Paradores

La quinta villa

Su aislamiento natural, en las estribaciones de la sierra de Peña, ha regalado a esta localidad escondida de la provincia de Zaragoza su fisonomía a la antigua usanza. Un lugar mágico por el que parece que no ha pasado el tiempo y en el que, según cuentan, las piedras se hacen poesía. Las vistas desde su Parador son incomparables.
Un paseo por las calles de Sos del Rey Católico permite al viajero
descubrir rincones y edificios de una gran belleza.
67| Inspiración románica.
En los tiempos de la Edad Media comenzó a conocerse con el nombre de las Cinco Villas a cinco poblaciones que tenían el estatuto jurídico de villas: Tauste, Ejea de los Caballeros, Sádaba, Uncastillo y Sos del Rey Católico, donde nos encontramos.

Hoy en día esta extensa comarca, que nace en la llanura del valle del Ebro y avanza hasta casi llegar a los Pirineos, es un territorio más complejo, que abarca 29 pueblos, barrios y aldeas.

Nuestro recorrido comienza entre los campos de arroz de Tauste, a cuyos límites llegó el mudéjar, tal y como se aprecia en la torre de la Iglesia de San Antón y en la octogonal de la de Santa María.

Nuestro siguiente destino es Ejea de los Caballeros, que recibió tal apellido en homenaje al valor mostrado por los vecinos en la reconquista del reino de Aragón. Durante la Edad Media, la capital de la comarca gozó de gran esplendor, de ahí su importante patrimonio.

Nadie debe marcharse de aquí sin subir hasta El Bayo para atisbar Sádaba, durante siglos disputada por Navarra y Aragón. Esas constantes luchas permiten entender por qué hay restos de muralla en su calle principal y el carácter defensivo de su castillo.

El yacimiento romano de Los Bañales es la antesala a Uncastillo, con un casco antiguo declarado Conjunto Histórico-Artístico. Una sinuosa carretera enlaza con Sos del Rey Católico, “el lugar donde las piedras se hacen poesía”. A ella se accede por la puerta de Zaragoza, que conduce a la plaza de la Villa.

A través de un paso abovedado se alcanza la Iglesia de San Esteban, que guarda en su interior la pila en la que fue bautizado Fernando el Católico, que da nombre al municipio, encaramado en un alto, con dos promontorios: uno, ocupado por el Palacio de la Sada –aquí nació el futuro rey– y otro, la Peña Feliciana, donde se levanta el castillo (siglo XII), mandado construir por Ramiro II.

Es preciso subir a su Torre del Homenaje y asomarse para admirar el paisaje, con los Pirineos tan cerca. Hay más cosas que ver y hacer en Sos, pero lo más recomendable es caminar para encontrarse con rincones y edificios de una gran belleza.
El Hemisfèric, uno de los edificios de la
Ciudad de las Artes y las Ciencias.
68| A la luz de la luna.
Uno de los edificios más interesantes de Sos del Rey Católico es su Lonja, clásico soportal medieval muy similar a los de otros conjuntos históricos de Aragón, con cuatro arcos apuntados –tras los que aparece, en otro plano, la espadaña de la Iglesia de San Esteban (siglo XII) y la torre del Homenaje del castillo– y un aljibe en su interior.

No se sabe la fecha exacta de su construcción, pero, teniendo en cuenta que las lonjas se implantaron en la Baja Edad Media, ésta podría ubicarse en el tránsito entre el Medievo y la Edad Moderna. En ella se vendían mercancías al por mayor, una actividad diferente a la que hoy en día nos tiene acostumbrados.

Y es que este singular edificio es el escenario, cada verano, durante las noches del mes de agosto, de los conciertos que componen el programa del Festival Luna Lunera, que desde el año 2002 se ha convertido en todo un referente musical del verano.

Música de autor, flamenco, solistas de prestigio, bandas nacionales y extranjeras… Todos tienen su sitio en este notable evento multicultural que encuentra siempre su prolongación, tras los conciertos, en las numerosas fiestas que organizan muchos de los establecimientos del lugar.

Parador de Sos del Rey Católico
Con los rasgos propios de las casonas solariegas de Aragón y ocupando parte del castillo que corona la villa, fue construido el Parador, cuyas instalaciones han sido recientemente renovadas. Entre sus muros revestidos de piedra destacan, en el exterior, su torreón de planta rectangular, las balconadas y la galería con balaustrada de madera, además de su precioso jardín. Ya en el interior contrastan, con un efecto final impactante, el mobiliario de estilo castellano y las vigas de roble del techo con los tapizados de colores.
No te lo pierdas
Como no podía ser de otra forma, Las Villas es el nombre elegido para el restaurante del Parador de Sos, un establecimiento que concentra el aroma y sabor de las cocinas de siempre. Difícil decisión la de los comensales. En la carta, ternasco de Aragón con Denominación de Origen, pollo al chilindrón, entremeses de mar y ribera (degustación de borrajas, cardos y bacalao al ajoarriero)… Como postre final, biscuit de guirlache o melocotón de Calanda al vino. Todo, eso sí, acompañado por las más de cien referencias de su bodega y de unas sugerentes vistas.

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