Jaén
Estos días los campanarios de los antiguos templos jiennenses tocan a oficios. Las iglesias medievales, repartidas entre las faldas del imponente cerro de Santa Catalina donde hay una cruz blanca que mira hacia el valle del Guadalquivir y un castillo que Fernando III tomó al rey árabe Alhamar allá por 1246, son un continuo ir y venir de cofrades y penitentes. Ese mismo trasiego se vive estos días en úbeda y Baeza, ciudades Patrimonio de la Humanidad. En ambas la Semana Santa se vive de un modo bien distinto al resto de Andalucía. Sus procesiones son de una castellana sobriedad.
Y una última sugerencia. En la pequeña localidad jiennense de Fuensanta de Martos la noche del Jueves Santo cobra tintes realistas. Decenas de vecinos participan en la Pasión viviente, una recreación de las últimas horas de Cristo. Sus calles se convierten en la antigua Jerusalén y los cercanos cerros olivareros en un monte Calvario donde se escenifica la Crucifixión.
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La ruta de los Castillos y las Batallas propone un itinerario cultural y turístico por la provincia con mayor número de fortalezas de España. Reviva la época medieval en castillos como el de Baños de la Encina –el más antiguo del país–, Jaén o Alcalá la Real (en la imagen).
Si lo que desea son emociones fuertes, participe en las actividades de turismo activo que tienen lugar en las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Rafting, escalada, descenso de cañones o rutas en todoterreno.
Si, por el contrario, busca tranquilidad, déjese querer en el balneario San Andrés de Canena. Tratamientos termales, baños de hidromasajes, circuitos bitérmicos y masajes para olvidarse absolutamente de todo.
Imprescindible: La salida en procesión de El Abuelo desde el Camarín de Jesús, la nueva sede canónica de la mayor cofradía jiennense. Será a las dos de la madrugada.
Los conventos y pastelerías de úbeda y Baeza elaboran estos días los clásicos hornazos, el postre más tradicional.
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