Granada
La candelería de la virgen, con sus velas encendidas, iluminarán el rostro desencajado por el dolor de una imagen tallada a últimos del siglo pasado por el imaginero Miguel Zúñiga. Pero la atención ese día estará puesta en la procesión del Cristo de los Gitanos, que, a media tarde, parte de la iglesia del Sagrado Corazón, situada en la Gran Vía de Colón, para encarrilar primero la carrera oficial, situada en la plaza del Carmen, y subir después por plaza Nueva hacia la carrera del Darro y el paseo de los Tristes.
El Sábado Santo la emoción vuelve a repetirse cuando Nuestra Señora de las Angustias, una sobrecogedora piedad realizada en 1750 por el escultor Torcuato Ruiz del Peral, sale en procesión desde la iglesia de Santa María de la Alhambra, situada frente al renacentista Palacio de Carlos V, para traspasar la Puerta de la Justicia y descender por la Cuesta de Gomérez hasta plaza Nueva. El paso es una alegoría de la arquitectura nazarí y su estación de penitencia discurre por la plaza de las Pasiegas, frente a la fachada catedralicia que proyectó el imaginero y arquitecto Alonso Cano.
En las ciudades y pueblos de la Costa Tropical la Semana Santa tiene un inequívoco acento marinero. En Almuñécar la salida de la Borriquita desde la iglesia de la Encarnación abre los días de Pasión.
En Guadix, situado en el interior de la provincia de cara a la comarca del Altiplano, el Cristo de la Luz es procesionado dos veces. La talla barroca desfila con austeridad y silencio la noche del Jueves Santo y la mañana del Viernes Santo. La imagen es elevada a un paso de caoba con apliques de alpaca y plata, y un séquito de riguroso luto y música de capilla acompaña al crucificado a su paso por las calles del barrio viejo camino de la catedral.
Y además...
Loja se halla a los pies de un cerrado valle cicatrizado por las aguas del río Genil. Más allá de su célebre Semana Santa, caracterizada por los incensarios, la ciudad posee un rico patrimonio natural. El paraje de los Infiernos es una visita obligada para los amantes de las cascadas y de las aguas cristalinas.
La Alpujarra (en la foto) aúna una naturaleza feraz y una arquitectura tradicional que no ha cambiado a lo largo de los siglos. El barranco del Poqueira, al que se asoman las pequeñas y blancas localidades de Pampaneira, Bubión y Capileira, constituye la puerta de entrada a una comarca romántica y literaria que tiene en Trevélez, el pueblo más alto de la península, un irrenunciable argumento culinario: su excelente jamón serrano.
Imprescindible: La salida de Nª Señora de las Angustias desde la iglesia de Nª Señora de la Alhambra. Es el Sábado Santo a primera hora de la tarde.
La oración de las tres de la tarde del Viernes Santo frente a la escultura en piedra del Cristo de los Favores en el Campo del Príncipe.
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