Semana Santa en Andalucía

Granada

Granada
El Miércoles Santo en Granada despierta temprano. Cinco cofradías y hermandades ultiman desde primeras horas de la mañana sus desfiles procesionales. Cuando el sol decline por la Vega, las calles y plazas de la ciudad más bella de Andalucía contemplarán los desfiles del Nazareno, Las Penas, la Universitaria, el Rosario y los Gitanos. De la iglesia de Santo Domingo, situada en uno de los costados del popular barrio del Realejo, partirá el paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas y, tras él, el paso de palio de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos.

La candelería de la virgen, con sus velas encendidas, iluminarán el rostro desencajado por el dolor de una imagen tallada a últimos del siglo pasado por el imaginero Miguel Zúñiga. Pero la atención ese día estará puesta en la procesión del Cristo de los Gitanos, que, a media tarde, parte de la iglesia del Sagrado Corazón, situada en la Gran Vía de Colón, para encarrilar primero la carrera oficial, situada en la plaza del Carmen, y subir después por plaza Nueva hacia la carrera del Darro y el paseo de los Tristes.

Granada
La noche ha caído sobre la ciudad y la imagen realizada en 1698 por el escultor José Risueño deja a un lado la colina de la Alhambra y las torres de la fortaleza nazarí. Es un momento emocionante, una de las estampas más imborrables de la Semana Santa. A partir de ahí, Cristo y Virgen suben la Cuesta del Chapiz para entrar en el Sacromonte, donde sus vecinos se resisten a encerrar a sus santos titulares en la abadía que se alza a un lado del pintoresco valle de Valparaíso. Suenan las saetas de voces gitanas, las hogueras prenden y la muchedumbre se agolpa entre cuevas y chumberas para asistir al espectáculo de ver cómo los costaleros salvan los desniveles que median entre el barrio y el templo.

El Sábado Santo la emoción vuelve a repetirse cuando Nuestra Señora de las Angustias, una sobrecogedora piedad realizada en 1750 por el escultor Torcuato Ruiz del Peral, sale en procesión desde la iglesia de Santa María de la Alhambra, situada frente al renacentista Palacio de Carlos V, para traspasar la Puerta de la Justicia y descender por la Cuesta de Gomérez hasta plaza Nueva. El paso es una alegoría de la arquitectura nazarí y su estación de penitencia discurre por la plaza de las Pasiegas, frente a la fachada catedralicia que proyectó el imaginero y arquitecto Alonso Cano.

Granada
Cientos de fieles acompañan el desfile de una de las tallas más veneradas de la Semana Santa granadina, a la espera de que las horas pasen y la mañana del Domingo de Resurrección la procesión de Cristo Resucitado proclame el fin de la Semana Santa y la llegada del tiempo de Gloria.

En las ciudades y pueblos de la Costa Tropical la Semana Santa tiene un inequívoco acento marinero. En Almuñécar la salida de la Borriquita desde la iglesia de la Encarnación abre los días de Pasión.

En Guadix, situado en el interior de la provincia de cara a la comarca del Altiplano, el Cristo de la Luz es procesionado dos veces. La talla barroca desfila con austeridad y silencio la noche del Jueves Santo y la mañana del Viernes Santo. La imagen es elevada a un paso de caoba con apliques de alpaca y plata, y un séquito de riguroso luto y música de capilla acompaña al crucificado a su paso por las calles del barrio viejo camino de la catedral.

Y además...
Los amantes de los deportes blancos tienen una cita obligada en Sierra Nevada, la principal estación de esquí del sur de Europa, que en estas fechas aún permanece abierta.

Loja se halla a los pies de un cerrado valle cicatrizado por las aguas del río Genil. Más allá de su célebre Semana Santa, caracterizada por los incensarios, la ciudad posee un rico patrimonio natural. El paraje de los Infiernos es una visita obligada para los amantes de las cascadas y de las aguas cristalinas.

La Alpujarra (en la foto) aúna una naturaleza feraz y una arquitectura tradicional que no ha cambiado a lo largo de los siglos. El barranco del Poqueira, al que se asoman las pequeñas y blancas localidades de Pampaneira, Bubión y Capileira, constituye la puerta de entrada a una comarca romántica y literaria que tiene en Trevélez, el pueblo más alto de la península, un irrenunciable argumento culinario: su excelente jamón serrano.

Imprescindible: La salida de Nª Señora de las Angustias desde la iglesia de Nª Señora de la Alhambra. Es el Sábado Santo a primera hora de la tarde.
La oración de las tres de la tarde del Viernes Santo frente a la escultura en piedra del Cristo de los Favores en el Campo del Príncipe.