amantes del patrimonio histórico, hay que dar un paseo por las iglesias mudéjares de la pintoresca comarca de la Axarquía (en la foto). Y todo a un escalón del Mediterráneo.

Pocas provincias pueden tentar tanto al viajero con paisajes y actividades tan diferentes: sol, playa, golf, montaña. Por ello, las posibilidades resultan infinitas durante estos días en los que pueblos y ciudades de la provincia son un hervidero de procesiones. Para aquellos que decidan dar la espalda a tanto desfile, lo mejor será pedir asilo en alguno de los más de 60 campos de golf repartidos a lo largo y ancho de la línea costera.

La Sierra de las Nieves, situada entre Marbella y Ronda, ofrece la posibilidad de realizar rutas de senderismo por algunas de las pistas que suben hasta las cumbres sembradas de pinsapos, un abeto prehistórico único en la península que comparte vecindad con la cercana sierra gaditana de Grazalema.

Imprescindible: El traslado del Cristo de Mena desde el puerto de Málaga hasta su ermita. Es el Jueves Santo y lo porta un cuerpo de legionarios.
La procesión de Nuestro Padre Jesús de Arriate, una talla del siglo XVII de la escuela granadina que procesiona la tarde del Jueves Santo.